Noticias, copuchas y cahuines

Los medios de comunicación masivos, impresos o digitales, tratan de mantener informada a la opinión pública con asuntos de interés. Pero, la noticia, que da cuenta de sucesos y sobre ellos versa, interesa a la opinión pública, si lo que se notifica e informa, es verídico; procede de fuentes bien documentadas y validadas. Pero hoy, las noticias, paradójicamente, tal como son transmitidas por los canales oficiales, no logran captar la atención de las audiencias, que perciben y sufren la desinformación. Es decir: el sentir común, es que la noticia verdadera se oculta, recibe distorsión, o se la comunica en forma parcial.

Entonces, por internet, las redes sociales y celulares, la gente logra saber asuntos de interés regional o del país, que, en las páginas de la prensa escrita y las pautas noticiosas de la televisión abierta, sencillamente no aparecen. Ahora, los noticieros televisivos aburren… Llenos de propaganda, se alargan en asuntos menudos y de importancia menor. El televidente queda desinformado. Pues la noticia grave e inquietante, la que interesa al bien común, es escamoteada.

Por eso, las noticias falsas consiguen fácil recepción y en forma rápida son difundidas, creando alarma y confundiendo. Contribuye a ello, el hecho triste que, los encargados políticos de la conducción y servicio a la sociedad, en cada una de las representatividades democráticas que poseen, dan señales contradictorias y no logran infundir el respeto y credibilidad en la población.

Por eso, más que noticias, tenemos por todos lados, “copuchas” ¿Qué es una copucha? Sencillamente un chisme o una noticia inflada. Es un cuento o fábula, que no tiene sustento real. La copucha y el copuchento o copuchenta, se encargan de propalar, según la Academia de la Lengua, “noticias alarmantes, exagerando los hechos”. Es, a fin de cuentas, una noticia falsa…

Cuando la noticia no es bien difundida y veraz, surge cual maleza, en la gente, la copucha… A ella se agrega, como vertiente del mismo fenómeno, el “cahuín”, caracterizado por suscitar enredos o embrollos en las relaciones humanas. Los cahuines, crean situaciones confusas. Proceden de la intriga, con el manejo cauteloso, astuto y oculto, para conseguir un fin: ¡el enredo y los líos!

Es preciso -más todavía por los tiempos que vivimos de pandemia y cuidados de salud pública-, que los medios de prensa escrita, digital y televisiva, informen con verdad y oportunamente a la ciudadanía. Es su responsabilidad. De lo contrario, seguiremos entrampados en copuchas y cahuines, pero sin las verdaderas noticias que necesita siempre, una sana convivencia democrática.

Horacio Hernández Anguita
Villa Cultural Huilquilemu UCM

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