“No hay un apoyo real desde el Estado; y bajo esa lógica dijimos ‘hagamos algo’… mientras podamos también”

Quienes hace cinco años volvieron a instalar el cine en Constitución están con varios proyectos en marcha, pero en la más completa incertidumbre sobre el financiamiento. Al mismo tiempo han roto relaciones con la Red de Espacios Culturales del Maule y el trabajo con el área de ciudadanía de la Seremi de las Culturas.

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28 de junio de 2020
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Juan Pablo Rosales contó a Diario El Centro sobre el difícil momento que atraviesa la Fundación Cinecon en lo financiero, aun cuando siguen con ánimo de comunicar cultura.

En el caso de Fundación Cinecon no fue desde el 18 de octubre que comenzaron a tener problemas para funcionar, fue un poco antes. A principios de ese mes un apagón de luz quemó su proyector de cine, situación que los endeudó y derivó en un pleito judicial con CGE.

Después con el estallido social vivieron algunas situaciones que les impidieron seguir con su cartelera habitual que les permitía generar entre un 60 y un 70% de los ingresos que les permiten operar. Y luego, como a todos, sin dar tiempo a recuperarse, les cayó la pandemia encima.

De esta forma, la organización que hace cinco años instaló una sala de cine en Constitución, trayendo así de vuelta la posibilidad a los mauchos de volver a apreciar este arte, ha estado financieramente muy complicada en los últimos meses. Sin embargo, siguen transmitiendo cultura a través de los medios que aún mantienen: Cinecon Radio, el medio de comunicación digital Cineconcabritas, y Cinecon TV. A la vez que siguen con otros proyectos como producción de películas y múltiples alianzas.

“Nos golpeó fuerte porque nosotros como fundación contamos con un apoyo de fondos de fortalecimiento del Estado, y eso equivale como al 30% de nuestros gastos, como equipo humano. El resto lo aporta principalmente las entradas al cine. Luego dejamos de funcionar el 15 de marzo, de forma preventiva, y luego el 20 de marzo el Gobierno dice que no pueden funcionar cines ni teatros”, relata Juan Pablo Rosales, director ejecutivo de la Fundación, y uno de los fundadores junto a Ricardo Weibel y Daniela del Bosco.
“Al mismo tiempo nosotros veníamos pensando en lanzar este canal de televisión que es Cinecon TV en este mes que es nuestro aniversario. Y decidimos adelantar el lanzamiento porque vemos que había necesidad de conectarnos, de recibir una comunicación que sea transparente. Una comunicación que no esté mediada por intereses, y ahí como fundación decidimos apostar un poco a abrir canales de información que sean diferentes desde lo local hasta lo regional o nacional”, agrega.

RECHAZOS Y DISCREPANCIAS
En la gestión de apoyos del Estado les ha ido mal, han tenido rechazos y han surgido inconvenientes en las instancias de trabajo en conjunto.
“No pudimos postular a los fondos de emergencia que el Estado estableció, postulamos a esto que da la banca, el Estado, que es el Fogape, y nos rechazaron el fondo. Postulamos al Reactívate, y nos rechazaron el fondo, siendo que tenemos cero ventas en todo el proceso y supuestamente lo único que medía el fondo era la venta”, explica Juan Pablo.
Ante todo esto comentan que “sentimos que desde el Estado no hay una mirada como país de rescatar las instituciones y espacios culturales, seguimos una lógica de la concursabilidad. No una mirada inclusiva, no una mirada en función de lo que importa, y también con acciones; sino que nos pone a todos a concursar, a generar contenidos medianamente, no hay un apoyo real. Y bajo esa lógica dijimos ‘hagamos algo’, y como lo hemos hecho históricamente dijimos: ‘si nosotros no nos movemos, no comemos’. Y desde ahí surge este ímpetu de querer comunicar, de querer seguir haciendo cosas. Mientras podamos también”.

