Renta Básica Universal

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23 de junio de 2020
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Hace unos días, el representante ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en América Latina, Julio Berdegué, señalaba que “tras la pandemia de Covid-19 en Chile se puede llegar a un millón de personas en condición de inseguridad alimentaria severa”.

Actualmente en el país hay 600 mil personas que no comen tres veces al día, algunas en situación de hambre. Si bien hoy producimos alimentos suficientes, el hambre es un problema porque hay personas que no tienen dinero para comprarlos.

La plataforma Bloomberg afirmó, sobre el manejo de la pandemia del Gobierno, que «Chile siguió el ejemplo de las naciones ricas sólo para darse cuenta, una vez más, que un gran porcentaje de sus ciudadanos son pobres”, evidenciando que las cuarentenas funcionan para los que tienen y no para los que no por la pobreza, el hacinamiento y los trabajadores informales para quienes quedarse en casa no es una opción.

Para el filósofo surcoreano, Byung-Chul, Han “la muerte no es democrática”, la pandemia demostró que depende de la clase social y no que no la distinga. En Chile al 21 de junio van 4 mil 479 fallecidos oficiales. De Covid-19 enferman y mueren los socialmente débiles, los de pensiones miserables, los trabajadores que viven aglomerados en la periferia de las ciudades; jardineros, asesoras del hogar o guardias que viajan a los barrios acomodados a trabajar; los que trabajan en fábricas, hacen aseo, recolectan basura; las cajeras de supermercados o las temporeras. Ellos no pueden teletrabajar.

El metro y los buses siguen funcionando porque los pobres no tienen vehículo propio para protegerse de los contagios. Solo los ricos pasan cuarentena en casa y trabajan desde ella o sus segundas viviendas.

Siguiendo la recomendación de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de mayo de 2020, Chile adoptó un Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) por 3 meses para enfrentar la crisis. Pero si bien el IFE ayudará en necesidades básicas, es insuficiente, inferior a línea de la pobreza y temporal.

La incertidumbre sobre el tiempo que durará la crisis permanece y para muchos economistas será la más severa desde las guerras mundiales. Para el historiador israelí Yuval Harari el mercado laboral cambiará, el experimento masivo de trabajar desde casa modificará la economía del futuro y acelerará la automatización, la implementación de robots y la inteligencia artificial en trabajos hechos por humanos.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la mitad de la fuerza laboral mundial está en peligro de que la pandemia destruya sus medios de vida, principalmente a los trabajadores de la economía informal, de los cuales unos 1.600 millones están en riesgo inmediato.

Es necesario reflexionar una Renta Básica Universal (RBU) que entregue una suma de dinero permanente a todas las personas de forma individual, universal e incondicional protegiendo a los trabajadores y sus familias. Un ingreso pagado por el Estado a sus ciudadanos, trabajen o no e independiente de su situación de pobreza. Debemos evaluar ésta asignación monetaria y una reforma fiscal que redistribuya la riqueza. El desafío es su financiamiento: impuesto a robots y tecnologías, a grandes transacciones financieras, ganancias del capital, grandes herencias, lujo, súper ricos o a la contaminación.

El trabajo, con desempleo estructural, informalidad y precariedad, no asegura hoy el derecho a una vida digna. Si subsistir depende del dinero, y la riqueza se genera y acumula por medios distintos del trabajo, debemos encontrar formas de distribuirlo diferentes al trabajo. Con derechos sociales a condición de ciudadanía social podemos reconocer a la RBU como nuevo derecho humano fundamental.

Las políticas sociales no solo disminuyen la desigualdad, también amplían libertades y autonomía de las personas y las comunidades.
Quien no tiene la existencia material garantizada no puede ser libre. El Relator de la ONU sobre extrema pobreza y Derechos Humanos, Philip Alston, ante el Consejo de Derechos Humanos el 2017, declaraba proféticamente antes de la pandemia: “la renta básica universal ofrece una solución audaz y creativa a muchos problemas que están a punto de empeorar como consecuencia del rumbo hacia el que la economía mundial parece orientarse inexorablemente”.

Lorenzo Martínez H.
Presidente Regional Maule
Partido Socialista de Chile

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