Será un largo viaje

Sabíamos que el embate del Covid-19 sería fuerte y profundo en Chile. Era fácil imaginarlo a la luz de las alarmantes noticias que empezaron en China. Sin embargo, solo ahora tenemos la certeza: la pandemia, además, será prolongado.

En esta etapa hay algunas reflexiones que creo que vale la pena compartir:
1.- El papel de la autoridad.

A pesar de algunos desaciertos, varias descoordinaciones y ciertas expresiones poco felices, no cabe duda de que el manejo de esta crisis ha sido mucho mejor que ante el estallido social. El problema sanitario será largo, pero el gobierno pudo sacar provecho de las lecciones del manejo en China y Europa. Optó por la verdad, sin eufemismos. Era necesario que lo hiciera así.

2.- El papel de los medios.
No se puede negar que la cobertura informativa ha sido positiva. La mejor demostración es que las últimas encuestas han destacado que los medios tradicionales son los que mayoritariamente prefiere el público. En la crisis de octubre ocurrió a la inversa: muchas personas dijeron informarse principalmente por medios alternativos: WhatsApp y Facebook. El problema, como se ha dicho insistentemente, es que estos medios no se rigen por los principios básicos del periodismo profesional. No siempre verifican las informaciones que repiten sin filtro ético alguno. El campo propicio para las fake news, cualquiera sea su origen, se encuentra en estos medios que no tienen responsables conocidos. El chequeo de datos, convertido en sección tanto en El Mercurio como en La Tercera, es sin duda un positivo avance de esta coyuntura.

3.- El papel de los ciudadanos.
Lo anterior desemboca en un tercer aspecto: el público debe estar consciente de lo que le ofrecen los medios y saber discriminar en materia de responsabilidad periodística. Un estudio dado a conocer en febrero por la compañía global de ciberseguridad Kaspersky, en conjunto con la consultora Corpa, reveló que el 70 por ciento de los chilenos desconoce cómo detectar una fake news o no está seguro de reconocer en Internet una noticia falsa de una verdadera. Uno de cada diez reconoció desconocer el término.

Dicha investigación es parte de un proyecto que busca que los usuarios reconozcan los peligros que acechan en Internet, aprendan a distinguir lo bueno y lo malo, lo real de lo falso, y de este modo eviten ser víctimas de la ciberdelincuencia. “Tal como ocurre con los icebergs, en Internet no todo lo que vemos es lo que realmente es”, explicó Dmitry Bestuzhev, director del Equipo de Investigación y Análisis para América Latina de Kaspersky. “En el caso de las fake news, éstas no solo pueden dañar a una persona o institución, destruir confianzas e incluso generar caos. También son utilizadas por los ciberdelincuentes para atraer a usuarios despistados a hacer clic en enlaces maliciosos y concretar así el robo de identidad o de dinero”.

Más allá de esta situación propia de la sociedad de la información cuyas herramientas se nos han hecho indispensables en estos días de cuarentena, voluntaria u obligada, después de muchas dudas, vacilaciones y opiniones contradictorias, hemos entrado finalmente en una etapa en que, como debe ser, tienen que primar los consensos y la racionalidad.

Pero seguimos lejos del final de este viaje a lo desconocido. Como señaló el Presidente Piñera, vienen “semanas muy duras”.

Abraham Santibáñez

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