Pedro Cayuqueo: “Hay una relación colonial entre el Estado y los pueblos originarios que hizo crisis en Araucanía”

“Es un escenario complejo, porque mientras no se resuelva la huelga, ningún otro paso en materia indígena tendrá legitimidad”, afirmó

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16 de agosto de 2020
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Pedro Cayuqueo, escritor y periodista, analizó en extenso la situación y futuro del pueblo mapuche.

A pesar de una intensa agenda, por cuanto muchos lo consultan para conocer su opinión, el escritor y periodista, Pedro Cayuqueo, haciendo honor a su palabra, respondió las consultas de Diario El Centro frente al escenario actual y futuro del pueblo mapuche, en su relación con el Estado de Chile y sus gobiernos.

¿Qué análisis hace del conflicto actual en La Araucanía?
“Es un conflicto que, lamentablemente, se ha agravado por la negligencia de Gobiernos que no han tenido voluntad ni visión política para abordar el principal desafío del Chile moderno.

Hay una relación colonial entre el Estado y los pueblos originarios que hizo crisis en Araucanía y que demanda un nuevo trato, un nuevo pacto, acorde con los avances que observamos a nivel internacional.
Chile es el país más pobre a nivel continental en reconocimiento de derechos de los pueblos originarios y ello pareciera no preocupar a nadie en La Moneda”.

¿Qué debe hacer el Gobierno para abordar el tema mapuche?
“A corto plazo debe resolver la huelga de hambre que ya supera los cien días y que ha desembocado en diversas acciones de solidaridad y protesta, algunas de ellas violentas.

Era un escenario previsible, diversas voces lo advertían hace meses, pero el Gobierno no lo tomó en serio y la huelga ha derivado en crisis política.

Es un escenario complejo, porque mientras no se resuelva la huelga, ningún otro paso en materia indígena tendrá legitimidad. Hoy las confianzas mapuche con el Gobierno están en el suelo”.

Recientemente Celestino Córdova confirmó el inicio de una huelga de hambre seca, ¿A qué ministro corresponde afrontar este conflicto?
“El ministerio responsable de negociar y buscar una salida a la huelga es Justicia. Juega a favor del ministro, Hernán Larraín, que ya pasó por esto antes.

Pocos recuerdan su rol clave en la huelga que el año 2003 los presos del FPMR, MIR y Lautaro, mantuvieron en la Cárcel de Alta Seguridad en pos de beneficios penitenciarios. Larraín, entonces senador y líder de la UDI, fue clave en las negociaciones.

Allí hubo indultos y conmutaciones de penas para la mayoría de los subversivos. Los presos mapuches, hasta donde sabemos, piden mucho menos que eso”.

Esta semana fue de extrema tensión por la situación de los camioneros, quienes amenazaron con paralizarse ante la quema de sus máquinas. ¿Debería el Gobierno acoger el ultimátum de Celestino Córdova como lo hizo con los camioneros?
“Los camioneros deben ser de los pocos grupos que visitan La Moneda y salen de allí con un proyecto de ley bajo el brazo y un anuncio presidencial. Los mapuche nunca han tenido tal nivel de incidencia o poder.

Si el pueblo mapuche tuviera poder cultural, económico, social y político, los conflictos tendrían fácil solución. Bastaría una visita a La Moneda o coincidir con las autoridades en el club de golf.

Pero aquella no es la realidad de los mapuche y de allí un conflicto que lejos de una solución se agrava día tras día”.

Han tildado de “terroristas” a los mapuche que llevan adelante acciones de protesta por hechos como la quema de municipalidades y camiones, ¿Empaña eso la lucha?
“La violencia es producto de lo anterior; si no tienes poder para incidir, para tocar las puertas del Gobierno, el camino natural es la protesta social. Y cuando esta protesta social solo recibe como respuesta represión policial, la violencia tiene todo para ganar espacios.

Primero, se justifica como autodefensa; luego, como acciones de resistencia; y finalmente se llega a un uso indiscriminado con fines políticos, lo que la doctrina entiende como ‘terrorismo’.
Es una espiral que debemos parar ahora. Nadie en su sano juicio, podría justificar y mucho menos desear ese camino”.

Desde octubre del año pasado la bandera mapuche fue protagonista en las manifestaciones y se hizo símbolo de resistencia. ¿Qué opina?
“Creo que se trata de un cambio cultural en marcha en las nuevas generaciones de chilenos y chilenas. Ellos transformaron la bandera en un símbolo de dignidad y rebeldía, algo que a muchos nos emocionó, por su potente simbolismo.

La bandera mapuche fue el gran ícono del estallido y ello permite soñar con una sociedad chilena mucho más empática y solidaria con las demandas de los pueblos originarios. De a poco, el racismo pareciera ir quedando atrás, es una noticia esperanzadora.

Ante una eventual nueva Constitución en el país. ¿Cómo se debiera avanzar para discutir los derechos políticos de los pueblos indígenas?
“Lo primero es resolver que seamos parte del proceso constituyente y, para ello, los escaños reservados para pueblos originarios serán determinantes.

A mi juicio, es el mecanismo que garantiza de mejor forma la participación de nuestros pueblos. Su votación sigue pendiente en el Congreso, pero pronto debería salir humo blanco.

No me imagino un proceso constituyente sin participación efectiva de pueblos originarios, tampoco una nueva Constitución que no nos reconozca -desde su preámbulo- la existencia de nuestros pueblos”.

¿Qué conlleva el que una Constitución reconozca a los pueblos originarios?
“Conlleva reconocer nuestro carácter plurinacional, que el Estado lo compone la nación chilena más otras nueve naciones originarias preexistentes a la conformación de la República y que demandan reconocimiento en el principal pacto social.

Sucede en Rusia, Alemania, Bélgica, incluso en España que reconoce las llamadas ‘comunidades autónomas’. Hay muchos ejemplos a nivel mundial. Chile podría ser líder en reconocimiento de derechos indígenas, la Nueva Zelanda de Sudamérica, si avanzamos en esta dirección”.

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