Tardes de cine en el Palet

Cuando en el mundo comenzaba la Conquista del Espacio y la Guerra Fría, en Talca sus habitantes acudían al Cine Palet, al Teatro Oriente y al lujoso Teatro Municipal a disfrutar de la diversificación cinematográfica y artística, con todo su universo de astros, modelos y posters entintados

publicado por

Avatar
16 de agosto de 2020
149
Frontis del Cine Palet. Ubicado en el sector céntrico de Talca -1 Sur esquina 2 Oriente-, poseía tres niveles: Platea, para la gente acomodada; Balcón o Platea Alta, para la clase media; y Galería, para las personas más pobres.

A inicios de 1951 el mundo comenzaba a dejar atrás la Segunda Guerra Mundial, creyendo ilusoriamente que se consolidaría una paz durable y reposada. Y en este lejano rincón del planeta los vecinos de Talca y sus alrededores recreaban sus momentos de ocio yendo a los cines y teatros que ofrecían una variada y multifacética cartelera.

No obstante, la paz que la humanidad anhelaba estaba lejos de alcanzarse, lo que la cinematografía, la radio, la literatura, el teatro y los musicales de entonces enfatizaban con sus naturales sesgos, según la ideología predominante. De esa manera, los conflictos armados continuaron su secuela de muerte y destrucción, aunque a menor escala. En ese escenario se inició la Carrera Espacial y la Guerra Fría, que enfrentó a las dos superpotencias por la supremacía del planeta: a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -URSS- con su régimen socialista, y a Estados Unidos del bloque capitalista. Fue un conflicto no armado, carente de enfrentamientos bélicos directos, que involucró a países bajo su dominio político e ideológico (como Corea y Vietnam). Aquella dicotomía que buscó superar a su oponente con todos los medios necesarios existentes en la época, abarcó el ámbito social, tecnológico, territorial, político, deportivo, económico, científico, informativo y militar, prolongándose hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991.

Poster de una película de época: Rebelde sin causa (1955), protagonizada por James Dean y Natalie Wood, con la dirección de Nicholas Ray.

INOLVIDABLES DÍAS DE CINE
En aquel entonces los vecinos de Talca disfrutaban de sus momentos de ocio y esparcimiento yendo al Cine Palet -construido en 1915- a deleitarse con las películas del oeste norteamericano, donde su principal ídolo era el actor Audie Murphy, héroe de la Segunda Guerra Mundial que protagonizó numerosos films de acción, entre los que se mencionan: Más allá de la Gloria (1948); Muchacho Malo (1949); Sierra (1950); De Regreso al Infierno (1955); Aléjate del Diablo (1955); Cimarrón Kid (1951); Insignia Roja de Valor (1951), y muchas más. Pero no fue el único, pues habían otros actores consagrados, como Gary Grant, Burt Lancaster, Randolph Scott, Humphrey Bogart, Peter Sellers, John Wayne, Charlton Heston, James Dean, además de las actrices Audrey Hepburn, Vivien Leigh, Gina Lollobrigida, Doris Day, Kim Novak, Marilyn Monroe, Ingrid Berman, Grace Kelly, Sara Montiel, Betty Davis, y una larga lista.

Actrices Vivien Leigh, en el papel de Scarlet O’Hara en Lo que el Viento se llevó (realizada en 1939); Marilyn Monroe, recordada por su belleza y actuaciones; y el actor Audie Murphy, protagonista de numerosos films de acción.

