“Una Constitución tiene fuerza en la medida en que existe un consenso importante sobre su legitimidad”

El militante de la (UDI) +quien también es panelista de programas de debate político en TV- visitó Talca para encabezar una charla con ciudadanos, respecto a cómo el estallido social terminó en un debate por una nueva Constitución

publicado por

Avatar
2 de febrero de 2020
248
“Había una crisis ya en Carabineros, había una crisis en casi todas las instituciones. Eso es lo que ha generado el nivel de desconfianza de la ciudadanía” dijo el académico.

En materia política, han sido mucho los análisis luego de la crisis social que se instaló desde octubre de 2019. Más allá de posibles certezas, aún existen interrogantes respecto al plebiscito de abril próximo y, por ende, el eventual proceso constitucional.

Por lo anterior, Gonzalo Müller se trasladó a Talca, a fin de debatir sobre el contexto actual y precisar qué condicionó la discusión por una nueva Carta Maga. El analista político, académico de la facultad de gobierno de la Universidad del Desarrollo y panelista de TVN y Canal 13, ofreció su visión al respecto.

“Es una charla abierta. La idea es poder conversar sobre lo que está pasando. Muchas personas tienen preguntas, quieren conocer, saber detalles y reflexionar sobre que pasó en el país, qué ha pasado por que hay tantos cambios. Estamos en medio de un proceso constituyente, en medio de cambios sociales y creo que hay muchas ganas de conversar”, dijo el analista, minutos antes de su presentación en el Hotel Casino de Talca.

¿Puede una nueva Constitución dar cumplimiento con las demandas sociales de quienes manifiestan?
“Son demandas distintas. Hay demandas sociales, lo dicen todos los estudios, pensiones número uno. Quizá el ejemplo de las pensiones es el más fuerte de todos porque si bien hace tiempo que estamos conversando de pensiones, también hace mucho tiempo que no estábamos haciendo nada en esa materia. No habíamos cambiado, no había aumentado el ahorro, no nos habíamos preocupado de las pensiones más bajas. Era algo de lo que se hablaba mucho y se hacía poco.

Quizá una de las principales críticas que hay en la política tiene que ver con eso. Se debatía mucho, pero se trabaja poco para dar soluciones a los problemas de las personas. Finalmente, esas bajas pensiones de las que se hablaba en todas las campañas, seguían ahí y seguían postergándose. La última reforma importante en materia de pensiones tiene 12 años y, en realidad, tiene que ver con el pilar solidario, ni siquiera con las pensiones contributivas.

Hace casi 20 años que no había una reforma importante en materia de las pensiones contributivas, de las personas que trabajan, y creo que ese es el mejor ejemplo de cómo se fue arrastrando una deuda social muy importante. Mucha gente sintió que era el momento de decirle a los políticos ‘acuérdense de su pega y preocúpense de mí’. Eso se sintió muy fuerte en Chile”.

Quienes rechazan la nueva Constitución apuntan a que la misma solo establece el marco legal de un país y no en materia social. ¿Qué opina?
“El plebiscito se trata sobre si se inicia o no una conversación. Obviamente que una nueva Constitución es fijar las reglas de bien común y refijar -de alguna manera- esa casa común para todos los chilenos.

Siendo honesto, no necesariamente hay que esperar ese cambio constitucional para mejorar las pensiones, la salud y la educación, que son tres de las demandas más importantes. Se pueden hacer ambas, algunos dicen que sí. ¿Qué es lo más urgente? La gente siente que son las demandas sociales.

¿Cuál es el temor de algunos? Que lo constitucional termine dejando de lado, una vez más, esas demandas sociales, y se vuelve a repetir el mismo escenario. Puede dar la paradoja, que la reforma de pensiones que lleva 15 a 20 años esperando, se vuelva a postergar por el debate constitucional. Esa tensión está ahí. Hay gente que dice ¿Se trataba de los problemas sociales o los problemas políticos? Ese debate estará muy presente en la campaña del plebiscito. A partir de marzo aflorará esa dimensión”.

