Pablo Muñoz: el talquino que recorre el mundo en bicicleta y que alista su llegada al Maule

En la idea que tiene sobre una modificación en el planeta, este maulino de 36 años ha recorrido 51 países, en un viaje que ya lleva tres años. El próximo 8 de diciembre volverá al punto de inicio, donde espera que su familia, amigos y ciclistas lo acompañen, en la última parte de esta hazaña, que busca generar un cambio en el mundo

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Diario El Centro
25 de noviembre de 2019
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l país 40 en visitar este talquino fue Birmania, nación ubicada en el sudeste asiático.

Hasta el momento son 93 las veces en las que Pablo Muñoz Muñoz (36) ha pinchado las ruedas de su bicicleta Trek 3500. En los más de 45 mil kilómetros recorridos, este talquino, criado en el tradicional barrio Independencia, ha debido parar, reparar y continuar en su extremo desafío.
Sin embargo, eso es algo que no le complica, ya que entiende que independiente de todas las dificultades que puedan existir en la vida, el tener un propósito claro es el mejor vehículo para general cambios y seguir en pie.
En total, han sido 51 países de Europa, África del Norte, Asia, Oceanía y Sudamérica los que Pablo ha recorrido, los cuales, le han dejado, según él, una más que clara conclusión: “La bondad es universal”.

“MÁQUINA”
Fue en noviembre del año 2016 que este Ingeniero Constructor de profesión, quien cursó educación básica en la Escuela Carlos Spano y la enseñanza media en el Liceo Abate Molina, ambos de Talca, tomó una importante determinación: “Decidí renunciar a la “máquina”. No me quería volver cómplice de esta sociedad que, a costa de privilegiar a unos pocos, se aprovecha de muchos y destruye este hermoso planeta”.
Fue por lo mismo que, tras tomar un avión a Francia, comenzó a recorrer el mundo a pedales. Al cabo de dos meses ya estaba en Marruecos, tras ello recorrió varias naciones de Europa, pasando por los países balcánicos, hasta llegar a Turquía.
La ruta de la seda fue su próximo destino. Posteriormente, China y el sudeste asiático fueron los lugares que lo vieron pedalear, instancia en la cual ya viajaba con su compañera de ruta, Migle Bobinaite, de origen lituana, a quien conoció en Tayikistán.
El siguiente periplo fue Australia y Nueva Zelanda. En esta nueva nación, Muñoz voló hasta Buenos Aires, desde donde hace cerca de cuatro meses viene pedaleando por Uruguay, el Sur de Brasil, Paraguay, Norte de Argentina, Bolivia y Chile.

MEJOR EN PEDALES
A través de sus redes sociales en Instagram, Facebook y también en su Blogg personal, Pablo ha venido compartiendo algunos de sus momentos más importantes en este viaje. @mejorenpedales es su cuenta en Instagram, sumando cerca de 250 publicaciones y es seguido por más de 5 mil personas.
Por estos días está preparando su vuelta a Talca, en la que espera congregar a un número importante de ciclistas, que pedalearían, desde Pencahue hasta la capital maulina el próximo domingo 8 de diciembre.

– ¿Cómo nace esta idea de viajar por el mundo en bicicleta?
“El viaje nace con la idea de aprender. Me he convencido que nuestra sociedad camina a pasos agitados por un rumbo perdido, así es que decidí renunciar a la “máquina” para recorrer el mundo y aprender. Quería ver con mis propios ojos como están enfrentando otras sociedades sus problemas, cómo salen adelante o cómo se van hundiendo cada vez más. Los viajes que he realizado me han dado grandes lecciones de vida, me han ayudado a encontrar un propósito y, por, sobre todo, me han hecho comprender y amar la libertad, la tolerancia y la vida en todas sus formas. Lo hago en bicicleta, porque creo en la bicicleta como un medio de cambio, desde lo más personal a lo social”.

-¿Cuál es la conclusión que ha podido sacar de todos los lugares que ha visitado?
“Una de las grandes conclusiones es que los seres humanos somos buenos, muchas veces cometiendo malas acciones, porque lo ignoramos o ignoramos sus consecuencias, pero me ha impresionado experimentar que la bondad es universal. También conocer tanta extraordinaria tecnología milenaria, que está siendo reemplazada por máquinas, arriesgando perderlo todo, al no seguir pasando de generación en generación. Otra cosa tangencial es la absoluta coincidencia y opinión de que el clima está distinto, no hay lugar en que no me dijeran ello”.
-¿Está solo en este viaje?
“Comencé este viaje en solitario y me mantuve así por un buen tiempo, hasta que hace poco más de un año conocí a mi compañera de viaje, una chica lituana que había partido sola desde Inglaterra pedaleando. Nos conocimos en Tayikistán. en la ruta de la seda y decidimos seguir juntos, aunque luego nos separamos por dos meses por problemas con las visas, pero nos volvimos a encontrar en China y desde ahí que no nos hemos separado”.

-¿Cómo ha podido financiar todos estos viajes?
“Partí el viaje con ahorros, pero esperaba hacer solo cinco meses de bicicleta y volver, así es que naturalmente se acabaron. Aprendí a viajar muy barato, pero aún se necesitaba algo, así que luego de un año escribí un pequeño libro con historias del viaje que mi familia reprodujo de forma artesanal y vendí entre los amigos. Después, al segundo año hice lo mismo, pero esta vez lo vendí de forma presencial en mi paso por Australia y Nueva Zelanda, llegando a vender más de 200 ejemplares, todo un éxito. También mi familia me apoyó cuando necesité comprar el boleto de avión desde Nueva Zelanda, organizaron una rifa, que también fue todo muy positivo”.