Se debe recordar que el Teatro Oriente se había inaugurado en 1947, en pleno corazón del bravo Barrio Matadero, a través del visionario proyecto de la Empresa Ibarra y Compañía de Santiago, generando una intensa actividad laboral y causando gran expectación en la población del vasto sector oriente de la ciudad. Hacia mediados de ese año tuvo lugar la prueba de máquinas y la primera proyección de cine en la flamante sala. Y hacia 1951 en su entrada se ubicaban las típicas vendedoras de pan con pernil, ají y huevos duros, amén de sopaipillas en invierno. El edificio, de Estilo Clásico, albergó al popular teatro-cine, satisfaciendo en gran medida el apetito cinéfilo de un público diferente al del área céntrica de la ciudad. Ese dispar gusto se expresó con fuerza en la preferencia masificada por la vasta producción cinematográfica del cine mexicano (curiosamente, las películas de Cantinflas eran distribuidas por una compañía que tenía contrato de exclusividad con el Teatro Palet y no llegaron, salvo por excepción, a ese teatro), gusto que elevó a la categoría de obras de arte a varias de las películas exhibidas en los primeros tiempos de cine, como Allá en el Rancho Grande, un clásico del cine azteca. Entre los astros aztecas se mencionan a Jorge Negrete, Tito Guizar, Pedro Infante, los hermanos Luis y Antonio Aguilar, Miguel Aceves Mejías y Pedro Vargas, ídolos que identificaron plenamente a la gente del Talca de antaño.

Asimismo, la cartelera del Cine Palet rebosó de títulos: La Reina de África, dirigida por John Houston, 1951; Un Tranvía Llamado Deseo, del director Elia Kazan, 1952; Cantando Bajo la Lluvia, de Stanley Donen y Gene Kelly, 1952; Vacaciones en Roma, dirigida por William Wyler, 1953; Los Siete Samuráis, de Akira Kurosawa, 1954; La Ventana Indiscreta, del brillante Alfred Hitchcock, 1954; Rebelde sin Causa, con la actuación de James Dean – el Niño Rebelde de Hollywood y de la década- y la dirección de Nicolás Ray, 1955; Gigante, de George Stevens, 1956; El Puente sobre el Río Kwai, dirigida por David Lean, 1957; El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman, 1957; Vértigo, Alfred Hitchcock, 1958; La Gata Sobre el Tejado de Zinc, por Richard Brooks, 1958; Ben-Hur, con la actuación central de Charlton Heston y la dirección de William Wyler, 1959; El bolero de Raquel, con la actuación de Mario Moreno “Cantinflas” y Flor Silvestre, 1957… verdaderas joyas del Séptimo Arte. El flamante Teatro Municipal -inaugurado en agosto de 1874-, en tanto, se caracterizó por presentar creaciones europeas, francesas e italianas fundamentalmente, con los actores Alain Delon, Jean Paul Belmondo, Marcello Mastroianni, Sofía Loren, y a directores como Ingmar Bergman y Roman Polansky, entre otros.

Portadas de revistas de época: Cascabel, Pimpinela (del libro Comics en Chile, de Moisés Hasson) y Selecciones Escolares Chilenas.

REVISTAS Y COMIC
Los kioscos talquinos exhibían las portadas de El Peneca (1908); Pirulete (1952), revista que se editó en Barcelona -España- y que narraba las desventuras de un español radicado en Chile; Barrabases (1954), revista deportiva infantil creada por el genio de su autor y editor: Guido Vallejos; Condorito (1955), el personaje de historieta más popular y “longevo” que se comenzó a publicar en las páginas de revista Okey en 1949; Ventarrón (1955), la primera revista hecha completamente en Chile; Cascabel (1957), un precario comic book en forma seriada o de folletín; Pimpinela (1958), revista juvenil de publicación quincenal en formato tabloide; Pandilla (1959), revista infantil que aglutinó historietas, caricaturas y cuentos; y Selecciones Escolares Chilenas (1960), edición para Chile de la creación homónima argentina, cuyo Copyright perteneció a una editorial italiana. Y, por supuesto, los comics Historietas de Walt Disney y Cuentos de Walt Disney que llegaban desde México, entre otras… tiempos mágicos para el cine, las revistas, los comic y un auditorio volatizado.

Jorge Valderrama Gutiérrez

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here