“Muchas familias de clase media han perdido su fuente de ingreso y ostentan con desesperación compromisos de pago”

El parlamentario UDI adelantó los ejes en los cuales se sustentará un proyecto del Gobierno para ir en auxilio de este grupo social, a través de “créditos blandos”, además de facilidades para gastos educacionales y de vivienda.

El senador Juan Antonio Coloma anunció este nuevo programa podrá llegar a ese sector social de la clase media que ha estado invisibilizado en las ayudas del Gobierno.

En medio del impacto socioeconómico de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19, desde el Gobierno se buscan fórmulas para auxiliar a la relegada clase media.
En tal sentido, se alista para las próximas horas un programa de ayuda, cuyos detalles fueron adelantados por el senador UDI, Juan Antonio Coloma (UDI).

Se habla de un programa de ayuda para la clase media. ¿Tiene usted conocimientos de sus particularidades y cómo se pretende auxiliar a estas personas en medio de la crisis sanitaria?
“La pandemia del Covid-19 que nos ha afectado con dureza, obviamente puede transformarse en una pandemia económica. Para ello, el Gobierno ha definido dos puntos muy importantes: el primero es ir en ayuda de las personas a través del Bono-Covid y el bono Ingreso Familiar de Emergencia (IFE 2.0), los cuales llegan a más de cinco millones de personas, para poder tener un mínimo de sustento por -al menos- tres meses.
A ello se han sumado distintas iniciativas en materia de reactivación económica, con leyes que tienen que ser mejoradas, al igual que los créditos Covid-Fogape con garantía estatal, los cuales han cumplido una parte de la función, pero en otras les falta. Ahora abordamos la tercera tarea, que es ir en ayuda a la vena de la clase media.
Si bien es cierto que algunas de estas personas ya han recibido el bono IFE 2.0 y otros han tenido otro tipo de ayuda, lo cierto es que, en su conjunto, muchas de ellas han perdido su fuente de ingreso y ostentan con desesperación compromisos de pago, pero que no han podido honrar.

El Gobierno ha planteado su voluntad de ir en ayuda y nosotros le hemos pedido que sea a través de un crédito, contingente al ingreso y parecido al que se planteó para los trabajadores a honorarios. Es decir, que uno pueda pedir una parte de un crédito que se asemeje a los ingresos de estas personas en años anteriores, con una tasa de interés cero.
Junto a eso, hemos pedido adicionalmente una capacidad de repactar la deuda educacional, ya que las condiciones económicas de muchos han cambiado desde la última vez que se firmaron esos compromisos y contratos. Y, en tercer lugar, un nuevo subsidio al arriendo de casas. Recordemos que existe subsidios en el Ministerio de la Vivienda, pero es bastante restringido y, actualmente, existe mucha gente que necesita una mano para pagar los arriendos”.

¿De dónde saldrían los recursos para materializar estos anuncios?
“Hemos planteado que esto puede caber dentro del reciente acuerdo entre Gobierno y oposición, donde se llegó a un marco fiscal de 12 mil millones de dólares. Allí figuran 4 mil millones de dólares en subsidios directos a las personas, y nosotros pensamos que esa sería una buena manera de ir en ayuda de la clase media, lo más rápido posible, porque ya empiezan a aparecer los problemas económicos. Es por eso que hemos planteado estas propuestas al Gobierno y ellos las han acogido. Esperamos que se puedan anunciar formalmente estas tres líneas de acción”.

¿Cuál sería el monto que se le otorgará a cada núcleo familiar mediante estos “créditos blandos”?
“Nosotros hicimos una propuesta, pero eso lo está definiendo el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones. Son recursos que, en su conjunto, se acercan a los mil millones de dólares. Hay alternativas que se manejan de hacerlo por vía directa y otras por la vía de la garantía. Creo que hay fórmulas que aún se están barajando”.

¿Cuándo sería anunciada esta propuesta?
“Es tan importante la magnitud como la celeridad que se le otorgue a la ejecución de esta idea. En el IFE 2.0 ya se está pagando lo que se legisló hace dos semanas atrás. Eso es un récord que nunca había ocurrido en Chile. Nunca una ley había tenido una implementación tan rápida como el IFE 2.0.
Nosotros pensamos que esto es un buen precedente y, si bien es una propuesta mucho más compleja, pensamos que, dentro de los próximos 15 días, debiéramos estar con una legislación o -al menos- tener las líneas claras para poder -durante el próximo mes- estar llegando con esa ayuda mucho más directa a la clase media”.

¿Esta propuesta de aplazamiento en el pago de deudas educacionales responde a la creciente morosidad que se está originando?
“No cabe duda que los efectos de la pandemia son transversales e impactan a todos. No hay nadie en Chile que no esté complicado con sus deudas. Esta recaptación de deudas será, a lo menos, para las de carácter educacional, pero ojalá podamos ampliarla también a otros compromisos financieros de la clase media. La diferencia entre activos y pasivos ha sido sustancial.
Esto lo podemos hacer porque –básicamente- Chile ha sido, en los últimos 35 años, un país muy responsable con sus finanzas públicas. Hace 20 años tenemos una lógica de déficit fiscal que ha permitido ser un país con muy poca deuda y, a la vez, con activos soberanos de más de 20 mil millones de dólares.
Esto ya nos ha costado cambiar nuestra estructura de deuda. Nosotros debíamos el 25% del PIB, pero –probablemente- vamos a terminar esta pandemia debiendo el 40%. Esta crisis nos va a costar -por lo menos de los fondos soberanos- otros 5 mil millones de dólares más”.

¿Qué pasa con la efectividad del Registro Social de Hogares?
“El Registro Social de Hogares pudo haber sido una herramienta útil en su momento, pero claramente ha marcado que tiene una falta de actualización muy importante.
Es por eso que ya en el IFE 2.0 fue remplazado el Registro Social de Hogares por las declaraciones de las personas. Creo que vamos a tener que apuntar cada vez más hacia el principio de la buena fe y, en este escenario de dudas e incertidumbres, confiar en lo que la persona dice, pero de no cumplirlo, sancionar de manera adecuada.
Ya el Ministerio de Desarrollo Social ha cambiado completamente la metodología. Para lo que antes se requería 100 tipos de papeles distintos, ahora se hace con un proceso en Internet que se demora tan solo siete minutos, para actualizar su registro de hogares y solicitar el acceso al ingreso familiar de emergencia.

Es una gran enseñanza que la pandemia nos ha traído: tenemos que tener una mayor velocidad de respuesta en los organismos públicos respecto a la información de la realidad de cada ciudadano”.

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