Pacientes pediátricos del hospital de Talca ingresarán a quirófano en autito eléctrico

Así los menores tendrán una carga menos de estrés al momento de someterse a una cirugía, nerviosismo que también se traspasa a los padres y, por qué no, al equipo clínico

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23 de enero de 2020
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El pequeño Baltazar se lució manejando el auto eléctrico camino al pabellón. Por lo menos resultó ser un buen ingreso, muy lúdico.

Baltazar Jara Aliste tiene tan solo tres añitos. Antes de ingresar a cirugía de reparación de hipospadias en el Hospital Regional de Talca (HRT), se mostró muy ansioso y contento. Pero no era una casualidad, sino que al lado de su camilla, estaba el autito eléctrico que lo trasladaría al pabellón.

Una vez que se subió al autito, la sonrisa fue deslumbrante. El niño iba feliz a su operación y eso en un niño es impagable, sobre todo, en un ambiente que es frío, con gente que no conoce y donde se va a someter a una intervención quirúrgica con todo lo que ello implica.

Si bien esta nueva iniciativa es voluntaria, es decir, el menor decide si ocupa o no el novedoso transporte, es muy valorada por la misma comunidad hospitalaria, porque para el equipo clínico no es fácil ver a los niños sufrir.

Sara Nieto, asistente técnico de anestesia del pabellón 12 de Cirugía de Cabeza y Cuello del HRT, fue la funcionaria que donó el auto eléctrico para este fin.

“El equipo del pabellón 11 de Cirugía Infantil comenzaron con la idea de reunir fondos para poder adquirir este vehículo y yo tenía el autito en mi casa y les dije que estaba a plena disposición de pabellón porque en realidad es muy chocante a veces para los mismos funcionarios ver que los niños ingresen llorando. De esta manera la carga emocional les va a bajar bastante porque van a entrar felices y para nosotros es una alegría en realidad porque en pabellón somos muy empáticos con los pacientes”, indicó la funcionaria.

ES REPLICABLE
Para el doctor, J. Alfredo Donoso, director del HRT, se trata de una gran iniciativa digna de replicar. “Es lo que pretendemos. Nuestro hospital desde hace un tiempo ya entró en la senda de la humanización de la medicina, del trato hacia los pacientes y los familiares. Yo quiero felicitar a Sara por su aporte, al equipo su iniciativa porque no lo hemos inventado nosotros, pero el hecho que no lo inventemos nosotros no quita el mérito”, señaló el médico.

Comentó que “tener esta actitud de ir en esta vía atendiendo nuestros pacientes es lo que nos interesa y que avancemos en otros servicios en el camino de hacer más llevadera la estadía de los pacientes en nuestro hospital”.

UNA CARGA DE ESTRÉS
La doctora, Consuelo Butler, cirujano infantil del hospital regional, recalcó que gracias a la voluntad manifiesta de Sara, dos funcionarios más quisieron colaborar en esta senda, por lo cual, donaron vehículos eléctricos de juguete.

“Es un gran aporte y nos sirve para seguir la ruta de hospitales pediátricos como el Calvo Mackenna que fue uno de los primeros en implementar esta entrada de niños al pabellón, haciendo un pabellón más amigable. Acá no fue un proyecto que generáramos nosotros, sino que fue el personal del pabellón infantil que se motivó”, explicó la especialista.

Argumentó que todos los menores reaccionan de forma distinta a una cirugía. “Pero llevarlos a un lugar desconocido, en una camilla mirando el techo, en un lugar que no es muy acogedor, y donde según la edad pueden entrar con sus padres, les genera bastante estrés. Esto permite que la experiencia no sea tan traumática y más lúdica”, sostuvo la doctora Butler.

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