Preocupa que no se respeten medidas preventivas

Preocupa que las personas no acaten el toque de queda y, más aún, que al parecer este fenómeno se focalice en dos zonas específicas de la Región del Maule.

Desde el 22 de marzo del presente año que se encuentra vigente el toque de queda a nivel nacional, en virtud de una decisión presidencial que decretó estado de excepción constitucional por catástrofe, atendida la pandemia del Coronavirus, lo cual permitió -en la práctica- activar y desplegar a las Fuerzas Armadas en todo el país.

Pero en esta ocasión, la intervención del mundo militar tuvo un perfil distinto a lo que ocurrió durante el denominado “estallido social”. Ahora la labor de las Fuerzas Armadas para hacer cumplir esta medida restrictiva, tiene un perfil ajeno al control del orden público, aunque lo que se busca es igualmente proteger a los ciudadanos.

El nuevo objetivo, declarado desde un principio por los altos mandos designados en todas las regiones, es que los ciudadanos no salgan durante las noches de sus hogares para evitar contagios o situaciones de riesgo, facilitando también la seguridad para el trabajo de instituciones de emergencia y seguridad pública.

De hecho, desde la vigencia del toque de queda, ha bajado en forma sustantiva la ocurrencia de accidentes de tránsito, lo cual facilita que la labor policial se focalice, por ejemplo, en fiscalizar el cumplimiento de la cuarentena de personas que se encuentran afectadas por el virus Covid-19, evitando riesgos para terceros.

Por lo tanto, preocupa que las personas no acaten el toque de queda y, más aún, que al parecer este fenómeno se focalice en dos zonas específicas de la Región del Maule. Así lo revelan las cifras, a partir de un análisis comparativo con la última encuesta de población del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Según estos datos, a la fecha se ha sorprendido a mil 79 personas que circulan en horario de toque de queda sin contar con salvoconducto. En la jurisdicción de la Prefectura de Carabineros de Talca -que cubre diez comunas- hubo 205 detenidos, esto es, un 19% de su población que, a su vez, equivale al 40% del total regional.
En el caso de Linares –que cubre dos provincias- se contabilizaron 302 detenidos que equivalen al 28% del total regional. Pero en Curicó, la cifra de detenidos es de 572 personas, equivalentes al 53% del total regional, con una población que es inferior a Talca. Es decir, en Curicó se concentra la mayor tasa de infractores, seguido por Linares.
Y ocurre que, según datos actualizados de la Secretaría Regional Ministerial de Salud, Curicó es la segunda ciudad de la región en el preocupante ranking de cantidad de personas contagiadas, con 13 casos testeados confirmados de Covid-19, uno menos que en Linares, pero muy por debajo de la capital maulina.
Es decir que, más allá del esfuerzo que realizan los alcaldes, las autoridades policiales y sanitarias, ocurre que igualmente la población parece no acatar esta medida específica, como si esa rebeldía -porque claramente no es desinformación- fuera una especie de reflejo de que esto de la pandemia es falso o una especie de invento.
Ahora bien, claramente no se puede presumir que a esas personas no les interesa algo tan valioso como el derecho a la vida. Por eso, el llamado reiterativo es a quedarse en casa, así de simple, ni más ni menos. Y si alguien tiene que salir, que sea en horarios permitidos y con protección. ¿Cómo va a ser tan difícil de entender?

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