¿Qué pasa con las cifras regionales del Covid?

¿Dónde quedan los 12 casos de diferencia? ¿Qué puede explicar esta inconsistencia? ¿Acaso tiene una explicación? ¿Qué dato es realmente válido al final del día?

A poco tiempo de que comenzara la pandemia y fuera el momento de registrar tanto casos positivos como víctimas fatales, quedó en claro que no sería una tarea fácil. Primero, porque en Chile existen sistemas paralelos para contabilizar datos que, lamentablemente, no dialogan entre sí y tampoco comparte información.

Un ejemplo es el sistema penal, donde cada uno tiene datos propios. Es decir, tanto el Ministerio Público, la Defensoría Penal Pública y la Corte Suprema, como Poder Judicial, manejan datos distintos respecto a la evolución del sistema completo, además con criterios distintos por la finalidad de cada entidad.

De hecho, existe un esfuerzo legislativo y administrativo por configura un banco unificado de datos en esta materia, a fin justamente de unificar criterios y tener un solo emisor de esta información, en razón de su importancia para el diagnóstico en línea de fenómenos delictuales y el diseño de políticas públicas.

La importancia de que, además, estos datos sean de acceso público, es no solo que las personas tengan acceso directo a esta fuente de información, para saber lo que pasa en sus comunidades, sino también para que instituciones de la sociedad civil puedan analizar los mismos datos y elaborar propuestas autónomas.

Con la pandemia ocurre lo mismo. Por eso fue el cambio de política y el énfasis en la transparencia que se registró con el cambio de mando en el Ministerio de Salud. Ejemplo de ello es que, cada semana, se libera el informe del Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) de esta cartera de Gobierno.

Así han quedado de manifiesto dos fenómenos muy preocupantes respecto a la región del Maule. El primero –que revelo este domingo Diario El Centro- es la enorme discrepancia entre los datos del DEIS y aquellos que a diario entrega la Secretaría Regional Ministerial de Salud respecto a los casos de víctimas fatales.

Es comprensible -hasta cierto punto- que exista poca certeza respecto a casos probables, es decir, personas que fallecen y sobre quienes hay sospechas fundada de que la causa fue por Covid. Ocurre que, justamente, el informe del DEIS los contabiliza como probables, por lo cual, el chequeo dará la última palabra.

Pero aquí ocurre que la discrepancia es, ahora, con las cifras de casos fatales confirmados, es decir, donde se cuenta un examen de PCR confirmado y, además, el caso fue posteriormente chequeado por el Servicio de Registro Civil, a través del parte de fallecimiento que elaboran en forma exclusiva los médicos.

En este punto el DEIS señala que, en el Maule, existen 103 fallecidos confirmados y, según la Secretaría Regional Ministerial de Salud, son 91 fallecidos. ¿Dónde quedan los 12 casos de diferencia? ¿Qué puede explicar esta inconsistencia? ¿Acaso tiene una explicación? ¿Qué dato es realmente válido al final del día?

Y otro fenómeno: el Maule es la única región donde el número de fallecidos probables por Covid es mayor que el número de casos confirmados. No ocurre lo mismo a nivel nacional y tampoco en regiones de mayor tamaño, como la Metropolitana o Valparaíso. ¿A qué se debe este extraño y llamativo fenómeno?

Contar con cifras ajustadas y transparentes permite no solo llevarle el pulso a esta pandemia, sino también reforzar la confianza ciudadana en la gestión de esta crisis sanitaria. La opinión pública no puede menos que esperar claridad a toda prueba en cuanto a los datos porque es lo mínimo que pueden exigir los ciudadanos.

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