Pequeños negocios se identifican como familiares para evitar vandalismo

Ante los disturbios desatados de forma paralela al estallido social, para las pymes darse a conocer como emprendimientos locales, representa una especie de garantía que no serán afectados por saqueos

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28 de noviembre de 2019
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Muchos son los negocios se han identificado como emprendimientos familiares para evitar ser vandalizados

Nunca antes ser un negocio talquino había servido como medida de seguridad para las pequeñas y medianas empresas en la capital regional. Sin embargo, a raíz del estallido social y los desmanes que vandalizaron a las grandes empresas, la identificación de “emprendimiento familiar”, sirvió como la mejor protección de muchos de estos locales, en medio de estos disturbios.

Por lo menos, así lo vivió Nelson Pérez, dueño y socio de Farmacias Socorro, empresa que no pocos asocian con una cadena nacional, pese a tener un origen talquino, porque se trata de un negocio compuesto tan solo por dos sucursales, una de las cuales -ubicada en el cruce de la Una Sur con Seis Oriente- fue saqueada el domingo 20 de octubre, sufriendo pérdidas por unos 180 millones de pesos.

“A partir de allí, comenzamos a quedarnos todos los días hasta bien tarde en la noche, hasta que culminaran las manifestaciones, quedándonos en muchas ocasiones yo y unos amigos, junto a algunos empleados”, relató.

Tras nuevos intentos de violentar el mismo local, fue el diálogo el mecanismo utilizado por las personas que resguardaron al interior de este negocio, logrando disuadir las intenciones de los manifestantes, al hacerles saber que se trataba de un emprendimiento local del cual dependen unas 30 familias como fuente laboral.

INCREÍBLE RELATO
Fue precisamente Patricio Leyva, guardia de seguridad de esta farmacia, quién protagonizó aquel primer diálogo con los manifestantes más radicales, los cuales -desde la ventanilla para atender en horarios de turno- conversaron con una decena de jóvenes que intentaban entrar al local por la fuerza.

“Al mirar para afuera, me di cuenta que eran varios los que querían levantar la cortina de metal. Les dije: estamos trabajando, prestamos un servicio a la comunidad, somos una farmacia local, nosotros dependemos de esto. Si nos queman o nos saquean ¿en qué condiciones vamos a quedar?”, relató.

Cuenta que, luego de ese diálogo, no se volvió a repetir dicho incidente, ya que fue visto como un emprendimiento local por los manifestantes que cada noche se apoderan de la céntrica calle Uno Sur, levantando barricadas incendiarias.

JOYERÍA TALQUINA
Según estimaciones de Nelson Pérez, el flujo de ventas de este negocio ha decaído en un 40%, un número muy similar a la baja en las ventas de la Joyería Casa Vilas, otro emprendimiento con más de 85 años de historia en Talca y cuyo dueño, Osvaldo Vilas, consideró importante identificar su negocio como parte del comercio talquino.

“Nos identificamos como talquinos, para que todos sepan que no somos la causa del problema. También para que, de alguna u otra forma, que nuestros coterráneos nos vean como iguales, por lo tanto, lo que perseguimos con esta campaña de ʻAma Talca y al Comercio Talquinoʼ es representar el sentido de pertenecía que tenemos con la ciudad”, comentó.

Añadió que, al igual que el resto de la ciudadanía, ellos comparten el descontento popular que se han manifestado por más de un mes en todo el país. Sin embargo, hizo un llamado a frenar las acciones vandálicas que amenazan a muchas pequeñas y medianas empresas.

IMPORTADORA BELÉN
Por su parte, Marianela Mondaca, dueña de Importadora Belén, otro de los comercios con más de 20 años de establecido en la ciudad, ha percibido que los mismos manifestantes más radicales no han vandalizado su negocio ni el de sus vecinos, por estar conscientes de que estos representan emprendimientos familiares.

“A pesar de eso, en las noches tenemos que venir a cuidar nuestros negocios. Son muchos los que tiene que dar vueltas permanentes en horario nocturno por la incertidumbre de lo que puede suceder en nuestros locales”, comentó.

No obstante, sostuvo que la situación imperante en el país, la cual le provoca irregularidad en el horario de servicios, así como bajo flujo de clientes, ha provocado una caída en sus ventas de hasta el 90%, lo que pone en riesgo la estabilidad financiera de su negocio.
Ante la búsqueda del criterio de otros pequeños y medianos empresarios talquinos, un buen número no quisieron ofrecer declaraciones. por miedo a represarías.

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