Señoras y señores téngase presente (II parte)

Continuando con el tema de mi columna anterior, ya que reitero que en la medida que nos adentramos en esta tercera década de este tercer milenio, los sucesos catastróficos -tanto de la sociedad como de la naturaleza- en vez de disminuir, vendrán en un continuo aumento.

Vivimos en una época muy particular y, como ya lo dije, lo que ha sido anunciado miles de años atrás se está llevando a efecto, esto es, independiente de las posturas humanas o de sus opiniones ya que Dios no está sujeto a los dictámenes, ni mucho menos a las rebeliones de la muchedumbre. Lo anterior es parte de las señales proféticas establecidas en la poderosa e inerrable palabra de Dios (salmo 2:1-5).

El verdadero cristiano cuando ve el cumplimiento de las señales proféticas, su actitud no es de temor, más bien es como dijo Jesús: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28). ¿Que estoy diciendo? Justamente lo que algunos no creen, no obstante, cuando ocurra será la noticia que va a estremecer al mundo y muy en particular al impío, al que se ha burlado y blasfemado contra Dios, pues ante sus ojos se llevara a efecto el evento más extraordinario, me refiero a la “Gloriosa segunda venida de Jesucristo a la tierra”.

Ellos la verán, más será tarde para su arrepentimiento, trataran de escapar, más no podrán. “Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”. (Apoc. 6:15-17). Nadie podrá escapar.

Las grandes señales proféticas, como la de la higuera, los terremotos, las pestes, las hambres y las enfermedades descritas en Mateo 24 por nuestro Señor Jesucristo, se han venido cumpliendo como se anunciaron. Luego, en Lucas 17: 26-30, nuestro Señor Jesucristo nos describe que los días que precederán a su venida, serán como los días de Noe y los días de Lot. Lo anterior es una gran señal profética que nos indica que estamos llegando al fin de una era. Cuando miramos el cómo fueron los días de Noe y los días de Lot, encontramos que ambas sociedades tienen algo en común, como ser: los negocios, las fiestas y diversiones, en aquellos días no había tiempo para Dios. ¿Qué es lo que caracterizó a estas sociedades? En los días de Noe la tierra se llenó de violencia y los días de Lot la inmundicia sexual.

Los líderes políticos hablan de un nuevo orden mundial, en ese periodo, la humanidad tendrá un solo gobierno (el del anticristo). En tal periodo, ellos creen lograr una nueva era de paz, no obstante, será el periodo más crítico donde la sociedad mundial será controlada con lo que se le conoce como la marca de la bestia (Apoc.13:16-18).

El hombre al pensar en que, si hacemos esto o esto otro las cosas van a mejorar, pues equivoca el camino, porque para que haya un cambio, es necesario considerar a Dios y un arrepentimiento, solo así vendrán tiempos de refrigerios (Hechos 3:19). El problema fundamental es el pecado arraigado en el corazón del hombre. Dios les bendiga.

PR. Sergio Rodríguez Varela
Consejo Evangélico

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