Tras 16 años se terminó la PSU

Uno de los aspectos más relevantes es que los niños de alto rendimiento escolar puedan postular a las universidades, en forma independiente del puntaje promedio.

Positivos resultados arrojó el trabajo que desarrolló el comité técnico de acceso a la educación universitaria, integrado por personalidades que asesoraron al Ministerio de Educación en el diseño del nuevo sistema de acceso universitario, el cual reemplazará en forma paulatina a la actual Prueba de Selección Universitaria (PSU).

El actual sistema vivió una severa crisis este año, cuando agrupaciones estudiantiles organizaron medidas de fuerza para hacer colapsar la rendición de la PSU. El resultado fue la eliminación de la prueba de Historia y Geografía, además de la repetición de los otros exámenes, en medio de protestas e incidentes.

El subsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas, anunció algunos detalles del nuevo sistema. Según dijo, los principales ejes son avanzar en equidad, valorar la diversidad de talentos a lo largo de todo el país, así como dar mayor flexibilidad a las instituciones para potenciar de mejor manera sus proyectos educativos.

Según informó el Ministerio de Educación, las nuevas pruebas consisten en exámenes obligatorios generales de Competencias Lectoras y de Competencias Matemáticas, junto a una serie de pruebas electivas. Se reducirán a 65 el número de preguntas y se enfocarán en medir competencias y no conocimientos.

Uno de los aspectos más relevantes es que los niños de alto rendimiento escolar puedan postular a las universidades, en forma independiente del puntaje promedio que obtengan en las pruebas obligatoria. A la vez, se potenciará a las universidades para que amplíen su admisión especial y se reducirá la ponderación mínima.

Esta última medida, busca que las instituciones educacionales puedan complementar estos puntajes con las Notas de Enseñanza Media (NEM) y el ranking de notas. En 2020 y 2021 se tomarán Pruebas de Transición que. en la misma línea de la futura prueba, eliminarán los aspectos más cuestionados de la PSU.

La propuesta, según informó el Ministerio de Educación, fue recibida con cautela por los rectores, aunque las coincidencias apuntan a que constituye igualmente un avance en relación a la crisis de legitimidad que terminó por hacer tambalear la antigua PSU. En especial, por los cuestionamientos ante su estandarización académica.

Otros puntos que ponían en duda a la PSU como modelo de selección, es que se validaba la segmentación económica social de los alumnos y los colegios, ya que los resultados tendían a favorecer a la educación particular por sobre la educación pública. Todo ello, en un contexto de baja de calidad de la educación pública.

En definitiva, si bien pueden existir opiniones a favor o en contra, resulta positivo que se otorgue más autonomía y espacio a las universidades para gestionar ingresos especiales, además de atribuir –cada vez- mayor relevancia a las notas y al ranking escolar. Esto significa, en definitiva, mayor relevancia al mérito.

Un niño que fue buen estudiante en su colegio será igualmente exitoso en la educación superior. Por ello, paulatinamente se debe otorgar más espacio para que las notas sean el mecanismo de selección en la educación superior, obligando con ello a que el Estado invierta, cada vez más, en los alumnos, sus colegios y los profesores.

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