María Isabel Díaz: “Tenemos una herida abierta con esos niños y niñas que no reciben una educación integral”

“De la cuna vamos a la luna” es un libro esperanzador por las posibilidades que muestra para el desarrollo integral de los niños, pero asimismo es dramático, por esos niños que están excluidos de esa posibilidad, los vulnerables, que viven en torno a la pobreza y con un destino incierto.

María Isabel Díaz argumenta que “en educación y especialmente en la educación parvularia, todos los aportes contribuyen a la formación integral.

Con una vasta experiencia en educación, María Isabel Díaz y Jacqueline Jorquera acaban de publicar de “De la cuna vamos a la luna” (Editorial Catalonia 2020) con ilustraciones de Susana Campillo y Marta Carrasco, donde muestran lo clave que resulta el lapso de los 0 a 3 años en la vida de una persona. Temas conversó con María Isabel Díaz Pérez, Educadora de párvulos de la Universidad de Chile y doctora en Educación de la Universidad de Granada.

María Isabel es especialista en diseño de contenidos curriculares y gestión de políticas públicas para la primera infancia. Reconocida autora de una serie de publicaciones, entre las que destacamos “Saber didáctico en la educación parvularia” (Editorial Andrés Bello, 2010), además de participar y liderar procesos de reforma educacional en el país. Fue la primera subsecretaria de Educación Parvularia en el Ministerio de Educación, entre los años 2015 y 2018.

María Isabel, ¿cómo surge “De la cuna vamos a la luna”?
“Este libro tiene una historia larga y diría que apasionante, porque la idea surge cuando éramos estudiantes de pedagogía en la Universidad de Chile y realizábamos nuestras prácticas en distintos centros educativos. Nos propusimos crear unas bitácoras diarias para registrar las experiencias pedagógicas y luego hacíamos reuniones para analizar cada una de esas notas pedagógicas. Fueron cientos de registros muy rigurosos, en distintos centros educativos públicos y privados, lo que finalmente derivó a la producción de un primer libro orientado a las familias y también educadores. Uno de los grandes desafíos es lograr que sea comunicable y cercano sin perder rigor pedagógico”.

¿Es parte también de su experiencia del trabajo con niños?
“Claro, recoge la experiencia como educadora en aula en distintos contextos y etapas en este país. Por eso este libro tiene un valor adicional, porque surge de las experiencias directas con párvulos, por supuesto también han contribuido a enriquecer y actualizar el trabajo los hijos y ahora las nietas. Nosotros hemos incorporado la práctica de observar los comportamientos de los niños, las interacciones que por ejemplo hoy tienen con los distintos aparatos tecnológicos, los nuevos intereses y sus habilidades. Por otra parte, en la actualización de este libro, también se integra mi experiencia como experta en el reciente diseño de las Bases Curriculares para la educación parvularia y también en el rol que me correspondió cumplir como la primera subsecretaria de este nivel educativo en el ministerio de educación”.

LAS POTENCIALIDADES DEL CEREBRO
¿Por qué resultan tan importantes los tres primeros años de la vida de un niño?
“Los primeros 1000 días son una etapa clave, porque ese periodo el cerebro presenta una gran plasticidad para incorporar estímulos y realizar las conexiones o cableados neuronales, como lo evidencian los hallazgos de las neurociencias. Debemos tomar conciencia que en esa etapa el cerebro crece un 80% y es el momento donde se establecen las bases para el aprendizaje”.

Si no se potencian las capacidades en estos tres años, ¿se puede hacer después?
“Cuando falta la estimulación adecuada, cariño, cuidado y ambientes protectores en los primeros tres años, el proceso de aprendizaje es más complejo y lento. Se requieren esfuerzos adicionales que deben ser bien articulados y muy bien orientados para lograr, por ejemplo, desarrollar las diferentes habilidades del lenguaje. Insisto que no se trata que sea insalvable, lo que sucede es que la plasticidad cerebral empieza a declinar después de los tres años y por tanto no debemos perder tiempo, especialmente con los niños más vulnerables. Se cuenta con muchos estudios que demuestran las diferencias entre los niños que recibieron una educación inicial de calidad de los que no tuvieron buenas oportunidades”.

