Reactivar al sector construcción

La paralización de miles de obras en distintos puntos del país, debido a la cuarentena sanitaria, va a traer un perjuicio directo a esos trabajadores y sus familias.

A esta altura de las cosas, el impacto económico de la pandemia es algo que nadie puede negar, mucho menos, quienes están en la primera línea de los sectores productivos que se verán más afectados, esto es, la industria de los servicios y la construcción, junto con la pequeña y mediana empresa, perjudicando el empleo.

Lo más relevante es pensar qué va a ocurrir cuando todo esto pase, es decir, de qué forma se va a revivir la economía. Más aún, respecto a sectores como la construcción, una de las áreas que ofrece mayores fuentes laborales y que, literalmente, es un termómetro de la economía, porque se conecta con el sector financiero.

Es más que claro que, cuando se construye un edificio, habitacional o corporativo, está siendo detrás un respaldo bancario. Ya sea a través de susidios, créditos o préstamos, los bancos son claves para financiar estos proyectos inmobiliarios. Y, a la vez, esto depende de la liquidez de las empresas y las personas.

En ese sentido, la paralización de miles de obras en distintos puntos del país, debido a la cuarentena sanitaria, va a traer un perjuicio directo a esos trabajadores y sus familias. Así lo confirmó Patricio Donoso, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), durante una conferencia de prensa ofrecida por streaming.

Según los datos revelados en dicha instancia, el gremio estima una caída de 10,5% anual en la inversión para 2020, lo cual es explicaría por un descenso del 9% anual en el sector infraestructura y de 13,2% anual en el sector de viviendas sociales. Junto con ello, estima que la tasa de cesantía en el sector podría superar el 12%.

La gravedad de esta última cifra es que, en términos prácticos, equivale a 75 mil empleos menos. Por ello, el máximo dirigente de este gremio insistió en que las empresas asociadas deben aplicar el protocolo de seguridad e higiene laboral, para proteger a los trabajadores de contagios y dar continuidad a las faenas.

Los objetivos son claros: generar las condiciones para mantener la actividad productiva y proteger el empleo; proveer de liquidez y acceso a crédito a las empresas; mantener una relación contractual justa y equilibrada con los mandantes, ya sean público o privados; y aplicar las medidas de protección al empleo.

Junto con declarar estas metas, el gremio también estimó que, al final del camino, lo que se espera es avanzar en la reactivación. Pero una propuesta de estas características no debe incorporar solo la coyuntura, sino también lo que ocurrió con Chile desde octubre de 2019 en adelante, con el denominado “estallido social”.

Se trató de una crisis de orden público y de falta de legitimidad política e institucional. Por este motivo, es muy relevante no solo garantizar que se erradique la violencia, sino también que se configuren acuerdos políticos que puedan dar estabilidad al país, para que vuelva la inversión privada y se facilite la gestión pública.

La idea es bien simple pero, por eso mismo, igualmente compleja, porque hay que abandonar los intereses particulares o sectoriales, detrás de una mirada de largo plazo, donde las personas puedan constatar que las oportunidades laborales vuelven, al igual que la iniciativa privada y la solidaridad social.

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