Verano que no es verano

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16 de enero de 2020
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Para muchos, me incluyo, este verano no es cualquiera, o dicho lisellanamente, este verano no es verano. Para otros, en tanto, las complejidades de la vida no permiten mucho más que estar en casa y así intentar apaciguar las altas temperaturas en casa. Claro, la cercanía del Plebiscito constitucional, así como la lamentable violencia y hechos delictuales en las calles, nos tienen enfocados en el devenir público más que en cualquier otra cosa. El itinerario constitucional que tendrá su inicio formal el 26 de Febrero con la llegada de la propaganda en prensa, radio y espacios públicos, y que proseguirá el día 27 de Marzo con la franja televisiva, es otro puntapié marcado de discusiones y conversaciones que ciertamente son importantes de poder vivirlas, pero que al mismo tiempo, de continuar con las expresiones políticas de polarización y una profunda radicalización, terminarán por hacer un enorme daño no sólo a la economía y progreso del país, sino que también a una convivencia cívica que parece cada vez más difícil y compleja de soportar. Y es que los niveles de odio y violencia parecen no resistir más, por estos días hemos visto una degradación de la cultura democrática del respeto y la libertad de expresión, en donde si usted se atreve a dar un pensamiento diferente al de la persona del frente, pues será embestido por la práctica de la funa, de aquella jauría en la que sólo los que gritan más fuerte tienen derecho a ser escuchados. Así las cosas, asoma como fundamental para el plebiscito constitucional del día 26 de abril, la recuperación de ciertos mínimos comunes de la vida social, lo que implica hablarle a la enorme mayoría ciudadanía del país, que quiere y demanda un montón de cambios, pero en paz, con justicia social y respeto. Con ocasión de este actual debate, se ha conocido de declaraciones rimbombantes en las que se ha advertido de las supuestas precariedades y situación de descontrol que viviría Chile en caso de ganar la opción rechazo a la nueva Carta Fundamental, lo que junto con confundir a la población, no supone una cuestión legítima, por cuanto al ser un plebiscito, justamente se estipulan 2 opciones, ambas respetables, y es de suyo lógico que vayan a levantarse posturas ciudadanas y políticas que piensen que no es necesario vivir 2 años de incertidumbre reiterada, en donde además y digamoslo bien, no están claros aún los marcos institucionales en los que se desarrollaría la nueva Carta. ¿Cuál es el modelo de Estado que se pretende? Son parte de las interrogantes que en este tiempo no se resolverán, y que seguirán atosigando el ritmo de una discusión que a medida que pase el tiempo, subirá en mala hora, en calor y desaveniencias.

Los que puedan descansar, que lo hagan porque es una etapa muy necesaria para el resto del año, los que no, a contribuir al debate cuidando el lenguaje, las formas y el fondo, entendiendo que es relevante para el futuro del país, y comprendiendo debidamente que urge cuidar las expectativas cifradas en lo que un eventual nuevo texto constitucional, podría llegar a incidir en la calidad de vida del día a día.

Este verano y este 2020 necesitan de todos un granito de arena. La contienda es desigual.

Ervin Castillo Arancibia
Abogado

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