Talquinos logran histórico e inédito ascenso al volcán Campanario

Tras varios intentos frustrados, culminaron exitosamente una peligrosa aventura por esta rocosa montaña ubicada en la frontera chileno-argentina, junto al paso Pehuenche.

Una imagen vale más que mil palabras: la felicidad del sueño cumplido. Erasmo González realizando un pequeño rápel para alcanzar el campamento alto y evitar caer por la mala calidad de la roca.

El que la sigue, la consigue. Así reza el famoso refrán, que refleja fielmente la hazaña obtenida por el andinista talquino Carlos Bravo Amaya (33 años), quien logró hacer historia en compañía de su coterráneo Tomás Pellizzari Herbage (31) y de Erasmo González Munita (34), oriundo de Tinguiririca.

Todos ellos acaban de alcanzar la cima del volcán Campanario, a 4 mil 49 metros de altura, un lugar que -hasta ahora- no registraba ascensos, es decir, ninguna persona había llegado a su cumbre, pese a que existen registros que dan cuenta que desde 1959 se habían hecho múltiples intentos por conseguirlo.

De hecho, esta era la quinta vez que Carlos Bravo trataba de concretar este objetivo, tras sus expediciones anteriores efectuadas en 2011, 2012, 2014 y 2019. “En cada intento previo fuimos aprendiendo y también imaginando cuál podía ser la mejor forma de lograrlo”, contó el talquino, quien explicó que su motivación radicaba en que “era una de las últimas montañas sin ascenso en los Andes Centrales”.

EMOCIONANTE
Por esta razón, la alegría fue inmensa cuando el pasado 14 de febrero, cerca de las 15.00 horas, pudieron llegar a la cima. “Fue súper emocionante saber que éramos las primeras personas en la cumbre de la montaña y que todo el trabajo arduo de casi nueve años tenía su logro, con constancia y perseverancia”, resaltó Bravo.

El experimentado andinista relató cómo vivieron ese momento. “Nos abrazamos y estuvimos como 45 minutos ahí, porque el viento se calmó, cosa muy extraña en la zona. Yo creo que ese fue el mejor regalo del ascenso, porque pudimos disfrutar al máximo ese instante”, valoró.
Además, el hito se dio justo para el “Día de los Enamorados”. “Le dimos la importancia y lo relacionamos, porque mucha gente, de una u otra forma, nos enviaba amor para que lo pudiéramos lograr y no nos pasara nada. La montaña es nuestra forma de vida y pasión, donde nos conectamos y disfrutamos a cada instante, sin distracciones”, expresó el maulino.

DIFICULTADES
El volcán Campanario está ubicado en la frontera chileno-argentina, junto al paso Pehuenche, donde destaca al ser una de las cumbres más altas de la zona. “Esta montaña se caracteriza porque tiene una roca de pésima calidad, se cae, entonces la probabilidad de tener un accidente grave o fatal es muy alta, por eso no se había podido ascender”, describió Bravo, quien agregó que también existe mucho viento y temperaturas bajo los cero grados en pleno verano.

Carlos Bravo, Tomás Pellizzari y Erasmo González completaron la expedición en una semana, comenzando el domingo 9 de febrero y terminando el sábado 15 del mismo mes.

“Estuvimos tres días escalando propiamente tal el tramo de rocas. Los mayores inconvenientes fueron las dificultades que nos presentaba. Tuvimos que descender dos veces al campamento para volver a intentarlo y en la tercera oportunidad logramos hacer la cumbre”, comentó Bravo.

CLAVOS DE ROCA
En esta ocasión, fue fundamental la experiencia obtenida en los intentos anteriores. “No habíamos tenido ningún accidente grave, pero habíamos estado como a unos 80 metros de la cumbre (el año 2012), pero ese tramo que nos faltaba era muy complejo. No teníamos las herramientas para superarlo en aquel entonces”, recordó.

De hecho, antes utilizaban implementos modernos, en cambio, ahora decidieron volver a lo más rústico. “Fabricamos unos clavos de roca artesanales y fueron claves para poder superar esa parte. La roca es mala, es como un barro, y estos clavos, donde eran largos, entraban. El material de escalada actual no tiene esa función de asegurarse en la roca mala. Una vez que superamos ese tramo que nos frenó el 2012, estábamos más convencidos de que ahora podíamos alcanzar la cumbre, porque habíamos pasado lo más difícil”, detalló el montañista talquino.

DESAFÍOS
Bravo no tiene dudas de que este fue el mayor logro deportivo en los 19 años que lleva escalando. “Desde el punto de vista de la exploración, yo creo que este es el ascenso más importante que he hecho. He abierto rutas nuevas a otras montañas, pero es la primera sin ascenso y, además, de esta complejidad”, analizó.

En su currículum tiene varias cumbres, aunque la mayor altura que conquistó fue el Nevado Huascarán, en Perú, que tiene 6 mil 768 metros.
Pero la historia no termina con esta hazaña, ya que se vienen nuevos desafíos: en julio, Bravo y compañía irán a Perú para escalar los nevados Ausangate (6 mil 385 metros) y Salcantay (6 mil 264 metros), mientras que el verano próximo viajarán a las Torres del Paine.

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