Ser alguien en la vida: el sueño de jóvenes de Santa Olga

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12 de enero de 2020
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Según el estudio, es claro el interés de los jóvenes no solo por conseguir, mediante los estudios, un mejor trabajo, sino también una mejor remuneración.

¿Cómo imaginas tu futuro si te quedas en tu ciudad de origen?
“Sería una vida muy pacífica, pero si yo quiero descubrir cosas nuevas tendría que salir de aquí”.

Belén Díaz, de tercero medio científico humanista del Liceo Enrique Mac Iver, resume así los dos extremos en que se mueven algunos de sus compañeros, para quienes quedarse en Santa Olga, zona forestal abatida por los incendios, es lo mismo que detenerse, mientras que para progresar es necesario irse a otra ciudad, continuar estudiando y así cumplir sus sueños. En ese marco, repetir la historia de sus padres, historia muchas veces dura, no es opción, pues muchas veces está asociada a falta de oportunidades. Y para ello, varios jóvenes de este establecimiento coinciden en que la llave para “evolucionar”, “ganar más que el mínimo” o “no trabajar en cosas relacionadas con la fuerza bruta”, es simplemente una: estudiar.

¬Byron, ¿cómo imaginas tu futuro en Santa Olga?
“Sería como más lento, no podría progresar tan rápido”.

¿Por qué lo ves así?
“Por el dinero. Para ganar aquí hay que estudiar”.

Tanto el Liceo Enrique Mac Iver, en Santa Olga, como el Luis Rutten, en Talca, son foco de un estudio del Observatorio Laboral del Maule (OLM), proyecto ejecutado por la Universidad Católica del Maule acerca de las “Expectativas de Inserción Laboral de Jóvenes Estudiantes de Zonas Vulnerables en el Maule”, que se encuentra en su etapa final.

En el caso de los y las jóvenes de Santa Olga, estudiar significa un esfuerzo adicional por emigrar de su lugar de origen, y a eso se suma que a veces se trata de estudiantes con ganas, pero con escasa confianza en sus capacidades. “No soy bueno para estudiar, pero quiero estudiar”, recalca Byron Arancibia (19 años, tercero medio), para quien la frase “si hubiese estudiado sería todo diferente” es parte del mundo adulto que lo rodea.

Para la jefa de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP) del liceo, Tuinky Learrasca, los profesores son responsables de desarrollar las habilidades de los estudiantes. “Yo siento que aquí hay un muy buen potencial; los chicos tienen muchas habilidades”, afirma. Pero está consciente de que no está en los intereses de ellos el trabajo forestal. “Se visualizan más en los servicios; de los alumnos que han seguido estudios superiores, solo dos han seguido el área forestal”, precisa.

La inserción laboral futura de estos jóvenes ha sido una de las preocupaciones de los profesionales del Observatorio Laboral del Maule durante 2019. Luego de haber pasado varios meses hablando con empresarios, autoridades, sindicalistas, dirigentes sociales, políticos y líderes sectoriales, a propósito de los incendios forestales que quemaron la localidad en 2017, había un grupo del que se sabía poco, los jóvenes, y esto motivó el desarrollo del estudio. Una de las conclusiones es que todos los jóvenes buscan “ser alguien en la vida”, como relata el sociólogo Claudio Vásquez, responsable del estudio.

De acuerdo con lo observado hasta ahora, ¿es importante para los jóvenes ser alguien en la vida?
“Para la mayoría, ser alguien en la vida significa seguir estudios, poder desempeñarse en labores fuera de la industria forestal, porque, literalmente para ellos, la industria forestal requiere fuerza bruta, embrutece a las personas. La mayoría de ellos tiene parientes que se desempeñan en la industria forestal, por lo tanto, ellos no quieren seguir ese camino, y ven como vehículo para lograrlo seguir estudiando”.

Según el estudio, es claro el interés de los jóvenes no solo por conseguir, mediante los estudios, un mejor trabajo, sino también una mejor remuneración. Claudio Vásquez explica esta estrecha relación estudio-trabajo-remuneración: “Existe una construcción social para estas nuevas generaciones relativas con el trabajo, en cuanto vehículo para alcanzar otras metas. El trabajo no es ya más una actividad de sacrificio, realizado por obligación, como solía serlo para generaciones anteriores, que, sin terminar sus estudios, la mayoría solía insertarse tempranamente en la industria forestal.