¿Entonces el debate constitucional retrasaría la agenda del parlamento en otras materias?
“Sí. Porque, en el fondo, hay un punto que es relevante. Si bien el Congreso sigue funcionado, no puede olvidarse que, de ganar el Apruebo, lo que pasará es que se iniciará un período de dos años casi, en que se discutirá en paralelo una nueva Constitución.

¿Qué sentido tiene hacer leyes o cambios importantes cuando se está discutiendo sobre una nueva Constitución que cambiará el marco completo? Existe ese riesgo y preocupación.

Hay algunos que dicen que es mejor hacer todo ahora y ponerse de acuerdo en una serie de reformas constitucionales en las que cada uno quiera avanzar, abrir un espacio para el debate público, pero traducirlo rápidamente en reforma y empujarla en un gran acuerdo constitucional”.

En su caso ¿aprueba o rechaza una nueva Carta Magna?
“Estoy en reflexión, porque creo que este debate es muy importante. Vale la pena dedicarle tiempo, escuchar, conversar. Vale la pena ver los pros y contras que van significando. Para muchos, la violencia, se ha transformado en un gran tema y casi es la única dimensión que le es relevante, y votarán rechazo pensando en ese tema.

Si bien la violencia es muy preocupante, hay más temas en juego. Creo que en la medida que los distintos sectores logren condenar la violencia y sacarla de la discusión, se abrirán espacios para poder conversar de verdad de los problemas del país. Por eso estoy en reflexión, mirando si la violencia sigue estando tan presente como la que vivimos, es algo que termina siendo muy determinante en personas que dicen que quieren cambios, pero no con violencia y de manera ordenada”.

¿Cuáles podrían ser los alcances de redactar una nueva Constitución?
“La Constitución es un debate interesante desde muchas perspectivas, porque –finalmente- una Constitución tiene fuerza en la medida en que existe un consenso importante sobre su legitimidad. Eso estaba muy en cuestión. Hay un sector muy importante de chilenos que. de alguna manera. sentían que la Constitución necesitaba ser revisada. De hecho, había sido tema en las últimas elecciones presidenciales. Cada vez había más candidatos que ofrecían una Constitución o un proceso para ello. La propia Presidenta Bachelet hizo algo parecido.

Venía siendo parte de la discusión pública. Si bien, en la última elección presidencial ganó el candidato que dijo que no a la nueva Constitución, como sociedad siento que es importante darnos esos espacios. Definir cuáles van a ser las reglas de vida en común, es decir, los principios y valores que van a ordenar nuestra convivencia democrática.

Si gana el rechazo en el plebiscito, se termina validando y legitimando con mucha fuerza la actual Constitución que ha sufrido muchos cambios. No ha habido ningún Gobierno -desde 1989 hasta ahora- que no haya cambiado en algo la Constitución. Si ganara el rechazo. obviamente -no digo que no habrá reformas, siempre hay reformas a la Constitución- dejaría de ser un tema de discusión política”.

En cuanto al orden público ¿Qué opina del manejo de crisis por parte del Gobierno?
“Creo que recuperar el orden público ha sido un tema muy complejo para el Gobierno, sobre todo, porque hay sectores políticos -como el Partido Comunista y un sector del Frente Amplio- que terminan validando permanentemente el uso de la violencia como un medio para obtener beneficios políticos.

Ha costado mucho recuperar el orden público y creo que al Gobierno también le ha costado ser capaz, porque esta crisis institucional que hemos vivido va acompañada de muchas crisis pequeñas. Había una crisis ya en Carabineros, había una crisis en casi todas las instituciones.

Eso es lo que ha generado el nivel de desconfianza de la ciudadanía hacia las instituciones, eso más las demandas sociales insatisfechas por mucho tiempo, fueron el caldo de cultivo para lo que se conoce como el estallido social.
Ahora, la violencia y los saqueos le han dado una connotación que para muchos generó incertidumbre y desconfianza. Creo que hay que tratar de mirar más allá de la violencia, y hacerse cargo de cuáles son los problemas sociales que la democracia tiene -como deuda- frente a la ciudadanía”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here