– ¿Qué ha sido lo más sorprendente en esta ruta?
“Cada día es especial, no tengo un recuerdo particularmente sorprendente, pero ha sido sorpresa cada país que he visitado. Por ejemplo, las primeras sorpresas fueron al llegar a Marruecos, era mi primer país musulmán que visitaba y tuve que con el tiempo aprender a comer con las manos, porque cada vez que me invitaban a comer no había servicio, o luego en Irán a dormir en el suelo alfombrado, porque no usan camas, o en China con lo correcta y amable que es la gente, o en Nueva Zelanda con lo tolerante que es su población, además muy culta. En Bolivia, la sorpresa ha sido lo amigable que es la gente, incluso cuando digo que soy de Chile, me dicen hermano chileno”.

-¿Qué ha sido lo más difícil de este viaje?
“No logro encontrar algo “difícil”, porque después de tres años se vuelve un estilo de vida. Lo que sí, hay desafíos complicados, que son hasta algunas veces entretenidos, además estos desafíos nos dejan historias para contar, que sería de un viaje de tres años sin malos momentos, sin complejos desafíos que tuve que sortear. En todo este tiempo solo sufrí un robo, que por cierto también es una anécdota, porque quien me robó, se filmó con mi propia cámara mientras hurgueteaba mis pertenencias. Lamentablemente, el video lo vi 5 meses después”.

-¿Cuál fue la motivación para concretar esto?
“Me motiva aprender, ver la realidad para luego compartir todo esto, poder de alguna forma motivar a mis cercanos a ver el mundo con sus propios ojos. Es un buen remedio para la tolerancia, para enamorarse de la diversidad, de este hermoso planeta, de toda su diversidad, de sus colores, para así defenderlo con fuerza cuando se vea amenazado, que, por cierto, ahora es el caso”.

-¿Lo recomienda?
“Absolutamente, aunque cada viaje es distinto. Lo importante es tener un propósito, uno que te inste a continuar cuando estés en situación complicadas, un propósito grande que te haga porfiar, contra todo el mundo, incluso contra ti mismo muchas veces. Aunque el viaje también puede tener como objetivo encontrar este propósito. Yo invitaría a tener más contacto con la vida, con la naturaleza, a sentir más nuestro planeta, viajar es también aprender sobre uno mismo”.

-¿Qué considera indispensable para poder realizar un viaje así?
“Tener un propósito es lo más importante, el resto se arregla en el camino. Aprendí que absolutamente nada es indispensable, que lo más importante que cargo en este viaje es a mí mismo, mis ideas, experiencias, historias, el resto se arregla en el camino. Si es algo sobre un viaje en bicicleta, tampoco podría recomendar alguna bicicleta especial, porque cuando no completaba ni siquiera los primeros mil kilómetros, me dijeron que con esta bicicleta (Trek 3500) no llegaría ni a Marruecos. Aprendí que nada material es indispensable, ni siquiera la bicicleta, ya que una vez estuvimos a punto de perderlas en Tailandia y ni siquiera pensamos en terminar el viaje y, de paso, fue otra anécdota”.

– ¿Antes de este viaje a qué se dedicaba?
“Soy Ingeniero Constructor de profesión, trabajé un tiempo como ingeniero, pero como decía, decidí renunciar a la “máquina”. No me quería volver cómplice de esta sociedad que, a costa de privilegiar a unos pocos, se aprovecha de muchos y destruye este hermoso planeta. No hay sostenibilidad en nuestro modelo”.

– ¿Cuál es su próximo destino?
“Finalmente estoy Chile, escribí todo esto desde San Pedro de Atacama, la primera ciudad chilena donde tuve la suerte de encontrar mote con huesillo. Crucé a Chile desde Bolivia, por Ollague, luego de cruzar el salar de Uyuni y ahora vamos pedaleando poco a poco al sur para llegar a Talca el 8 de diciembre. Pedalearé la última jornada desde Pencahue a Talca, donde espero que mis amigos y familia me acompañen con sus bicicletas”.

VIAJE
Para terminar su viaje al mundo, Pablo espera que los pinchazos no lleguen a los 100, aunque tampoco le complica mucho, pues considera que en tres años las veces que ha debido detenerse por este motivo o a cambiar la cámara son pocas, en relación a todo el tiempo que acumula arriba de la bici.
En esta llegada al país, Muñoz se ha encontrado con un nuevo Chile, en relación al que dejó en 2016, situación que consigna y le sorprende. “A mí me impresionó mucho la llegada. Había escuchado mucho del estallido social cuando estuve en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. Yo me imaginaba lo terrible, porque no había tenido la posibilidad de conversar con las personas que estaban en Chile, pero cuando llegué acá me pareció bastante sorprendente que la gente que protestaba tenía bastante conciencia y claridad. Inclusive me sorprendió que hasta los matinales hablaban de la propuesta de la nueva constitución. Era algo que nunca había visto en la vida. Lo que veo con la gente es bastante esperanzador”, cerró.

1 Comentario

  1. Grande Pablo.
    Tuve el honor de conocerte en Australia.
    Falto contar que Pablo, en China, cerca de llegar a sus Antípodas, sufríos la quebradura de uno de sus brazos…y aun así, con un solo brazo siguió su viaje en pedales. Y siempre con una sonrisa en su rostro.
    Digno de admiración.

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