Nueva Constitución: “La difusión es muy importante y falta mayor publicidad”

Gonzalo Aguilar Cavallo es académico y subdirector del Centro de Estudios Constitucionales de Chile

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23 de noviembre de 2019
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El abogado Gonzalo Aguilar Cavallo explicó con detalles en qué consiste el proceso constitucional que está viviendo en país

El 15 de noviembre se llevó un acuerdo constituyente, conocido como Pacto por la Paz Social y una Nueva Constitución, en medio de un país convulsionado por actos delictuales que se escapan a las manifestaciones pacíficas por el descontento social, así como denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte de agentes del Estado.
El viernes, en la sede del Congreso Nacional, en Santiago, se reunieron parlamentarios del oficialismo y de oposición, para definir aspectos pendientes del acuerdo constituyente, como paridad de género, cuotas a pueblos originarios y la posibilidad que voten menores de edad.

En ese contexto, el abogado, Gonzalo Aguilar Cavallo, académico de la Universidad de Talca y subdirector del Centro de Estudios Constitucionales de Chile, explicó que tradicionalmente, desde el punto de vista histórico, los procesos constitucionales o de generación constitucional han sido liderados por un ente coordinador.
“Si uno analiza lo que ha ocurrido en el mundo, una tendencia ha sido la creación de un órgano especial, encargado de elaborar una nueva Constitución. Las denominaciones, la composición, la estructura, el funcionamiento de ese órgano, son variadas y diversas, es decir, no existe una uniformidad ni tampoco una regla que diga que el órgano se tiene que llamar de tal forma y manera”, afirmó.

DOS ALTERNATIVAS
En el caso de Chile, como resultado del Pacto por la Paz Social y una Nueva Constitución, se decidió por este acuerdo político “que las opciones que se entregarían a la ciudadanía, desde el punto de vista del mecanismo encargado de elaborar la nueva Carta Magna, sería por un lado la Convención Mixta Constitucional, y el por el otro, la Convención Constitucional”.
La primera –Convención Mixta Constitucional- corresponde a un órgano integrado en iguales partes, 50% de miembros del Parlamento y el otro 50% representantes elegidos a través de votación por la ciudadanía. La segunda, es un órgano cuyos miembros son elegidos un 100%, íntegramente por la ciudadanía.

ETAPAS Y PREGUNTAS
Según señaló Gonzalo Aguilar, el acuerdo constituyente considera tres etapas. La primera es la realización de un plebiscito, donde se consulta a la ciudadanía acerca de una cierta temática. Luego, viene la segunda parte, donde se elige a los miembros del órgano constituyente (dependiendo del resultado del plebiscito). Y la tercera instancia es el plebiscito ratificatorio, eso una vez ya discutida, negociada y acordada, se somete nuevamente a plebiscito de los ciudadanos para que sea aprobada o rechazada.

En abril del 2020 se llevará a cabo el plebiscito, según el cronograma establecido en el pacto, aunque el abogado mencionó que podría sufrir una variación en las fechas. En esta primera parte las preguntas a la ciudadanía son dos: ¿Quiere Ud. una nueva Constitución? Y se responde “SI” o “NO”, la otra pregunta es ¿qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución? Y las opciones son “Convención Mixta Constitucional” o “Convención Constitucional”, donde los votantes tienen que marcar la una o la otra.

“El rol de la difusión de este proceso es muy importante y falta mayor publicidad. Nosotros hemos participado en una serie de convocatorias que emanan de la comunidad local, de municipalidades o de juntas vecinales, etc., donde nos han pedido que vayamos hacer formación. Lo hemos estado haciendo y explicando en qué consiste esto”, puntualizó Aguilar.
Otro paso importante es la creación de una Comisión Técnica (con los mejores profesionales allí representados), que a juicio del abogado de la Universidad de Talca debería originarse a la brevedad. Los miembros van a ser asignados o designados en un 50% por el oficialismo y el otro 50% por la oposición.

HISTORIA CONSTITUCIONAL
Para el abogado, es muy relevante tener en cuenta la historia de Chile. “Chile tiene una historia y una tradición constitucional centenaria, desde la Independencia del país que nosotros hemos regulado nuestra vida política y social con reglamentos constitucionales y después con constituciones, entonces ya tenemos experiencia, y pienso que eso es un punto de partida. Por otro lado, Chile ha suscrito y ratificado una serie relevante –y numéricamente importante- de tratados internacionales, particularmente de Derechos Humanos y el país sigue estando vinculado a esos tratados, por lo tanto esas obligaciones que emanan de esos tratados son el piso para elaborar la nueva Constitución”, indicó el experto.

Pero añadió que, en tercer lugar, también hay que tomar en consideración que la Constitución actual (1980) “tiene una serie de valores y de Derechos Humanos reconocidos en la Constitución, y esos valores como el de la ‘dignidad humana’ y esos derechos que están considerados en el artículo 19 son mirados como una ganancia civilizatoria. Lo que podría hacer esta nueva Constitución es mejorar, pulirlos, aumentarlos y avanzar, pero no retroceder”.

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