Renuncias en tiempos de pandemia

Prefiero tener la libertad para actuar de acuerdo a mi consciencia.

“En estas circunstancias, prefiero tener la liberta de pensar en Chile, en mi región, en el país y no en temas políticos. Que votamos contra la oposición o favor del otro, siendo que estas no son circunstancias para estar recibiendo instrucciones y órdenes de partidos. Prefiero tener la libertad para actuar de acuerdo a mi consciencia.

Yo no voy a hablar mal de mi partido, pero creo que se está actuando de forma coordinada ni adecuada. Por lo tanto, prefiero tener la independencia para tomar las decisiones que corresponda. Hoy día no está funcionando bien el sistema, en general.

Antes tu podías platearlo y te decían díscolo, pero hoy con lo que ha pasado en la bancada, en la dirección de la mesa y los debates, prefiero –sin hablar mal de nadie- tejer mi libertad de acción, para poder tener -porque los temas son económicos, son de hacienda y financieros- la posibilidad, de acuerdo a mis conocimientos, tomar decisiones y votar lo que corresponda, sin ver lo que es a favor o en contra del gobierno”.

Con estas palabras, dichas a un equipo de prensa de TVN mientras no paraba de caminar por los pasillos del Congreso, el diputado por el Maule, Pablo Lorenzini, confirmaba que había renunciado a la Democracia Cristiana (DC), partido en el cual militó durante casi toda su vida política y por el cual fue reelecto parlamentario desde 1997.

Lorenzini estuvo siempre radicado en el antiguo distrito 38 conocido como Talca rural, donde se agrupaban a todas aquellas comunas de la provincia del mismo nombre, pero distintas de la capital regional. Sus votaciones fueron siempre importantes, bordeando el 40%, casi en forma constante hasta 2017, cuando cambió el sistema electoral.

Ese año, Lorenzini fue también reelecto, pero con un 7,5% de los sufragios. De igual forma, su figura ya era conocida en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja, donde jugaba un rol importante en cuanto a su intermediación en estas materias con los sucesivos gobiernos de la ex Concertación de Partidos por la Democracia.

Su rol no cambió durante el primer gobierno de Sebastián Piñera y tampoco en la actualidad, donde su palabra sigue siendo relevante a la hora de resolver temas como los presupuestos y regionalización. En el mundo de la política, los liderazgos y personalismos son importantes y, en esa cancha, Lorenzini sabe jugar y salir mirando de frente.

Sin embargo, desde el denominado “estallido social” en adelante, el mundo político completo comenzó a perder sucesivos espacios de poder, más todavía, cuando muchos optaron por distanciarse de sus regiones, aparentemente, por temor a volver a salir a las calles, en razón de los cuestionamientos y falta de legitimidad de las instituciones.

Luego, los partidos políticos dieron un golpe de timón con el acuerdo que definió una ruta de cambio o continuidad constitucional, pero hoy algunos parecen dudar, atendiendo las actuales circunstancias y los vaivenes de la política. En todo ese contexto, se conoce la renuncia de Lorenzini por los motivos que manifestó a un medio de comunicación.

Allí señala que ya no quiere órdenes de partido y que espera tener libertad para votar según sus conocimientos. Algo muy valorable, en el entendido que ese es el camino que debieran tomar todos quienes representen y se deben a los ciudadanos, más allá de partidos o herencias políticas. Si es así, bienvenido al camino largo y áspero de la independencia.

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