Figuras del folclor amateur: Marina “La Dama de Hierro” Herrera

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30 de enero de 2020
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Marina de las Mercedes Herrera Torres tiene 60 años y es conocida como "La Dama de Hierro"

Dicen que 30 años no son nada. Pero para Marina Herrera, son toda una vida vinculada al peloteo amateur. Desde 1990 que trabaja como secretaria del Canal Nacional Deportivo Laboral (Canadela), luego de que el entonces delegado regional del organismo, Luis Ramírez, le pidiera ayuda, ya que ambos se conocían desde el Consejo Local de Deportes.

“Cuando empecé a trabajar con ellos, llegaron con una caja y con todos los papeles sueltos”, recordó Marina, quien confesó que al principio era harta pega, pero que después ya se le hizo todo más fácil. “Cuando yo inicié con ellos, a veces eran más de 80 equipos en competencia. Ahora se ha ido reduciendo y se han ido cerrando empresas, pero antes era bien sacrificado y harto trabajo. Ahora ya está más relajado, son 17 equipos”, explicó.

Herrera contó que los cabros de ahora no son como los peloteros de antaño. “Antiguamente, la gente era más entusiasta y tenían más ganas de participar. Yo me doy cuenta en los mayores de 45 años, es otra la mentalidad de ellos. En cambio, a los cabros jóvenes hay que motivarlos para que lleguen… Las generaciones han ido cambiando”, comparó.

CARÁCTER
Mujer de un fuerte carácter, Marina ha sido conocida como “La Dama de Hierro”, apodo que le colocó el recordado compipa Iván “Mochila” González (QEPD), ex editor de Deportes de Diario El Centro, quien tituló una nota con ese sobrenombre.

“Me empezaron a molestar al tiro en la oficina. En la mañana, llegó la directora y me dijo: ‘Marina, ¿viste esto (la entrevista)?’. Me puse a reír no más, qué le iba a hacer”, recordó Herrera.
El apodo se fue popularizando. “Los usuarios del Estadio Sur me decían: ‘Venimos a hablar con La Dama de Hierro’”, contó. Después de eso, algunos también la empezaron a nombrar como “La Margaret Thatcher”.

Es que la fama de dura se la tenía bien ganada. En ese tiempo, era la secretaria del Departamento Municipal de Deportes y tenía a cargo la mantención y administración de los recintos deportivos, principalmente el Estadio Sur.
“Yo con las instituciones era rígida y hacía respetar el programa”, afirmó. Aseguró que nunca le tocó vivir situaciones de machismo. “Incluso, varias veces cuando estaba en Estadio Sur y querían agredir al árbitro, yo entraba a sacarlo y le comentaba: ‘Salga conmigo, nadie le va a hacer nada’. Y al resto yo les decía: ‘¡Acá nadie se mueve!’. Y me quedaban mirando… Me respetaban”, recalcó.

Diversos hechos confirman su fuerte carácter. “Cuando estaba en el Gimnasio Regional, como se arrendaba y lo usaban los niños, a veces llegaban los auxiliares a decirme: ‘No quieren hacernos caso, el profesor ya se fue y están haciendo desorden’. Y yo salía y gritaba: ‘¡A ver, qué pasa!’. Y salían arrancando al tiro”, describió.

CURSOS
Junto con su labor en Canadela, Marina actualmente trabaja en la Dirección de Obras de la Municipalidad de Talca. Su historia es larga, ya que también fue secretaria del Departamento Municipal de Deportes. En todo este tiempo, se ha preparado y se ha ido adaptando a los nuevos tiempos para cumplir de la mejor forma en la pega. De hecho, estudió Dactilografía en el Duoc. “Yo siempre estuve constantemente en la Municipalidad haciendo cursos. Antes eran las máquinas de escribir y después con los computadores, entonces fue fácil para mí, porque, por mi trabajo, tenía que capacitarme”, comentó.

“CACHOS”
Marina ve toda la parte administrativa de Canadela, incluyendo las postulaciones a los diferentes proyectos y fondos. Se encarga de toda la tarea “sucia” y de esos “cachos” que nadie quiere hacer. Claro, es que todos desean puro meterse a la cancha y pegarle a la pelotita, pero nada de papeleos. “Uno ya está acostumbrada. El que nace chicharra, muere cantando”, afirmó.

Es que a ella le gusta lo que hace. “Aparte de trabajar, a uno la parte deportiva lo recrea. Uno puede estar muy estresado, pero igual libera tensiones. Yo lo noto el domingo, cuando voy a la cancha. Se pasan malos ratos cuando un jugador da mal un pase, pero después salen las risas y uno se relaja”, resaltó.

Además, se siente reconocida en Canadela. “El presidente (José Faundez) dice: ‘Ya no es secretaria, es una dirigente más, porque los proyectos quedan bien confeccionados y pasan todas las etapas sin observaciones’”, reveló Marina. Eso se suma a la alegría y la satisfacción que le queda cuando las postulaciones pasan la primera etapa y no son rechazadas. “Es un alivio para mí: significa que quedó bien hecho. Ese es mi pago”, destacó.

 

Pero, por su puesto, lo que más le agrada es disfrutar de su buena pichanga. “Para mí es sagrado estar todos los domingos en la cancha, porque también juega un equipo de funcionarios municipales, entonces yo estoy pegada con ellos”, recalcó. Es que le sirve para sacarse las malas vibras. “Me río y me relajo montones”, expresó Marina, que en sus años mozos fue voleibolista y luego presidenta de la Asociación de Vóleibol de Talca en los años ochenta y noventa.

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