Proyecto GEF de las Naciones Unidas genera estrategias comunitarias para cuidar biodiversidad en la cuenca Putú- Huenchullamí

El proyecto se implementó desde el 2015 en el país y desde el 2017 en la zona costera del Maule siendo priorizada por el impacto de los incendios forestales ocurridos en el lugar y los efectos en sus recursos naturales

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24 de agosto de 2020
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El proyecto permitió a las comunidades de la zona generar conciencia de la importancia de la biodiversidad de la zona a través de la definición de las organizaciones y también del estado de los territorios.

A través de la implementación de un Plan de Gestión Territorial Integral (PGTI) construido en base a las necesidades de las comunidades y del propio entorno, está dando cierre el proyecto GEF Comunidades Mediterráneas Sostenibles (CMS), desarrollado por dos años en el sector de la cuenca costera de Putú- Huenchullamí de la Región del Maule.

Este proyecto, implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo contó con financiamiento otorgado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial GEF (por sus siglas en inglés Global Environment Facility).
El proyecto se está desarrollando en Chile desde el año 2015 en una primera fase entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía, y desde el 2017 específicamente en las cuencas costeras Putú- Huenchullamí, siendo escogido por ser un lugar fuertemente deteriorado producto de los incendios forestales ocurridos el verano del 2017 y su condición de Santuario de la Naturaleza desde el año 2018.

Al respecto, Fernando Valenzuela, coordinador nacional Proyecto GEF Comunidades Mediterráneas Sostenibles, declaró que “a partir del 2017 se inició una segunda fase de implementación en la cual, se intenta desarrollar a partir del trabajo de las comunidades rurales, la generación de beneficios ambientales a nivel global en el ámbito de la conservación de la biodiversidad, de la recuperación de suelos degradados y la resiliencia frente al cambio climático”.

Esta etapa, permitió la generación de un Plan de Gestión Territorial Integral para la cuenca costera la cual, a su vez, da pie para la articulación de proyectos comunitarios que permiten la protección de la biodiversidad por medio de actividades productivas compatibles, fortalecimiento de la gobernanza y el buen vivir además de la conservación de la biodiversidad”.

CONTACTO LOCAL

Para la generación de este plan, el GEF CMS tomó contacto con la Agrupación de Defensa y Conservación Maule-Mataquito (Adema), quienes desde hace tiempo trabajan en la zona ejerciendo un rol de relevancia en el área protegida quienes a su vez contaron con el apoyo de la comunidad, tal como lo detalla Valenzuela, quien señaló que “lo que se busca es generar condiciones para que la propia comunidad con enfoque de paisaje, es decir, mirando como gestionar los recursos naturales que están en la cuenca, se pueda desarrollar actividades productivas sostenibles: agricultura sostenible mediante prácticas agroecológicas, la recuperación del bosque nativo muy disminuido en los últimos años, el cuidado y la restauración de fuentes de agua que son vitales para el desarrollo de las localidades y localidades rurales, generando una visión de mirada a largo plazo para que la biodiversidad, el agua y la recuperación de los suelos pueda ser una prioridad en el trabajo que se realiza desde las comunidades pero también en alianza con los actores público- privado de la cuenca”.

VISIÓN COMUNITARIA

La fase de implementación, permitió a las comunidades de la zona generar conciencia de la importancia de la biodiversidad de la zona a través de la definición de las organizaciones y también del estado de los territorios en relación a sus recursos naturales. Luego de ello, se desarrolló un proceso participativo con propuestas de solución a problemáticas como la degradación de los suelos, el recurso hídrico, el bosque nativo que a su vez, desencadenaron en proyectos comunitarios desarrollados en los sectores de Tabunco, Coipué Alto, Los Mayos, Putú y el propio Santuario de la Naturaleza.

Patricio Guerrero, coordinador de la iniciativa escala territorial Putú- Huenchullamí recalcó que “todo esto genera valiosa información que está canalizada en el Plan de Gestión Territorial, en donde se establece un marco de trabajo en torno a los problemas del recurso hídrico y también lo que son los proyectos comunitarios que son acciones y micro inversiones a nivel predial. Acciones comunitarias que se desarrollan en los cinco proyectos comunitarios y que abordan los problemas que tienen relación con recursos naturales y que hablan del suelo como agente que sostiene la vida, agua como un nutriente. Y, la biodiversidad como los pulmones que nos dan recursos para la agricultura en general”.

RESULTADOS EN LOS TERRITORIOS

Cristina Mella, una de las beneficiaras recalca que en la evaluación comunitaria, el problema del agua y la sobreplantación de eucaliptus en el sector fueron los temas que mayormente se repitieron y por ello, se desarrolló un vivero comunitario que “se pensó para enseñarle a los niños a reconocer los árboles de aquí de la zona, a cómo cuidarlos, a cómo plantarlos, a acumular agua lluvia: nosotros hicimos un sistema de riego con acumulación de agua lluvia del techo con un estanque y motor eléctrico más un taller de biodigestores para hacer gas natural, descomponer más rápido y tener un producto natural para fertilizar las plantas”.

Rodrigo Valenzuela del sector del Santuario de la Naturaleza por su parte, fue uno de los ganaderos de la zona a los cuales, se les enseñó como manejar su predio para contar con mayor alimento para sus ganado, a través de cercos y una planificación de pastoreo que se basa en los tiempos de recuperación de la pradera. Ante ello destacó “la producción aumentó inmediatamente, tanto del pasto como de la leche que va todo unido”, agregó que mediante el proceso se va enriqueciendo el suelo “se absorbe carbono de la atmósfera contribuyendo con ello a aminorar un poco el efecto invernadero y ese carbono que va al suelo, es una forma de enriquecerlo a través de estas prácticas”.

Paulo Saavedra en tanto de la localidad de Los Mayos destaca que gracias al proyecto mejoró el tema del agua y el cerco donde tiene su plantación de árboles. “Aquí escaseaba el agua en el verano porque el agüita que había acá más cerca la ocupábamos entre dos casas y casi a veces no teníamos ni para lavar”, escenario que cambió gracias a esta iniciativa, aseguró.

Luís Javier Gutiérrez, presidente de la Junta de Vecinos de Coipué Alto destacó que antes del proyecto, cada vecino trabajaba su predio de manera particular y que gracias al proyecto “nos apoyó a poder trabajar en comunidad porque hicimos un huerto frutal en la sede que trabajamos en conjunto los 13 socios, lo sacamos adelante y nos permitió compartir”.

Dentro de esa misma línea, Jenny Concha de la localidad de Tabunco subrayó “se trabajó en plantar árboles nativos, en construir mesas, caminatas y pasarelas” pero por sobretodo destaca “el visitarse con otras localidades fue para mí una experiencia única ya que conocimos experiencias de otros sectores y otra gente, compartimos e intercambiamos ideas”.

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