¿Qué investigaciones recientes sobre las capacidades y funcionamiento del cerebro se han podido conocer?
“Cada día como lo afirman destacados investigadores en el campo de las neurociencias, surgen nuevos hallazgos que van reafirmando y descubriendo las posibilidades del cerebro. Es fascinante lo que se va revelando y lo más valioso es que se puede observar a través de las imágenes en distintas dimensiones. Se ha descubierto la rapidez con que crece el cerebro, la influencia que tienen los ambientes enriquecidos en las conexiones neuronales, por otro lado, hay otros hallazgos acerca de los efectos del estrés en el aprendizaje, la memoria y los riesgos a futuro en los distintos ámbitos cognitivos y emocionales. Esto último forma parte importante de los fundamentos que se utilizan para debatir sobre como sostener y mejorar las iniciativas de políticas públicas para la infancia”.

La experta sostiene que el libro “tiene una historia larga y diría que apasionante”.

María Isabel, ¿a qué denominan ventana de oportunidades?
“Las ventanas de oportunidades se utilizan mucho en la ciencia y por cierto se ha integrado en la educación. Es una metáfora que busca ilustrar que hay momentos claves donde el cerebro tiene mayor disposición o apertura a recibir las influencias del medio, las que se consolidarán y perfeccionarán en las etapas posteriores”.

¿Qué áreas pretende potenciar esta investigación/publicación?
“El libro busca reforzar que todos los niños y niñas poseen una gran capacidad de aprendizaje y que es necesario incorporar en la vida cotidiana distintas experiencias para potenciar sus aprendizajes en áreas clave que se vinculan entre sí: el área socioemocional, el área de la motricidad y el área cognitiva y lenguaje”.

¿Cuáles se pueden desarrollar en la casa?
“Con la finalidad de apoyar el proceso de aprendizaje y desarrollo en la etapa de 0 a 3 años, en el libro ponemos a disposición un probado repertorio de juegos y experiencias que rescaten la riqueza afectiva y educativa de las interacciones diarias. Se describen en un lenguaje sencillo, concreto y directo para facilitar su comprensión y complementación, utilizando materiales, objetos y juguetes que forman de la vida cotidiana. Todas esas actividades se pueden desarrollar en la casa, no se requiere nada sofisticado, solo dedicación, tiempo y muchas ganas de jugar”.

¿De qué manera se integra en el desarrollo infantil el aporte de diversas instancias, como la de los educadores, los padres, etcétera?
“En educación y especialmente en la educación parvularia, todos los aportes contribuyen a la formación integral. El rol y compromiso de los educadores es que deben resguardar que los aportes sean consistentes, bien orientados y pertinentes. Tenemos la responsabilidad de ser muy prudentes frente a aquellos entusiasmos o practicas artificiales que se alejan de los sentidos de la educación y que más bien pueden afectar los equilibrios internos de los niños. Un claro ejemplo es obligar a los niños a leer antes de los 5 años”.

NIÑOS POSTERGADOS
El desarrollo humano es clave para reducir las desigualdades de Chile, pero ¿qué pasa con los niños y jóvenes rezagados de la sociedad chilena que no tienen la posibilidad de ser estimulados en estos tres primeros años de vida?

“Es una deuda que tenemos en Chile, que ciertamente se refleja en las demandas que se expresaron en el estallido social. Tenemos que lograr fortalecer todas aquellas políticas públicas que nos permitan detener la falta de oportunidades en esas etapas clave. En las últimas décadas se han logrado importantes avances, desde la creación de nuevos jardines infantiles con altos estándares, la instalación de la carrera docente para las educadoras de párvulos, un nuevo currículum para guiar el proceso de aprendizaje por mencionar algunas, pero falta continuar fortaleciendo un trabajo más integral”.

¿Considera que el caso de estos niños postergados es una herida latente de la sociedad chilena, que a la larga cuesta muy caro?
“Absolutamente, tenemos una herida abierta con esos niños y niñas que no reciben una atención integral. El Estado de Chile asumió el compromiso público de asegurar a todos los niños y niñas los derechos y principios que se consagran en la Convención de los Derechos del niño. Debemos lograr que se cumplan las garantías de acceso a todas las prestaciones universales. Muchas veces estos planteamientos quedan en las narrativas, pero las acciones políticas quedan a mitad de camino y cuando se llega tarde, no solo se pierden oportunidades de desarrollo, sino que se arriesgan daños permanentes en lo personal y todas aquellas competencias para el desempeño social. Quienes trabajamos en estas disciplinas, sabemos que en la primera infancia hay grandes oportunidades, pero también riesgos para el desarrollo humano sino contamos con sólidas políticas integrales”.

Mario Rodríguez Órdenes

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