Óscar Contardo: «Necesitaba volcar lo que estaba pasando en el papel»

El periodista y escritor profundiza en las causas del estallido social de octubre, que se conjuga con la pandemia, poniendo a Chile en una profunda crisis. Superada la crisis, el tema de la desigualdad "aparecerá con mayor urgencia", sostiene

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19 de abril de 2020
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(Mónica Molina): Del futuro, Óscar Contardo espera “una autocrítica más franca de la elite respecto a su manera de pensar la realidad".

Certero, hace poco al referirse a una salida a la crisis que estamos viviendo, Óscar Contardo precisó: «Yo no creo que haya motivos para sentirse optimista. Creo que hay motivos para sentir que hay quienes tienen que asumir responsabilidades por lo que va a pasar más que por lo que ya pasó». Contardo acaba de publicar “Antes de que fuera octubre” (Planeta, 2020) motivo para conversar con Temas.

Óscar, ¿cómo surge “Antes de que fuera octubre”?
«Surgió después del estallido, en noviembre, primero como una idea. Necesitaba volcar lo que estaba pasando en el papel, luego lo propuse más concretamente como la reconstrucción de todo lo que nos había llevado al estallido. Mi editora, Josefina Alemparte, me apoyó inmediatamente y lo trabajamos durante el verano. Fue muy intenso».

Las causas del estallido social de octubre pasado no han sido resueltas. ¿Qué escenarios visualiza cuando se haya superado la crisis sanitaria?
«Creo que el tema de enfrentar la desigualdad aparecerá con mayor urgencia».

Octubre pasado, ¿marca el fin de una era que comenzó en marzo de 1990, con un entusiasmo por el sistema neoliberal?
«Efectivamente. El crecimiento económico como meta principal, sino única, aparece cuestionado primero por el estallido y luego por la pandemia, aunque el entusiasmo por esa meta como único horizonte ya había comenzado a declinar desde la década del 2000, con el gobierno de Ricardo Lagos, cuando las instituciones empiezan a develar su fragilidad. En adelante la elite trataría de volver una y otra vez al ambiente de los 90, pero eso ya no era posible. Había nuevas generaciones que reclamaban una promesa incumplida de prosperidad e igualdad».

¿Por qué considera que el sistema tuvo una fisura en 1998?
«Porque el 98 sufrimos la primera gran crisis económica luego del retorno a la democracia. A esas alturas la distancia entre la ciudadanía y la elite ya era alarmante, la baja participación en las elecciones debió ser una alerta, pero la única respuesta de la clase política fue hacer más de lo mismo».

¿La elite es la principal responsable de esta situación?
«Hay una responsabilidad inmensa de quienes han estado en el poder los últimos treinta años, eso es evidente. Los signos de abuso e impunidad han sido numerosos».

¿Considera que la pandemia que estamos viviendo no hará más que acentuar la desigualdad percibida?
«Así es».

Sostiene que en Chile, desde siempre, ha existido una fantasía de homogeneidad y de unidad. En “Siútico” la describe…
«Sí, en ‘Siútico’ está descrito de un modo distinto la persistencia de una manera de convivencia estamentaria, jerárquica, clasista y racista que funciona de manera transversal».

¿Ese mundo revela la profundidad de la crisis?
«Es la base de la crisis: nuestra manera de convivencia y cómo esa manera y cultura se enfrentan constantemente a los valores democráticos y a un proyecto de modernidad que se frustró”.

Contardo le propuso a su editora escribir un texto que hablara de “la reconstrucción de todo lo que nos había llevado al estallido”.

¿Castiga mayormente a los grupos socioeconómicos más vulnerables?
«Naturalmente. Siempre ha ocurrido así. Ahora más que nunca eso se está notando».

¿La elite chilena ha sido indolente y soberbia?
«Sí».

¿Reconoce algo bueno que se haya hecho en estos 30 años de pleno neoliberalismo?
«Ampliar el acceso a ciertos bienes materiales bien concretos, que significaron cambiar los parámetros de la miseria que se vivía en Chile históricamente. El acceso al crédito permitió a muchas familias modestas comprar cosas que hace medio siglo habrían sido inalcanzables».

¿Podremos dar un giro radical en nuestra sociedad y convertirnos en pasajeros de un mismo viaje?
«No sé lo que será un ‘giro radical’ en estas circunstancias. Lo que yo espero es más modesto: una autocrítica más franca de la elite respecto a su manera de pensar la realidad».

ALGO MAS PERSONAL
Óscar Contardo Soto – Curicó, 1974 – es periodista, escritor y crítico literario. Entre sus obras destacan “Siútico” (2008) donde analiza el clasismo y arribismo en Chile y “Raro” (2011), acerca de la homosexualidad.

¿Cómo recuerda sus primeros años en Curicó?
«Mi primera infancia fue en Talca, luego nos mudamos a Curicó. Mi familia es de la zona. Me tocó vivir mi infancia durante los 80, por lo que no fue del todo alegre, había muy poca entretención, era un país triste y ciudades muy apagadas. De Talca recuerdo los helados El Rey de Talca, la feria de la 11 Oriente, las empanadas de la panadería Ibiza, los paseos con mis papás a Constitución, Los Niches y la costa de Curicó. Es curioso, pero tengo conciencia de comercios como El Pobre Diablo en el barrio norte de Talca y del supermercado Caltil de la 1 Sur. Soy un producto de la era del consumo».

¿Qué personas resultaron decisivas en su formación?
«Me encantaría que nombraran a mi profesor de historia, Felipe Esteban, y a mis profesores de castellano en Curicó Nelson Bahamondez, Adriana Arancibia, Lida Rubilar. Ellos fueron muy importantes para mí y me gustaría que lo supieran».

¿En qué momento decide venirse a Santiago?
«Me vine a la universidad en 1991, a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile».

Participó en relevantes talleres que lo acercan a la literatura como el de Jon Lee Anderson. ¿Qué aprendió en ellos?
«Aprendí a pensar en el periodismo como un relato, como la posibilidad de narrar algo con aspiración literaria usando como material la realidad, los hechos. Para mí ha sido muy importante también trabajar cada tanto con Leila Guerriero, una escritora argentina brillante de quien he aprendido muchísimo».

¿En qué publicación está trabajando ahora?
«Ahora tengo que retomar un perfil biográfico sobre Pedro Lemebel, que interrumpí después del estallido».

Mario Rodríguez Órdenes

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