Masiva asistencia de familias al cementerio municipal de Talca

También se pudo ver gran cantidad de tumbas con pequeños pinos navideños, expresión de la necesidad de sentir que están con nosotros aún en estas fechas tan especiales.

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26 de diciembre de 2019
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Un gran flujo de personas asistió en las jornadas del 24 y 25 de diciembre al cementerio municipal de Talca. Con sus familiares fallecidos en la memoria, quisieron visitarlos en estas fechas tan especiales. Y en muchos casos no bastaron las flores, sino que también se vieron muchos pequeños pinos, además de otros elementos de decoración navideña.

De acuerdo a la administración del cementerio, estos elementos se quedarán ahí hasta que los deudos decidan retirarlos. La costumbre de visitar a los seres queridos en Navidad, para muchas personas también se replica unos días más tarde, en Año Nuevo.

TRADICIÓN
El Cementerio Municipal de Talca es conocido a nivel nacional por abrir sus puertas en la noche, para que muchas personas lleguen hasta allí y realizar la celebración familiar en las mismas tumbas.
Eso sí, en esta oportunidad, desde el Cementerio se ha informado que este año habrá un cambio, ya que se suspendería la tradicional liturgia que acompañaba el acontecimiento. En lo demás, hasta el momento no habría cambios, abriendo las puertas a las 10.30 horas para cerrarse a las 01.30horas del primero de enero.

FLORISTA
Eladio Rojas tiene muy reciente aún el recuerdo de su madre, la florista Isabel Sandoval. Cuenta que era muy conocida en el sector por haber trabajado toda una vida allí.
“Ella estaba enfermita, pero se despidió de todos nosotros y nos dio un buen consejo: que teníamos que seguir adelante”, dice su aún acongojado hijo que quiso ir a verla en ambas jornadas.

Un angelito
Frente a la tumba del nieto de su pareja, Wilson Aguilera ayer terminaba de ajustar la decoración navideña. En la foto pegada en la losa se veía a un pequeño niño. “Siempre estamos pendientes. El año nuevo pasado fue el primero, y estuvimos acá también”, cuenta.
Mucho cariño expresado en los detalles, y a la vez mucho dolor aún por la tragedia que los hizo perder a este pequeño en un incendio.

“Un hijo no se olvida”
La respuesta de Inés Lastra de por qué un 25 de diciembre no prefirió quedarse en casa, levantarse tarde o preparar un almuerzo especial, es contundente: “porque un hijo no se olvida”.
El pequeño al que del faltaron días para cumplir once años, falleció en 1992, y desde entonces para su madre sigue siendo importante venir a verlo en cada fecha especial.

Legado familiar
En la tumba familiar que visitó ayer Teresa Valenzuela descansan varios parientes suyos. “El poder recordar la vida de Jesús es gracias a ellos”, dice a modo de explicación de por qué quiso venir el día de Navidad y limpiar y arreglar su tumba.
El agradecimiento de Teresa por el legado de fe familiar lo comparte con su madre, con quien acudió el día de ayer al cementerio.

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