Leonor Varas: “Se empiezan a evaluar competencias, es decir, no solamente el saber”

Directora del Demre explicó que la nueva Prueba de Transición del proceso de admisión de la educación superior se rendirá el 4 y 5 de enero con cambios extraordinarios y únicos por la pandemia, sumando las primeras transformaciones para lo que será el instrumento definitivo en 2023

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3 de agosto de 2020
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Leonor Varas, directora del Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (Demre) de la Universidad de Chile, encargado de la aplicación del instrumento.

Este año, en medio de protestas e irregularidades como la filtración del contenido de uno de los modelos, se presentó por última vez la Prueba de Selección Universitaria (PSU) para dar paso la implementación de la Prueba de Transición (PDT). Los cambios, sin embargo, serán progresivos y al cabo de tres años es cuando la transformación será definitiva.

Las modificaciones aplican, por lo pronto, solo en las dos pruebas obligatorias: Matemática y Lenguaje, que de ahora en adelante se llama Comprensión Lectora. Los exámenes electivos, es decir, el de Ciencias e Historia siguen intactos, pero sujetos a cambios para los próximos años.

Recientemente, se cumplió una semana del proceso de inscripción para la presentación de la prueba con más de 80 mil postulantes ya registrados, lo que ha sido calificado como un proceso exitoso por la directora del Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (Demre), Leonor Varas, quien profundizó en entrevista con Diario El Centro todo lo relacionado con el nuevo instrumento y las transformaciones del sistema de admisión mismo.

¿Cómo avanza el proceso de inscripción de la Prueba de Transición?
“Ha sido emocionante, porque nosotros vamos comparando los inscritos del año pasado en el mismo periodo y este año tenemos más del doble que los del año pasado. Es muy conmovedor, porque en este momento con todos los problemas que estamos todos sufriendo, el hecho de que los jóvenes se proyecten en la educación superior es muy esperanzador y eso es muy buena noticia. A nosotros nos da mucho optimismo ver esto”.

¿Ese aumento de las personas que se han inscrito podría atribuirse al cambio de prueba, que a partir de este año es la Prueba de Transición y no la Prueba de Selección Universitaria?
“El cambio en la prueba de este año es pequeño. De hecho, solamente, cambian las pruebas obligatorias y parcialmente. Pero, sí todo el paquete de cambios, en las reglas del sistema, es muy esperanzador también. El hecho de que hasta el año pasado para poder postular se exigía un mínimo de 450 puntos promedio en las dos pruebas obligatorias y que este año cambia para considerar los 450 puntos promedio o estar en el 10% de las mejores notas de la promoción de egreso de su colegio es extraordinariamente importante. Nosotros calculamos que, por lo menos, seis mil, tal vez, siete mil estudiantes, que con las reglas del año pasado no les habríamos permitido postular este año sí podrán.

Algunos dicen sí, pero de todos modos si tienen puntajes muy bajos no van a quedar. Y eso depende dónde. Hay carreras que son muy selectivas, a las que postulan muchas personas y que cortan en puntajes muy altos. Pero hay que mirar el año pasado cuántas vacantes no se llenaron en universidades muy prestigiosas, en carreras de muy buena calidad y que sí podrían haber ingresado con puntajes más bajos, porque además este año los puntajes en las pruebas pueden ponderar mucho menos que lo que ponderaban el año pasado. Si alguien está en el 10% superior de su colegio, lo más probable es que tenga buenas notas y si es así, va a tener un muy buen puntaje NEM y muy buen puntaje ranking. De esa manera, va a tener dos puntajes que este año pueden ser mucho más importantes para calcular el puntaje ponderado con el cual se postula a una carrera. Entonces, hay realmente muchas más oportunidades de las que había el año pasado”.

¿Cree que esta nueva valoración de la prueba podría incidir en la selección de carreras?
“Sin duda que va a incidir. Donde va a cambiar poco la situación es en las carreras muy selectivas, las que cortan el puntaje muy alto. Pero hay muchas otras carreras y creo que eso también es importante como cambio general en el sistema. Va a hacer que todos miremos en un rango más amplio todas las oportunidades de estudio que hay en Chile hoy. Hay una valoración de la diversidad que es muy positiva. Por ejemplo, el año pasado estaba en un solo sitio (del Demre) toda la oferta de carreras de 41 universidades –que este año son 43- en la forma de inscribirse de manera regular. Ahora, hay en un solo sitio que es del Ministerio de Educación, que es www.acceso.mineduc.cl, donde está toda la información de las carreras y las formas de ingreso –incluidos los ingresos especiales- y de todas las universidades, no solamente las que están en el sistema centralizado de acceso sino también las otras. Además, están los Centros de Formación Técnica, los Institutos Profesionales en un solo sitio y creo que eso nos hace muy bien, porque vemos a un país más diverso, con más opciones”.

