Primera víctima fatal de la pandemia en el Maule

No es algo accidental que la primera persona fallecida en la región del Maule, debido a un contagio de Covid19, haya sido una persona en situación de calle. Más allá de su edad, esto es, de 44 años, la condición de desamparo que afecta a estas personas constituye, efectivamente, una situación muy riesgosa.

Según la experiencia comparada y los conocimientos científicos, el grupo de mayor peligro de contagio son los adultos mayores, mujeres embarazadas, niños y adultos con enfermedades crónicas respiratorias. Se agregan las personas que trabajan en el sector de salud pública, así como los policías y militares.

En este caso fatal, se trataría justamente de alguien con enfermedades preexistentes, debido a su condición de calle. Esto viene a demostrar lo urgente que es acelerar todas las medidas que van en apoyo a estas personas, entre ellas, los programas de invierno y de asistencia médica en los lugares de estadía.

Todo esto resulta muy importante, cuando la principal labor del Estado es, justamente, otorgar protección y cuidado a los más desvalidos, porque son ellos quienes necesitan apoyo urgente para sostener sus vidas. Además, por su interacción diaria con personas de difícil rastreo, el peligro de expansión de los contagios es muy alto.

En este caso específico, se trataría de alguien que habría viajado por tres ciudades, esto es, Chillán, Talca y Molina. En estas condiciones, las autoridades se vieron obligadas a reconocer que se había perdido la trazabilidad de los casos testeados positivos, lo cual mantenía los contagios relativamente acotados.

Así lo que vienen son medidas cada vez más estrictas, es decir, pasar de los controles a “cordones sanitarios”, donde las fiscalizaciones ya no son aleatorias, sino obligatorias y bajo supervisión militar. De ahí a la cuarentena comunal, provincial o regional, hay un paso muy corto, con todas sus consecuencias.

En ese contexto, mirando también que la curva de casos va en mayor ascenso, respecto al Maule, adquiere relevancia que las personas tomen consciencia a cabalidad y ejecuten medidas preventivas personales, entre ellas, mantenerse en sus hogares el mayor tiempo posible y organizar las tareas básicas diarias.

Así resulta un ejemplo de irresponsabilidad lo que ocurrió el fin de semana pasado, cuando la calle Uno Sur, en Talca, se vio colapsada de automóviles, como si fuera un sábado común y corriente, de esos donde se repletan las tiendas y negocios. Como si no tuviéramos una pandemia sobre nuestras cabezas.

Pero como las personas parecen no entender, resulta muy atinado que sean las autoridades administrativas quienes adopten medidas restrictivas, entre ellas, decretar el cierre del comercio no esencial los fines de semana, así como limitar todavía más su horario los días de semana, en la actualidad, hasta las 18.00 horas.

Las personas parecen no entender que el virus ahora no está limitado a contactos familiares o grupales, sino que puede andar literalmente en la calle. ¿Qué parte del quédate en la casa no entienden? La pregunta es muy acertada para una sociedad que dijo haber despertado y tomado el destino en sus manos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here