Proyecciones económicas del Banco Central se ajustan al escenario de la pandemia

La contracción en el comercio exterior y el consumo interno, así como el aumento en el precio del cobre y una mejor valorización del peso chileno, impacta positivamente en la contención en el aumento de la inflación a nivel país.

El impacto de la pandemia en el comercio y la reducción del consumo interno ha remecido las aspiraciones de crecimiento económico a nivel país.

Tras el reciente Informe de Política Monetaria (IPoM) elaborado por el Banco Central, el académico de la Universidad Autónoma, Guillermo Riquelme, sostuvo que el estudio corrige fuertemente el informe de marzo y da cuenta, con mayor precisión, respecto al impresionante impacto que está generando la pandemia, con caídas históricas del Producto Interno Bruto (PIB).
Riquelme indicó que el comercio exterior ha sido uno de los más afectados con la pandemia, al registrar grandes caídas, tanto de las exportaciones como de las importaciones.

En tal sentido, subrayó la reducción proyectada del 14% en las importaciones a nivel nacional, lo cual da cuenta de la fuerte contracción en el consumo interno, pero que paralelamente contribuirá a frenar la tendencia alcista del dólar en el primer semestre de este año.

“Lo anterior, sumado a una mejora en nuestros términos de intercambio, nuestra moneda se apreciará. Con un precio del cobre que se ubicará en promedio por sobre los 2,5 dólares la libra y un petróleo en torno a los 38 dólares el barril WTI”.

CAÍDA DEL CONSUMO INTERNO
El economista explicó que la apreciación del peso posibilitará mantener la inflación controlada en torno al 2,7%, lo que catalogó como una buena noticia, sin embargo; señaló que esto es el resultado de una contracción de la actividad económica del país.

“Se observa un importante aumento en las brechas de producción (producción potencial mayor a la efectiva) que, si bien se explica en parte por la caída del consumo interno de un 4%, el mayor impacto lo generará la fuerte contracción de la inversión en un 16%, lo que reducirá –finalmente- la demanda interna sobre un 10%”, explicó.

Riquelme resaltó que todos estos indicadores a la baja no cuentan con un precedente similar en los últimos 10 años. A pesar de ello, estimó que Chile tendría un decrecimiento de su actividad económica entre un 5,5 y 7,5% del PIB.

“Un ajuste a la baja notable, ya que reduce en más de 4 puntos porcentuales lo proyectado en IPoM de marzo, corrección que se acerca mucho más a las estimaciones de organismos internacionales y de economistas locales, lo que sincera mayormente la realidad socioeconómica”, sostuvo.

A NIVEL REGIONAL
El experto recordó que el Maule está muy afectado, ya que presenta una gran participación de actividades económicas que requieren contacto presencial y movilidad, como son el comercio y los servicios, los cuales -en conjunto- sobrepasan el 60% del empleo y el 40% del PIB regional.

“Las medidas de confinamiento -que ya se están comenzando aplicar en la zona- muy probablemente se amplíen, lo cual agravará todavía más la alicaída economía local. Uno de los mayores impactos del confinamiento regional es la paralización en la construcción, sector que había estado compensado -en alguna medida- la pérdida de empleos del comercio y servicios desde el estallido social”, analizó.

Riquelme calificó las cifras del Banco Central como “lapidarias”, resaltando que las medidas de política fiscal y monetaria aplicadas en los últimos cuatro meses -necesarias y en extremo expansivas, a su juicio- parecen solo atenuar mínimamente el negativo impacto socioeconómico de la crisis sanitaria.

“Debemos ser conscientes que, en este momento, no es la política económica la que finalmente logrará la recuperación de nuestro país, sino -más bien- cada uno de nosotros, actuando con responsabilidad y solidaridad social, respetando las cuarentenas y extremando medidas sanitarias personales y familiares”, expuso.

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