Recomendaciones para comenzar la nueva era

Es importante abrir la visión y no cerrarnos a invertir nuestro dinero y tiempo únicamente en adquirir competencias técnicas o acumular experiencia laboral, sino que el autoconocimiento emocional también es muy importante.
Hoy en día, se ha comprobado que la inteligencia emocional es un agente predictor del éxito de las personas y no sólo su IQ (coeficiente intelectual).

Los elementos que componen este tipo de destreza son:

1) El autoconocimiento emocional: Se refiere a la capacidad de tomar consciencia de nuestro estado anímico y emociones, así como de los demás, percibiendo y comprendiendo señales no verbales, como el lenguaje corporal y expresiones faciales. En palabras más sencillas, se está hablando de aprender a reconocer con honestidad qué estoy sintiendo yo y el otro. Por esto, es de vital importancia que logres este poder, pues facilita la toma de decisiones sin perder tiempo, recursos y energía.

2) El control emocional: Implica la habilidad de reflexionar y regular por sí mismo nuestras emociones, con el fin de no cometer errores ni perjuicios personales a los demás. Aquí, se está hablando de la capacidad de gestionar y dar un curso beneficioso a las emociones, en cuanto a su expresión verbal principalmente. Es decir, la labor del control emocional es tomar consciencia y reflexionar si es positivo o no.

3) Empatía: Indica la habilidad de reconocer e interpretar las señales emocionales (verbales y no verbales) que se dan en nuestras relaciones interpersonales de modo correcto, favoreciendo vínculos duraderos y cercanos. Así, al darnos cuenta de cómo siente el otro, nos facilitará escoger el modo más asertivo para acercarnos, conversar y resolver ciertos asuntos con esa persona. Además, la empatía alimenta relaciones basadas en el respeto primordialmente, ya que nos permite conocer y entender mejor al otro, respetando su individualidad y estado emocional actual.

4) Habilidades sociales: Son una fuente indispensable para nuestra felicidad personal y, en muchos casos, también para nuestro desempeño académico y laboral. Esto, porque según como estemos experimentando nuestras emociones, va a influenciar en nuestras relaciones interpersonales y viceversa. De este modo, nos damos cuenta que nuestras emociones y relaciones sociales poseen un flujo e interacción bastante estrecha, determinando también nuestro modo de comprender y actuar frente a las reacciones de los demás.

Se recomienda que en estados de alteración emocional (miedo, rabia, tristeza o culpa), no se tome ninguna medida hasta esperar retornar la calma y el equilibrio.

5) El optimismo: Es la iniciativa personal que nos permite enfocarnos en las soluciones y no en las dificultades, favoreciendo actitudes y acciones positivas ante los imprevistos y errores, o sea, nuestra proactividad. También, nos permite mantenernos orientados en las metas a largo plazo. sin decaer y mantenernos erguidos ante los objetivos de corto plazo no cumplidos.

Por último, la psicóloga explicó que no existen emociones positivas ni negativas (por algo existe la amplia gama de emociones que logramos experimentar como seres humanos ¿o no?), sino que, las emociones se transforman dependiendo de nuestra madurez, evolución y resolución de conflictos.

Por ejemplo, en ciertas personas es muy favorable que logren expresar su rabia e instalen límites a otros como medio de autocuidado y amor propio. Existe otro tipo de personas para quienes es propicio que consiga manifestar verbalmente su miedo, para abrir el corazón y pedir ayuda a otros con más humildad. Así como hay otro grupo de personas que deben controlar su tristeza y dejar de responder con llanto y drama, frente a los problemas de la vida. Ahora amigos ¡manos a la obra!

Fuente:
Mayarilen Angélica del Río
Psicóloga, Magíster en Psicología
Redes sociales: @ConscienciaVital
(instagram, facebook y youtube)

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