Una sucia guerra de clases

“Parásitos”, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y del Globo de Oro, nos muestra un potente relato sobre las desigualdades sociales donde una familia desempleada ve una oportunidad de invadir la vida de una adinerada en un macabro plan

Cuando enfrenté el teclado para escribir de esta película me fue imposible evitar recordar el sentimiento descrito por algunas canciones del grupo nacional Los Prisioneros como “El baile de los que sobran” o “Por qué los ricos”, las cuales reflejan esos sentimientos de desigualdad y postergación de muchos en una sociedad contemporánea y los deseos de obtener mejor posición.

“Parásitos”, del director coreano Bong Joon Ho (The Host, Snowpiercer), sin duda sorprende por su aguda mirada sobre la abundancia y la escasez, la injusticia social, la lucha de clases, todo dentro de una tensa calma donde la deseabilidad social te lleva a guardar tus verdaderos sentimientos en relación al otro, más si son de clases sociales diversas.

La historia gira en torno a una familia desempleada que vive en los suburbios de Seúl, en una casa con vista a la calle donde a diario observan a borrachos que orinan o vomitan. La familia está compuesta por la pareja y dos jóvenes hijos que permanente andan en búsqueda del wifi de los vecinos para colgarse y todo el ingreso familiar proviene de algún ingreso esporádico.

Cuando el hijo, Ki-Woo, recibe una oferta para hacerse pasar como tutor de una niña de clase acomodada, prontamente la familia ve una oportunidad para hacerse pasar por profesores de arte, chofer o ama de casa, planificando una invasión a escala en ese hogar de gente que tiene mucho dinero y es mostrada como ingenua pero también abusiva por momentos.

A poco andar lo que parece el plan perfecto para mejorar sus condiciones de vida utilizando la mentira y la hipocresía como mecanismos oscuros, cambiará abruptamente. Acá los parásitos no son solo los humildes que tratan de vivir de los ricos, sino también los adinerados que utilizan a su servidumbre para poder vivir, donde la desigualdad y polarización se extrapolan con bastante frecuencia.

Esta cinta, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, no se puede situar en un género concreto, tiene muchos tintes de tragicomedia, humor negro, drama y a veces horror. Dos familias que solo podrían tener esta relación de subordinación por el trabajo, muestran su lado cobarde y mezquino, nadie es tan bueno o malo.

El atractivo de «Parásitos» es simple, va tras del cómo nos comportamos para proteger lo que es nuestro o para obtener lo que creemos que debería ser nuestro.

Imperdible película que ahora está nominada a los premios Oscar y que está estructurada en su primera hora para presentar a sus personajes, y el realizador -milimétricamente- deja la última hora para rematar y sorprender con esta extraña y fascinante fábula de la desigualdad.

David Lizana Barros

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