Lucida y vibrante “Pérgola”

Sentado en una de las butacas del Teatro Regional del Maule, asisto a la obra chilena “La pérgola de las flores”. Es una gran gozada. El público llena las graderías. El espectáculo colorido, posee una escenografía digital y dinámica, cautivadora. Son las actuaciones excelentes, la música y los cantos estupendos. Se recrea “La Alameda de las delicias” en Santiago de 1929. Legado de la dramaturgia Isidora Aguirre, y música original de Francisco Flores del Campo.

Aquí vemos los rasgos más típicos de nuestras formas de vidas y sociales, a pesar de los años… Ahí están las floristas, junto a la Iglesia de San Francisco y los puestos de trabajos precarios. Hay variedad de personajes que concurren, genuinos de la cultura popular y pobre, situados en el centro de la capital de la República. Son los oficios menores de la calle: lustrabotas, vendedores, atorrantes, bebedores, policía, prostitutas, etc. Existe solidaridad de destinos. Más todavía, si llega la joven Carmelita, familiar de una locataria, que de San Rosendo viene a romper la rutina campesina. Tensión entre lo rural y la urbe.

Esta Carmela trae frescor e inocencia. Llega en medio del conflicto de los locatarios por la inminente supresión de la pérgola y los groseros meneos del alcalde, entre don Juan y político que “dice sí”…, pero hace siempre “lo que le conviene”. Es la parodia trágica de la autoridad. Al lado de la cual, se retrata, a mujeres peinadas y caballeritos de alta alcurnia, con dichos y modos, propio de “clase”, y apellidos, abolengos y rivalidades de familia. Son los pijes…

Entre tanto, el perturbado amor de Carmelita con Tomasito, vive las pruebas en medio de los intereses de los suyos por evitar que el alcalde elimine la pérgola. Pero viene la lucha por salvar la pérgola y evitar así la realización del proyecto profesional del “hijito de papá”. Las floristas convocan a los estudiantes en protesta y ellas se organizan para hacer frente.

Todo es interpretado con lucidas actuaciones. Vibrantes escenas tocan lo más profundo del alma y emocionan. A cada instante, brota la chispa sabrosa, la pillería y sentido del humor más castizo, para desenmascarar los aspectos ridículos de costumbres no solo del pasado, sino, arquetipos arraigados en nuestra sociedad. Por esa razón, esas costumbres deben ser cambiadas a formas más justas, para lograr una mejor equidad, y una digna convivencia nacional.

¡Solo corresponde agradecer y felicitar al extraordinario elenco y la brillante dirección de Héctor Noguera de “La pérgola de las flores” en Talca!

Horacio Hernández Anguita
Villa Cultural Huilquilemu UCM

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