Recuerdan al padre Guido Lebret a 20 años de su muerte

Sin que existiera convocatoria a una actividad especial, vecinos acudieron al lugar donde perdieron la vida el sacerdote y un menor de edad.

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13 de julio de 2020
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Familiares del niño acudieron a encender velas en el memorial.

Espontáneamente, acudió la comunidad, este domingo, al memorial del padre Guido Lebret a propósito de cumplirse 20 años de su muerte en un accidente ferroviario que conmovió e impactó a los talquinos aquel entonces.

Desde la noche del sábado el lugar estaba iluminado con velas y decorado con un par de globos blancos y amarillos.

Ayer, ya todo estaba dispuesto para una conmemoración que -por asuntos preventivos de la pandemia- no tuvo convocatoria. Toda la estructura estaba decorada con globos, algunas flores frescas y la donación de una caja del libro “Lebret, aproximación a la obra del padre Guido Lebret Guillois” escrito por Eduardo Bravo Pezoa.

Aun cuando han transcurrido dos décadas, la obra y peculiar personalidad del sacerdote sigue siendo descrita casi al calco entre quienes lo conocieron y quienes no también, pues en aquella época la forma de ser atípica del sacerdote no pasaba desapercibida.

Uno de los primeros visitantes fue Pedro Passalacqua, quien presidió en su fundación el Hogar de Cristo en Talca y que por haber seguido de cerca la obra de Lebret habló con propiedad del legado del sacerdote.

“Don Guido Lebret era de pocas palabras y de más acción. Él tuvo muchas críticas desde la curia en Santiago, que eran más conservadores”, recordó.

En lo particular Passalacqua, tiene la costumbre de acudir todos los 12 de julio al memorial y en su oración pide por un futuro con un clero con más presbíteros como Lebret.

“Nos hace falta sacerdotes que se la jueguen, que salgan, que los vean, como hacía él”, lamentó.

TRANSCENDENCIA
La obra de Lebret se mantiene hoy a través de la Corporación El Despertar, que da hospedaje a estudiantes de enseñanza media y de los primeros años de la educación superior provenientes de zonas rurales.

Pero los testimonios de agradecimiento hacia el sacerdote francés -que llegó a Chile en 1950- abundan por toda la ciudad.

“Uno mira este lugar y todas las placas que hay (en el memorial) y te das cuenta que el padre Lebret es como una especie de santo popular en la ciudad y que la gente fue reconociendo de alguna manera los méritos que tenía y todavía lo mantiene de manera transversal”, afirmó el presidente de la Corporación El Despertar, Jorge Ávila.

DOLOR ETERNO
Con un retrato en el regazo llegó al memorial la madre de Eduardo Espíndola Delgado, el niño de seis años que falleció junto con el padre Lebret el 12 de julio del año 2000.

Lebret aquel día iba a dejar al pequeño al Colegio Manuel Larraín, donde estudiaba, pues el sacerdote trabajaba como transportista escolar. Al cruzar la línea del tren en el sector El Tabaco ocurrió el fatal accidente.

A las 13.00, la misma hora en la que ocurrió la tragedia, se reúnen todos los 12 de julio los familiares del niño en el memorial. A su madre, Juana Delgado, ayer el dolor de la pérdida de su único hijo le cortó las palabras. Por lo que solo se limitó a decir que a diario lo recordaba, como si siguiera en casa.

Para el abuelo del niño, Patricio Morales, el dolor va a ser permanente. “No se nos va a olvidar nunca. Yo lo estaba criando para que él me enterrara a mí no yo a él. Era mi único nieto en esos años”, dijo.

Los reconforta, no obstante, que “está en el cielo con el padre y es un angelito”.

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