Los violentos

La violencia como método de acción política, es el mecanismo que ya parece estar, validado por sectores del organigrama político nacional, quienes desde la supremacía moral más pedante y a la vez falaz, nos han dicho que cualquier forma coactiva corresponde en tanto cuanto se avance en la consecución de los objetivos planteados.

Ahora, sin ir más lejos, el fracaso de la toma de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), constituye un nuevo ejemplo de cómo la violencia se fue ganando, malamente, su lugar en el espacio público chileno. Y cómo no, si han sido años, décadas de violencia política, amedrentamiento psicológico de vastos sectores de izquierda en las Universidades del país, fundamentalmente en instituciones estatales, en donde los colectivos y movimientos radicales de pensamiento de izquierda, se han creído dueños de la verdad, herederos de lo bueno, y opositores acérrimos de todo aquel que ose levantar o plantar banderas distintas.

El asambleísmo y la construcción de una contradictoria «democracia directa», así como también, el silencio de académicos y autoridades universitarias, viene propiciando con inusitada fuerza, la expansión de una cultura de izquierda dura en planteles de educación superior, los que logrando atemorizar a los estudiantes que presentan otras visiones sobre la sociedad, fueron generando espacios de unanimidad de los actores en el concierto universitario, en donde con escasa participación, han parecido ser la única voz legitimada moralmente para hablar, opinar y construir sociedad desde la Universidad.

Este sector, por ejemplo, barrió culturamente con esa Concertación moderada, con partidos tradicionales que quedaron completamente en el olvido en sus expresiones universitarias. Estas mismas fuerzas políticas de izquierda extrema, entendieron que debían realizar generación de consignas en los planteles escolares, logrando articular a espectros de secundarios, particularmente radicalizados, autoritarios, nuevos defensores de la moral, y la ética, los que sin opción a siquiera escuchar postulados contrarios, se creyeron autorizados para construir el país desde cimientos foja cero.

Hoy, entonces, no parece raro que estos pequeños pero, a la vez, poderosos grupúsculos extremos, puedan truncar el sueño de miles y miles de estudiantes y familias, que han visto como el esfuerzo de 4 años de enseñanza media, no ha podido tener un final feliz. La mejor herencia que les podemos dejar es la educación, frase acuñada por muchos padres y apoderados que, por estos días, ha sabido romperse, tristemente, en miles de pedazos a nivel nacional.

Son los representantes del extremismo político, de discurso odioso, y verdades sesgadas. Los siguen mirando, cuán avergonzados de sí mismos, profesores y rectores de Universidades, que se fueron erigiendo como cómplices pasivos de estos nuevos mesías. Y es que, de seguro, continuarán destruyendo y dañando…

No valoran ni por un segundo el régimen democrático, ni mucho menos son capaces de entender que al final del día, con estas acciones, afectan a los más desvalidos y contribuyen a reproducir las segregaciones sociales. Es solo el comienzo. La lucha de mañana es de demócratas contra fascistas, sí, los fascistas del siglo XXI.

Ervin Castillo Arancibia
Abogado

1 Comentario

  1. Ervin, lo que eres incapaz de ver es que
    en este país haya que dejar la zorra para conseguir cualquier cosa, desde cosas domésticas como reclamar un seguro hasta derechos sociales.

    Lamentablemente después de 30 años de demandas sociales legitimas y bastante básicas sin respuesta, cuando la movilización pacífica y el diálogo fueron sistemáticamente menospreciados y ridiculizados y el abuso se naturalizó, es difícil y bastante ingenuo exigir racionalidad.
    La racionalidad se perdió y ojalá la recuperemos luego, pero con tanta violencia física y política se hace cada vez más complejo.
    Hoy tenemos la oportunidad de pensar nuevas instituciones y formas de participación que corrijan los vicios de oligarquización y corrupción sistémica.
    por otro lado, los estallidos sociales son eso, estallidos, caos, fuerza. Pretender que las crisis se van a canalizar de manera espontánea por conductos institucionales después de tres décadas de frustracion es ingenuo
    Es ingenuo pensar pedirle a la ciudadanía que se tranquilicen mientras arman una mesa de diálogo para preparar acuerdos sobre cómo armar los acuerdos de los acuerdos y así sucesivamente… llevan 30 años en esa mesa
    A todo eso hay que sumarle la furia que generan, con justa razón, las violaciones a los DDHH.
    Te invito a reflexionar un poco y ha ser sincero y no desinformar.

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