Más seguridad para peatones

En este sentido, siempre debe primar –y constituye el llamado principal a la ciudadanía y a los automovilistas- que toda persona que cruce una calle o utilice una vía, sea con vehículo motorizado o no, tiene que hacerlo siempre a la defensiva.

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24 de diciembre de 2019
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Gran impacto en la comunidad local de Flor del Llano y en toda la región causó el gravísimo accidente de tránsito registrado en la noche del viernes, cuando fueron atropellados una mujer y dos de sus hijos, mientras cruzaban la ruta que une a Talca y San Clemente por un paso autorizado, es decir, con señalización preventiva.

Se trata de una situación que no puede pasar desapercibida. Ocurre que, desde que se comenzó a proyectar la construcción de esta doble vía entre ambas comunas, muchas voces comenzaron a anticipar que habría problemas en cuanto a los límites de velocidad, el cruce de peatones y otras situaciones de riesgo.

Y así fue, porque apenas la vía estuvo habilitada, simplemente son muy pocos –especialmente en horas de la noche- los que respetan el límite de velocidad de 50 kilómetros por hora, por tratarse de una vía urbana y no una carretera. Tanto es así que toda la ruta, en teoría, no necesita de pasarelas peatonales.

Tampoco se puede obviar que el proyecto también tuvo un impacto positivo para las comunidades de Talca y San Clemente, mejorando la conectividad, con ciclovías de alto estándar y paraderos de buses, seguros y con protección. Pero, a la vez, trajo la consecuencia de que algunos la consideran una “pista de carrera”.

Ocurre que, estas personas, son las que terminan destacando, porque las consecuencias de sus actores son verdaderas tragedias. Así ha ocurrido para numerosas familias que han visto morir a sus seres queridos a manos de conductores irresponsables. También hay personas que cruzan en lugares riesgosos y se exponen a un accidente.

En este sentido, siempre debe primar –y constituye el llamado principal a la ciudadanía y a los automovilistas- que toda persona que cruce una calle o utilice una vía, sea con vehículo motorizado o no, tiene que hacerlo siempre a la defensiva. Ello significa, ante todo, actuar en forma prudente y respetar las normas del tránsito.

Lo contrario, significa literalmente la ley de la selva. Lo más preocupante es que, basta quedarse por un rato durante las noches en la vía, para percatase que, muchas veces, los más irresponsables son los conductores de vehículos de transporte de pasajeros, justamente quienes cuentan con licencias de condecir profesionales.

Por todo ello, cualquier inversión que se realice en la citada vía a favor de mejorar los estándares de seguridad, será completamente bienvenida. La principal, al parecer, es instalar derechamente semáforos en cada cruce o balizas amarillas que sean debidamente mantenidas, para otorgar mayor protección a los peatones.

A la vez, se necesita también una mayor fiscalización de parte de Carabineros o inspectores municipales, porque claramente quienes superan el límite de velocidad, deben ser estrictamente sancionados. Ocurre que no sólo ponen en riesgo su propia vida y de sus familias, sino que también la vida de personas inocentes.

Las instituciones y la ciudadanía tienen, en consecuencia, la primera responsabilidad. A la vez, si es necesario realizar correcciones viales o incorporar inversiones mayores, todo será bien recibido si es para mejorar la vida de las comunidades locales. Y para los automovilistas, prudencia y mano dura en las infracciones.

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