¿Transparencia en el fútbol?

Se han ido alejando muchas acciones que se daban por realizadas en el fútbol. En épocas remotas, en su débil caminar, esta disciplina fue afianzándose por el esfuerzo de muchos técnicos, jugadores, dirigentes, auspiciadores que colaboraron y por el fiel hincha o socio, que nunca bajó los brazos para estar presente, viendo sus primeros logros a nivel internacional en el Panamericano de 1952.

Luego, fue el Mundial de 1962 en nuestro país, donde nos quedamos con el tercer lugar con Fernando Riera como entrenador. Posteriormente, nos dio gran satisfacción la sub-17 con un tercer lugar, en 1993, siendo DT Leonardo Veliz. Lo que luego vino, fue la medalla de bronce con la sub-23 en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, con el aporte dentro del campo de Nelson Tapia en el pórtico, Pedro Reyes en defensa y en el ataque de Iván Zamorano, ya que la reglamentación permitía contar con tres jugadores mayores.

La selección sub-20 nos hizo vibrar en el Mundial de Canadá 2007, de la mano de José Sulanta, con un tercer lugar, siendo quizás lo más importante, la formación de la base de la denominada “Generación Dorada”, que después de algunos años nos dieron grandes satisfacciones, en la Copa América de 2015 en Chile y el 2016, en Estados Unidos, además del segundo lugar en la Copa Confederaciones, en 2017.

Se demostró a todo el mundo que Chile es un país futbolizado, donde la presencia se imponía no solo con la bravura, la garra, el derroche físico y la entrega, sino que también con la predisposición y con una planificación que se realizaba dentro del rectángulo.

Acompañó a eso, la pasión y fuerza al entonar nuestro himno patrio, el cual calaba hasta lo más profundo en cada uno de nosotros, demostrando una unión, entrega de todos los estamentos y esa alegría del jugador número 12 el “acompañante inclaudicable” en las buenas y en las malas, con frio o calor, no importando la distancia.

Ahora nos encontramos complicados, con brechas complejas, con situaciones que han aflorado, donde la mayoría se inclina más a lo negativo. El camino para el despegue parece que no tiene para cuándo, porque una de las características para que esto suceda es “confiar en el otro”, que es algo que todos deberíamos tener presente para el bien de la sociedad. Si hay crisis de confianza y, por ende, de respeto el caminar se nos presente cuesta arriba.

Situación que el fútbol la está viviendo profundamente en todos los estamentos, tenemos el caso de la ANFP. En su momento, el “sillón de Quilín” se veía claro y transparente, pero se empezó a obscurecer. Ahora, cada uno de los bandos que están en disputa por dicho puesto, da su opinión desde el ángulo que más les acomode, dando a conocer algunos alcances de su planificación, aunque ambos dejan de lado el estamento que ha hecho posible que el fútbol fuese creciendo a través de los años, que es el socio, el hincha, el amante del fútbol. Pablo Milad y Lorenzo Antillo van por la presidencia en las elecciones a efectuarse el 30 de julio.

Esto indica que es un estamento dejado de lado. Otro organismo que se observaba desde el exterior que había unión, es el Sindicato de Futbolistas Profesionales, pero bastó algunas opiniones y el castillo se empezó a desmoronar, pues esa transparencia se fue presentando como una brecha obscura, que merece muchas respuestas ante la situación presente. Dos casos que son fundamentales aclararlos antes de retomar nuevamente el fútbol. ¡Busquemos la transparencia!…

Héctor Espinosa Pereira
Profesor de Educación Física.
Técnico de Fútbol.
Diplomado en Gestión Educacional.

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