Para estos jóvenes, en cambio, el trabajo es una consecuencia de los estudios, por lo tanto, estudiar para ser alguien en la vida, se debe traducir como que los estudios posibilitan el camino hacia la movilidad social ascendente”.

“Yo quiero estudiar para ganar más del mínimo, tener buen sueldo”, corrobora Byron, mientras que la estudiante Camila Sandoval ve el estudio como un medio para “lograr muchas cosas”, que en su caso significan dejar Santa Olga para estudiar y trabajar. “Aquí no se ofrece lo que yo estoy buscando estudiar, o si lo hay, es súper limitado”, precisa Camila, quien proyecta estudiar una carrera del área de la salud en el sur del país.

La pérdida de los bosques como fuente laboral remeció fuerte a muchos de estos jóvenes, como el caso de Sebastián Morán, quien al igual que Camila buscará oportunidades laborales fuera de Santa Olga. “Lamentablemente, el dinero es lo que mueve todo en la vida”, comenta Sebastián.

¿Cómo imaginas tu futuro si te quedas en Santa Olga?
“Lo veo algo difícil, pero no imposible, porque creo que yo soy capaz de lograr mis metas con esfuerzo”.

Como jóvenes de entornos vulnerables, estudiantes como Sebastián podrían tener condiciones de vida asociadas a bajos niveles de ingreso y capital cultural, según explica Claudio Vásquez, por lo que continuar estudios superiores se convierte en un pasaporte de peso en su proyección de vida. “Alcanzar estudios superiores se ha transformado en un mandato social. Para tener mayores probabilidades de éxito en el exigente mercado laboral actual, cursar estudios superiores por sí solo no garantiza un futuro de prosperidad. Se requiere desarrollar otras habilidades, asumiendo que, en promedio, una persona puede transitar durante su vida laboral en ocho trabajos diferentes, como, asimismo, es altamente probable pasar tiempos de desempleo, que pueden prolongarse más allá de lo deseable si no se cuenta con estrategias de reinvención laboral o de autoempleo”, precisa el sociólogo.

Tuinky Learrasca, la jefa de UTP, añade que “el Liceo tiene la responsabilidad de ofrecer otras especialidades que permitan a los alumnos y a los futuros egresados mantenerse y trabajar acá. Es una responsabilidad de país, de política también”. Es el caso de Byron quien, a pesar de ver un desarrollo más lento en Santa Olga, sí se siente atraído por la idea de estudiar fuera y regresar a trabajar a la localidad. También están los casos como el de Camila, que piensa que su trabajo estará fuera de Santa Olga y que llegará a realizar un doctorado. O como el de Belén: “Al adquirir nuevos estudios me gustaría trabajar como todos, empezar de a poco, llegar lo más alto posible, porque tengo sueños grandes”.

Santa Olga ha vivido momentos de incertidumbre laboral debido a los incendios forestales.

En localidades como Santa Olga, que ha vivido momentos de incertidumbre laboral debido a los incendios forestales, y donde la vulnerabilidad golpea a sus habitantes, los estudiantes han puesto su esperanza de progreso en los estudios. Ellos saben que para cambiar la historia de sus padres y la suya propia deberán pasar tiempo fuera. Pero para algunos eso también significa retribuir en su tierra lo que otros no pudieron por falta de oportunidades.

Byron, ¿cómo ves tus proyecciones de estudio y trabajo?
“Me gustaría estudiar y, si pudiese, trabajar aquí en lo que estudié”.

Para los estudiantes del curso Científico Humanista del liceo rural Enrique Mac-Iver de Santa Olga, es posible alcanzar estudios superiores, considerando apoyos en materia de gratuidad y la presencia de programas como el PACE (Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior). Cuando egresen, muchos de estos jóvenes se insertarán en el mercado del trabajo, y son conscientes de que son necesarios tanto una buena preparación en materia de conocimientos como una actitud favorable hacia el trabajo y hacia el aprendizaje permanente.

El sociólogo Claudio Vásquez lo resume así: “Se requieren proactividad, visión de futuro, tenacidad, responsabilidad, dedicación, pasión por lo que se hace. Son cuestiones que van más allá del aprendizaje formal, pero que, sin dudas, les ayudarán a estos jóvenes a ser alguien en la vida y a conquistar el anhelado futuro”.

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