Ustedes también formaban parte de la red de espacios culturales que trabaja junto al área de ciudadanía de la Seremi de las Culturas, ¿En qué está ese trabajo?
“Fuimos parte de esa red, parte articuladora el año 2015; pero hace tres, cuatro semanas atrás decidimos salir de la mesa porque sentimos que no es transparente, sentimos que no están operando en base a la solidaridad. Entonces bajo esa situación decidimos marginarnos porque la Fundación no va a avalar el que se atente contra la probidad”.

¿Va en la línea de lo que el director de Espacio al Margen dio a conocer hace algunas semanas?… quien dijo en una carta a la Ministra de las Culturas que había situaciones poco transparentes en lo que sería la firma de un convenio de apoyo hacia estos centros…
“Son cosas distintas, tiene que ver desde la óptica de cómo la red se articula. Mandaron un correo, pero en espacios de emergencia uno espera como artista que todos se vayan comunicando y que sepamos qué pasa con el otro. Nosotros cuando fuimos parte dijimos ‘oye, aquí qué pasa con el resto’, ‘es que no han contestaron el correo’ dijeron, ¡en una región que tiene problemas de conexión y una ruralidad impresionantes!, es decir ¿quién tiene acceso a medios tecnológicos es parte de esa mesa? De esas 15, 16 que quedamos de este año en adelante, hay gente que no contestó un correo, y no sabemos por qué no lo ha contestado, ¿porque no tiene acceso?, ¿porque tienen problemas?”.

¿Cómo se dio la exclusión de ustedes?
“Hicimos una carta directamente a la mesa, diciéndoles que nos parecía que el actuar de ellos no era correcto como tal, se dijeron cosas muy feas. Nos pareció que esta mesa estaba más teñida por relaciones de amistad que por el bienestar de la cultura regional. Bajo esa mirada de que la gente se colude porque se organiza todo a puertas cerradas no tiene mucho sentido, no hay una articulación real, y nosotros estamos acostumbrados trabajar en una articulación real, con una red de salas de cine que trabaja de manera horizontal”.

OTRAS OPCIONES DE FINANCIAMIENTO
La Corporación Cultural Municipal de Constitución ha estado desarrollando algunas acciones para dar trabajo a artistas de la zona. ¿Cómo ven ustedes ese trabajo?

“Nos parece muy interesante la actitud que ha tomado Luis Valero (director ejecutivo de la Corporación Cultural Municipal de Constitución), creemos que es una política pública interesante, y es porque también tiene la plata. Las municipalidades tienen recursos para apoyar la cultura, y tienen que hacerlo, no es posible que todo se lo deleguen al Estado. Creemos que el trabajo que ha hecho la corporación cultural ha sido muy bueno porque de algún modo se desmarcan y generan una propuesta que creemos que debe ser digna de repetir. Cuando se tienen recursos, uno tiene que socializar los recursos, no solamente traer programación desde afuera”.

¿Y esperarían que pudiera haber algún tipo de apoyo a ustedes también?
“Por supuesto, sería ‘bacán’ que pudiéramos gestionar eso. Nosotros hemos trabajado en constante colaboración con muchas unidades del municipio, hemos trabajado con la red contra la violencia hacia las mujeres, con la red de educación, estamos fomentando mucho el apoyo porque creemos que las organizaciones privadas y las organizaciones del Estado como municipalidades deben tener un diálogo”.

¿Y cómo ha sido la interacción con las empresas de la zona?
Con la implementación de la Ley Valdés (de donaciones culturales) nosotros como organización hemos tratado de levantar donaciones, y salvo muy pocas excepciones, muy pocos se atreven, muy pocos invierten en cultura. Creemos que los empresarios también tienen que devolverle a la comunidad la mano también aportando en cultura. Somos profesionales que podemos medir nuestro accionar y el impacto a la comunidad, es decir, no están hablando con una persona que o tiene experiencia, hemos generado expertise en la materia”.

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