¿En cuánto tiempo se tendrá la prueba definitiva que se va a aplicar los próximos años?
“Para las dos pruebas obligatorias, la de Matemática y la de Comprensión Lectora, hay un calendario de cambios progresivos. Este año ya hay un cambio. En Matemática son 13 preguntas (las que cambian), un quinto de la prueba, porque la prueba tiene menos preguntas que el año pasado. También, tiene menos contenido curricular asociado, lo que también es muy importante. Se limitó el temario, pero también se incluyeron contenidos más básicos, de séptimo y de octavo, porque se empiezan a evaluar competencias, es decir, no solamente el saber, sino el saber hacer, saber aplicar estos contenidos. Por ejemplo, contenidos más básicos como el porcentaje -que todo el mundo usa- antes no estaban y ahora sí. Pero las preguntas son para que los sepan usar, más que saber de memoria una definición o una fórmula es cómo lo usa en problemas de la vida diaria, eso es lo que estamos evaluando.

Ese camino de cambio es en tres procesos. En este cambia con 13 de 65 preguntas –un quinto de la prueba de Matemática- y más o menos un quinto también en la prueba de Comprensión Lectora, que tiene otro tipo de textos. Esto para el proceso 2021 y en el 2023 estas dos pruebas van a ser completamente nuevas.

A parte de eso, la prueba de Lenguaje ahora se llama Comprensión Lectora porque se eliminaron dos secciones: la de plan de redacción y de conectores. Esas dos secciones, nosotros lo comprobamos, calculando en los cuatro procesos anteriores qué pasaba con los puntajes que eliminábamos de esas secciones y resulta que se disminuyen las brechas. Las diferencias entre tipos de establecimientos, nivel socioeconómico de los puntajes sin esas secciones son menores que la brecha con la PSU de Lenguaje completa.

Por esa razón, vamos a ver una disminución de brechas en las pruebas que vienen. Las otras dos pruebas electivas (Ciencia e Historia) aún no se han discutido en el Comité de Acceso. Por lo tanto, no hay un calendario de cambios. Pero, sin duda, todo va a entrar en revisión”.

¿Para este año el Demre tiene preparadas varias versiones de la prueba, a propósito de lo que pudiera pasar en la rendición?
“Sí. Solamente pensando en lo que hemos visto de los países donde empezó antes la pandemia, los miramos cómo están hoy y vemos que la evolución no es homogénea ni lineal, no van todos progresando siempre, sino que hay retrocesos. Además, no son uniformes. Por ejemplo, en el caso de España otros países europeos han recomendado a sus conciudadanos no ir de vacaciones a ciertas regiones de España. Entonces, nosotros tenemos que pensar que podríamos tener recaídas hacia fin de año o en enero, cuando pretendemos hacer la prueba, que obliguen a posponerla o podría pasar que en algunos lugares se puede tomar y en otros no.

Por eso, nos hemos preparado en ensamblar muchas versiones distintas y equivalentes de las mismas pruebas para tener la flexibilidad de tomarla cuando se pueda hacer y que sea la misma prueba”.

¿Es decir que en definitiva hay que rendirla, pese a las eventualidades?
“Se trata de rendirla, porque en el sistema integrado que tenemos no hay ninguna posibilidad de tener ingreso a las universidades si no se rinden las pruebas. Necesitamos las pruebas rendidas para poder tener las postulaciones y la selección. Sabiendo que hemos tenido una emergencia tan enorme y mundial, que el ingreso a las universidades se retrase un mes no es una tragedia, pero que no haya ingreso a las universidades eso sí lo sería”.

Se habló de una mesa de trabajo que iba a conformar el Demre con el Ministerio de Educación para la elaboración de protocolos para la rendición, ¿Eso cómo va?
“En este momento es el ministerio el que está armando la mesa. Nosotros hemos estando todo el tiempo trabajando con el ministerio en toda clase de protocolos, pero necesitamos ahora tener protocolos con otros ministerios, como el de Salud. La situación va cambiando y se va sabiendo lo que pasa en otros países, va cambiando en Chile y se pueden ir haciendo pronósticos para ver cuáles son los escenarios más probables.

Las recomendaciones de salud han ido cambiando y se va a tener la experiencia de los desconfinamientos, que vemos que son muy distintos. Son distintas etapas y es el Ministerio de Salud el que nos puede decir las etapas en las que podríamos estar en esa fecha y cuáles serían los protocolos”.

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