“Lunes negro” y crisis de orden público

En el plano interno, esta nueva crisis encuentra a Chile con su economía fuertemente endeudada a nivel internacional, con incertidumbre política y una crisis de orden público que sigue vigente.

Muchos decían que se veía venir, porque era conocido que la propagación del Coronavirus y las severas medidas adoptadas por los gobiernos europeos, sumado a la caída en el precio del petróleo, terminarían por impactar en forma negativa en las transacciones financieras internacionales, ante el temor de nuevas y masivas restricciones.

De hecho, para los analistas no pasó desapercibido que las principales líneas aéreas de Europa, entre ellas, Italia y Francia, venían desde hace semanas con caídas importantes en cuanto a sus vuelos y compras de pasajes. Todo ello, atendido que en diversos países simplemente se prohibió el ingreso de países con casos mortales del Covid-19.

Así ocurrió en naciones como Israel y Palestina, que por estos días so foco de interés de pasajeros de todo el mundo, al igual que el Medio Oriente, ante las próximas festividades religiosas asociadas al cristianismo e islamismo. Lo mismo podría ocurrir con eventos deportivos internacionales, como los futuros juegos olímpicos en Japón.

El primer golpe lo dio Italia, al anunciar que toda la zona norte de dicho país se mantendrá en una virtual “cuarentena” hasta abril próximo, afectando a millones de ciudadanos. De paso, se espera que Estados Unidos anuncie prontamente medidas similares, lo cual impactaría severamente en las industrias del transporte.

De esta forma, ante la expectativa de que dicha industria tendrá una baja en sus ritmos de pasajeros, Arabia Saudita anunció de inmediato una baja en su producción de petróleo, haciendo caer el precio internacional del crudo. Al igual que un efecto “dominó”, las bolsas comenzaron a caer una a una en todo el planeta, sin excepciones.

En Chile, todo esto llevó a que los inversionistas se refugiaran en el dólar, cuya paridad cambiaria alcanzó un nuevo récord. Esta situación, a su vez, podría incidir en una severa tendencia a la devaluación o el alza en el costo de la vida, sumado a la baja en el crecimiento de la economía chilena, situación que se arrastra hace años.

Otros tienen interpretaciones diversas, porque estiman –en forma justificada- que el factor del Coronavirus fue un detonante de un contexto a la baja en las principales economías del mundo. Todo ello, en todo caso, como consecuencia de la “guerra arancelaria” entre Estados Unidos y China, cuyos efectos todavía son palpables.

Un aspecto importante es que, entre las consecuencias que tendrá este “lunes negro”, se cuenta la posible caída en los fondos de pensiones que están más expuestos a los vaivenes económicos, esto es, con inversiones en papeles de renta variable en las bolsas financieras. Por ello, el llamado a las personas es a estar atentos a esta situación.

Ahora bien, en el plano interno, esta nueva crisis encuentra a Chile con su economía fuertemente endeudada a nivel internacional, con incertidumbre política y una crisis de orden público que sigue vigente, a pesar de los llamados de distintos sectores para que el plebiscito de abril se realice en un contexto de seguridad pública.

Algunos apuntan a que la solución es un acuerdo político para una nueva reforma tributaria, pero habrá poco que recaudar cuando se olvida que el crecimiento económico es el sustento para medidas de esta naturaleza. Y si no hay orden público, es difícil pensar en un ambiente que impulse a las pequeñas empresas y genere nuevos puestos de trabajo.

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