Pinceles en la palabra

“En esta tierra creo/ como creo en tu sangre/ y en la mía,/ como creo/ en los jóvenes brotes/ y en la promesa/ segura de la flor/ y la semilla./ Pon atento el oído,/ que el corazón escuche./ ¿No oyes cómo madura/ la porfiada esperanza/ entre los trigos?”

Mural “La lectura”, de Emm Jauch.

Emma Jauch (1915-1998) fue maulina. Nacida en Constitución, luego de estudiar Artes Plásticas en la Universidad de Chile, casó con el pintor Pedo Olmos, con quien vivió en Buenos Aires durante veinte años y, desde 1958, en Linares, ciudad donde habitó una casa de planta baja, cuya pared exterior lucía color rojo colonial; puertas adentro se disponían las habitaciones y espaciosos ámbitos hogareños. La sala principal era una fiesta. Ventanales que asomaban un jardín agreste, sin faltar un perro cariñoso y la variedad de flores, y el resalte de las camelias.
Junto al calor de la chimenea, la buena acogida de los anfitriones, animada conversación, anecdotario vivísimo y la obra de Pedro y de Emma, creaban un clima de fraternidad expansiva y respetuosa.

Emma Jauch fue pintora, fue poeta, fue profesora. Sus obras plásticas se caracterizaron por la limpidez del trazo, la nítida atmósfera y los colores teñidos de sensibilidad íntima, recogida, como si quisiesen ser vislumbres de un tejido sensible al paisaje y a los rincones regionales.

Réplica de la pintura fueron sus versos y su prosa. Los hermanos versos, Los pies en la tierra, El abundante mundo, por citar tres libros líricos, son amasijo de soliloquio, observación y recado. Llaneza comunicativa y rica atmósfera de la vida en el pobre, en la memoria, en la calle y en lo natural. Pinceles en la palabra.
“En esta tierra creo/ como creo en tu sangre/ y en la mía,/ como creo/ en los jóvenes brotes/ y en la promesa/ segura de la flor/ y la semilla./ Pon atento el oído,/ que el corazón escuche./ ¿No oyes cómo madura/ la porfiada esperanza/ entre los trigos?”.

Emma Jauch era entusiasta, animadora, crítica. Jamás faltó a decir su parecer. También ejerció el necesario papel retentivo de lo que se iba, río abajo, viento en torno, nostalgia incrustada en el silencio.

De cernícalos y otras plumas, Quién es quién en las letras chilenas, De remembranzas y olvidanzas corresponden a tres textos de prosa. ¿Cuánto más dejó en la prensa regional, que espera ser reunido?

La fraternidad fue, en ella, una militancia congregante. Principalmente, a Emma y a Gregorio Mena, se debieron los encuentros de escritores maulinos, en Huilquilemu -algunos años de los ochenta y principios de la década siguiente- en los largos corredores y estancias de la casona de la Universidad Católica.

Encuentros inolvidables, atractivos, interesantes. ¿Qué se fizo de todo aquello?, es dable preguntar al modo de Jorge Manrique.

Continúa allí, con su sonrisa y su ironía, Emma Jauch. Quizás con ganas de invitarnos otra vez, junto a sus pinceles y sus poemas.

Juan Antonio Massone. Academia Chilena de la Lengua

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