“Todos somos distintos y deberíamos respetarnos solo por ser humanos”

“Estrella y Luz” nos muestra la diversidad que existe entre los seres humanos. “En Chile a cualquier niño con una situación distinta se le hace difícil”, precisa Roberto Fuentes.

La experiencia de Roberto Fuentes con los Trastornos del Espectro Autista es directa. Su hijo Pablo padece de TEA.

Una de las lecciones que nos deja la compleja coyuntura que vive Chile y el mundo es reconocer la diversidad entre los seres humanos. Una diversidad que no excluye el lazo de humanidad que nos une a todos. Esa condición invita al respeto, a conocernos, a la tolerancia y a crear lazos.

El escritor Roberto Fuentes (Santiago, 1973) en “Estrella y Luz” (Editorial Nube de Tinta, 2020) se sumerge en el maravilloso y poco conocido mundo de los niños con síndrome de Asperger.

El síndrome de Asperger fue descrito por primera vez en 1944 por el pediatra austriaco Hans Asperger. En los últimos años ha sido denominado como uno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Y es una afección neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende. No se conocen las causas del TEA y puede tener una gran variedad de síntomas distintos.

El cerebro de las personas con TEA percibe el mundo y sus relaciones de manera diferente, es por ello que interactúan con el mundo que los rodea de maneras distintas. Esta manera diferente de percibir, les permite tener ciertas habilidades en ciertas áreas, a veces sobresalientes y tener muchas dificultades en otras. Las relaciones sociales son su principal problema.

El legendario Robert Fischer, campeón mundial de ajedrez, vino a Chile en la década de los ’60. Quienes lo recuerdan en su estadía en Santiago, rememoran su dedicación absoluta al ajedrez y su mínima relación con las personas que conoció.

Temas conversó con Roberto Fuentes para conocer cómo incursiona en este apasionante mundo, pero distinto. Fuentes precisa dos aspectos fundamentales que le han permitido acercarse al TEA. Conocer a Benjamín, un brillante joven que tiene TEA y mantiene un programa en las redes digitales dónde recomienda libros y que puede ver en Youtube / benjaminbook. El otro tema es que Pablo, hijo de Roberto, padece de TEA.

Roberto, ¿cómo ha sido la experiencia de compartir con Pablo la condición de tener TEA?
“Maravillosa. Pablo es bastante sociable. Desde pequeño ha sido muy estimulado, un largo trabajo, propio de él, de la familia y de su entorno. En este momento cursa tercero medio y toca muy bien batería. En un viaje que hicimos a Iquique tuvimos la ocasión de conocer a Benjamín, el joven del que le hablaba y fue un encuentro fecundo”.

¿Cómo fue construyendo el personaje de Luz que aparece en su nueva novela?
“Todo nace a través de Estrella, que es una viajera intergaláctica, y que es una saga de un libro que se llamó precisamente Estrella. Ahora aparece nuevamente. Las conversaciones que tiene con Germán es una excusa para tratar ciertos temas que me interesa que aparezcan en la literatura infantil y juvenil. Temas como la muerte, el ser distinto, etc. En este caso, Luz tiene problemas de comunicación. Entiende lo que pasa, pero le cuesta verbalizarlo. Investigué mucho y cuando lo tuve armado me decidí a escribirlo”.

¿Por qué es tan gravitante el encuentro de Luz con Estrella?
“Luz cuando conoce a Estrella se llena de energía y aprende a superar muchas trancas. Luz le puede hablar a Estrella, algo que no hace mayormente ni con su propia familia. Y recorre un camino junto a ella, su mamá y Roger, su hermano”.

En “Estrella y Luz” (Editorial Nube de Tinta, 2020) el autor se sumerge en el maravilloso y poco conocido mundo de los niños con síndrome de Asperger.

¿Cree que una de las lecciones de este relato es que debemos respetarnos unos a otros, desde la diversidad?
“Eso debería ser obvio, pero lamentablemente no es así. Todos somos distintos, valiosos y deberíamos respetarnos por solo ser humanos. En Chile a cualquier niño con una situación distinta se le hace difícil. El sistema educacional es bastante discriminador y en particular el de ellos. Es difícil encontrar colegios que tengan programas de integración académica. En consecuencia, cuesta que sigan adelante y posteriormente encuentren trabajo. Es claramente un tema de educación. La discriminación viene de la ignorancia y esta de la poca educación”.

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
En el año 2019 ganó el Premio Marta Brunet. ¿Cuál cree que son las coordenadas para escribir relatos para lectores juveniles e infantiles?

“Es un galardón que premia a las mejores obras infantiles y juveniles del año anterior. Yo lo gané con la novela ‘Algo malo dentro de mí’. Respecto a las coordenadas, creo que hay que leer mucho y alcanzar una voz para contar una historia. Para mí no hay mucha diferencia para escribir para niños, jóvenes o adultos”.

“Algo malo dentro de mí” es una novela de la iniciación en la vida…
“Es un relato de la vida de cuatro jóvenes entre 16 y 17 años de clase media chilena. Uno de ellos siempre se ha sentido gay, pero empieza a dudar de su homosexualidad cuando siente que está enamorado de su mejor amigo”.

Recorre el país danto charlas para fomentar la lectura. ¿Cómo ha sido la experiencia?
“Se trata de charlas que doy en colegios. Ha sido una buena experiencia. He conocido muchos mundos y es mágico ver cómo los niños se abren a conocer otras experiencias a través de la lectura. Cuando yo era niño todos los autores que tratábamos en clases habían muerto. Ahora los niños tienen la experiencia de tener un contacto directo con los autores. Y creo que para ellos debe ser enriquecedor”.

¿Considera que la lectura está en crisis?
“Creo que se lee poco hace mucho tiempo. No recuerdo cuando no hayamos estado en crisis. Por eso que no creo que la situación sea peor que cuando era chico, aunque pienso que es un poco mejor ahora. En la medida que mejore la educación en Chile quizás podamos mejorar el acceso a los libros. Además, es difícil competir con la televisión”.

¿Suele recomendar libros?
“Sí, pero de una manera natural. La lectura es un hábito y por eso que los padres lean en la casa, es el mejor ejemplo para los niños y jóvenes”.

Para los jóvenes la lectura es una búsqueda. ¿Cómo afianzar ese andar sin que caigan al despeñadero?
“Y van a seguir cayendo. Los jóvenes tienen que estar disponibles para experimentar. Claro que hay que ser responsable consigo mismo y con los demás. Yo prefiero que los jóvenes arriesguen y vayan descubriendo su camino en la vida”.

Mario Rodríguez Órdenes

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