Pandemia XIX

Casi 9.500 compatriotas muertos, y 350.000 contagiados. Empero, se denota mejoras en la gestión que revierte contagios. Tal drama jamás lo olvidaremos. Pudo haberse evitado. Se desoyó desde el inicio al Colegio Médico asombrando al mundo que percibía podría tratarse de un inédito y exitoso proceso con tan dogmático enfoque de mercado.

Ello fracasó con los costos señalados.
Se expulsó al responsable visible. El maquinador de tal estrategia permanece en La Moneda: Larroulet.
Una nueva chambonada gestión trascendió ahora al sector salud: perforó el modelo neoliberal, las AFPs.
Tal nuevo fracaso de Larroulet y acólitos (Coloma, Allamand, Pérez y Van Rysselbergh…) fue estruendoso para su gobierno. Incluso el drama de la clase media chilena conturbó el corazón de parlamentarios de derecha que sufragaron por el retiro del 10% de las AFPs.

Los legisladores estuvieron a la altura de la situación. Ambas Cámaras superaron el altísimo quórum de 2/3, colapsando la ponzoñosa táctica de Veto Presidencial o de llevar al Tribunal Constitucional la reforma aprobada.
Chile sabe quienes maquinaron “ganar por secretaría”.

Que ésta derrota fue consecuencia de las movilizaciones de octubre, es cierto. Que los jóvenes que la iniciaron aún están injustamente presos, también es cierto. Que los parlamentarios cumplieron fielmente con la ciudadanía mayoritaria de Chile –excepto Coloma y Galilea senadores del Maule- también es cierto.

Es imperioso jamás olvidar ello en nuestra República.
Y es así pues, aunque en una democracia todos tienen derecho a disentir, existen situaciones límites como las sufridas en ésta pandemia en que la ciudadanía merece la Fraternidad de sus parlamentarios en los sufragios legislativos, más no disquisiciones tecnocráticas con certidumbre macroeconómica, ligadas a los negocios de grandes empresarios nacionales y transnacionales.

Coloma y Allamand exigieron cambio de ministros pero, sin sacar a Larroulet.
Éste sigue en La Moneda. Consiguió ahora homólogos: nuevos ministros dogmáticos, no dialógicos, negacionistas, opositores a una nueva constitución.

El Presidente está desconectado con Chile. Polariza la sociedad para dificultar el desplome del modelo neoliberal impuesto por Pinochet y Jaime Guzmán en su Constitución Política.

Instaló la “máquina”. Nombró a Pérez, más para reprimir institucionalmente las movilizaciones sociales. Sepulta el proyecto de una derecha moderna. Sale del Congreso Mario Desborde.

Ello es paradojal. Chile necesita de una derecha innovadora contribuyente de cambios compartidos al menos en materia constitucional como marco de una nueva Previsión; fortalecimiento de la Salud Pública (tan respetada en ésta pandemia), y de nuestra resiliente Educación Pública en todos sus niveles.

Más con ésta pandemia, Chile ha vuelto a amar lo público… Y ello también movilizará a la ciudadanía para triunfar en el Plebiscito Constituyente.

Jorge Navarrete Bustamante
Director. Magister en Políticas Públicas
FEN. UTALCA

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