Obesidad, enemiga de la fertilidad

Las mujeres con sobrepeso, tienen tres veces más probabilidades de tener problemas de infertilidad que las mujeres con un peso normal. Asimismo, el exceso de peso puede afectar la calidad seminal, al disminuir el volumen del eyaculado, bajar la concentración espermática y la motilidad de los espermios.

La obesidad es un problema a nivel mundial. De hecho, un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), reveló que el 30% de la población adulta en Chile sufre de obesidad, una de las tasas más altas del subcontinente.

El exceso de peso puede ser un gran obstáculo para quienes busquen un embarazo. Es frecuente que las mujeres obesas necesiten más tiempo para conseguir un embarazo de forma espontánea. Se estima que tienen tres veces más probabilidades de tener problemas de infertilidad que las mujeres con peso normal.

“Las complicaciones obstétricas pueden ser dos a tres veces superiores en mujeres obesas, como por ejemplo, la diabetes gestacional y presión alta durante el embarazo. Además, el riesgo de aborto y muerte fetal es mayor en relación a embarazadas con peso normal”, explica el doctor, Carlos Troncoso, director de IVI Santiago.

El experto indicó que, incluso, es posible, que la obesidad pueda incidir en el éxito de un tratamiento de reproducción asistida. “Las tasas de implantación y embarazo disminuyen significativamente, conforme aumenta el IMC femenino”, añade el especialista. Desde el punto de vista de la nutrición, para obtener mejores probabilidades de embarazo, se busca que la paciente tenga un índice de masa importante (IMC) de entre 18.5 y 24.9 kg / m².

UN PROBLEMA PARA TODOS
La obesidad puede afectar la reproducción masculina desde varios puntos de vista. “Por un lado, se puede afectar la calidad seminal, al disminuir el volumen del eyaculado, disminuir la concentración espermática y la motilidad de los espermios. Además, por un aumento de la temperatura escrotal se puede producir daño a nivel del ADN espermático”, aclara el doctor Troncoso.

Además, agrega que la obesidad se asocia a una mayor prevalencia de disfunción eréctil y a una disminución del deseo sexual, lo que se explica por una disminución de la testosterona circulante. “Es importante señalar que estas alteraciones se pueden mejorar bajando de peso y mejorando el estilo de vida”, puntualiza.

Por lo anterior, los especialistas recomiendan que, antes de comenzar la búsqueda de un embarazo, lo ideal es contar con un peso normal para resguardar la salud tanto de la mujer como del feto.

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