Los “Dulces momentos” de Carolina

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11 de diciembre de 2019
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Su famoso pan de pascua es pedido desde el mes de octubre.

La pastelería fue el modelo de negocio que la constante emprendedora maulina escogió para desempeñar. Esta elección no fue casual pues, desde niña, su madre, Elena Cifuentes, le sembró el amor por algunos inolvidables postres que recuerda con nostalgia, y es que el sabor del kuchen, despertó en ella la pasión por este dulce oficio que cobra vida desde la cocina de su casa.

Poder trabajar en algo que le permitiera tener tiempo para sus hijas fue su motivación. “Comencé con la repostería cuando mis hijas tenían 4 y 8 años, yo no quería dejarlas solas ni perderme las actividades del colegio. Por eso decidí hacer algo que me permitiera producir dinero desde mi casa, y así me fui encariñando con mi trabajo”, relata.

Intentando recrear las recetas de su madre pudo descubrir su habilidad. Los queques y el kuchen de manzana fueron su inicial referencia. “Partí con algunas recetas de mi mamá y, poco a poco, fui agregando recetas a mi lista”, revela. Fueron las empanadas las primeras ventas que recuerda haber realizado. Así fue expandiendo su mercancía, “haciendo todo lo que le pedían”.

El hecho de sentirse valorada por la sociedad fue otro factor importante para que Carolina se atreviera a emprender este oficio. Pese a tener el apoyo y respaldo de su esposo, madre e hijas, Carolina tenía la necesidad de hacer algo que la hiciera sentir útil profesionalmente. “Con la pastelería pude sentirme útil profesionalmente, es muy satisfactorio. Yo me siento feliz cuando las personas disfrutan mi trabajo”, cuenta.

EXPRESIÓN DE ARTE

Los diseños en fondant, las texturas, el glamur de las tradicionales coberturas y la gama de colores que utiliza en sus postres, convierten su trabajo en una forma de arte. La imaginación no tiene límite cuando de decorar se trata. El resultado se observa en el trabajo final realizado por sus manos.

Sin dejar a un lado los sabores tradicionales de la repostería, que continúan vigente en cada bocado, Carolina Venegas ha implementado en sus creaciones las novedosas técnicas con trabajos de diseño y fondant, que en los últimos años han hecho de la pastelería un arte más complejo, adaptándose a los requerimientos del exigente público de la actualidad.

VENTA DIGITAL

Desde hace ocho años ha logrado posicionar sus ventas mediante las redes sociales. A través de Facebook ha podido mostrar sus trabajos a la clientela que sigue su trayectoria. “Muchos de mis clientes los tengo gracias a las redes sociales, los he ido ganando a pulso, por mi trabajo y a las recomendaciones”, asegura.

Confiesa que tuvo que dejar a un lado la timidez para poder perder el miedo y adentrarse a esta red social. “Promover mi producto en Facebook permitió que mi trabajo fuera más conocido y amentó mis ventas. Yo esperaba que llegara algún pedido, pero cuando me vi con tantos materiales y equipos que logré obtener gracias a Prodemu y Fosis, supe que tenía que hacer algo, y así, poco a poco, la gente comenzó a considerarme para trabajos”, detalla.

EL SECRETO DEL EXITO

La dedicación y compromiso con sus clientes han sido los ingredientes principales de sus preparaciones. La talentosa repostera destaca que la calidad de los insumos con los que trabaja, le ha permitido hacer de sus recetas un manjar. “No cambio la receta para bajar costos, ni bajo la calidad de los insumos. Cuando trabajo, lo hago con excelencia y dedicación, no me gusta excederme para evitar descuidar algún postre, yo le dedico tiempo a cada producto, esa es la clave a la hora de trabajar, ser responsable y dedicarse al 100% a lo que se está haciendo”.

La habilidad de sus manos es el resultado de la experiencia, sin embargo, esta emprendedora asegura que cada persona nace con virtudes especiales. “Hay personas que pueden estudiar repostería y al final no les va a resultar. Para hacer esto, hay que ‘tener dedos para el piano´”, revela. Para Carolina, la vida le cambio en el momento en el que se dio cuenta del talento que tenía y decidió “creerse el cuento”.

EQUIPO FAMILIAR

El equipo de trabajo ideal es su familia. Es su esposo el encargado de las ventas, y sus hijas (cuando no tienen muchas ocupaciones académicas) se han encargado de la planificación y organización de los pedidos de coctelería. El trabajo en conjunto es importante porque de eso depende el sustento de la familia, señala la pastelera.

Mejorar la economía de la familia era la principal misión del emprendimiento. Hoy en día Carolina revela que “no podría dejar de trabajar”, porque ya es algo que se ha convertido en parte de su vida. “Es una satisfacción personal poder decir: ´pude lograr este sueño´, que me permite tener mis propios ingresos, porque, aunque todo se invierta aquí mismo, yo manejo mi dinero, porque he aprendido a no depender de otra persona”, confiesa.

“Para mí lo más importante es la familia, yo no dejo todo al lado por trabajar, ¡no!, la familia es lo principal y así va a ser siempre”, relata. Este principio es el legado de su madre, Elena Cifuentes, a quien visitaba a diario y quien falleció hace tres meses teniendo la edad de 90 años. Con añoranza, recuerda sus enseñanzas, no solo en la repostería, sino en los valores que sembró en ella.

PLANES A FUTURO

La metodología de trabajo que ha llevado hasta ahora le ha funcionado. Poco a poco ha cumplido sus sueños, como el hecho de que sus tortas llegaran más allá, meta que pudo materializar desde hace un año vendiendo sus pasteles en un café ubicado cerca de la plaza Las Heras.

En cuanto al negocio familiar, revela que espera que sus hijas sean “libres” y que hagan lo que a ellas les guste hacer. “Actualmente mis hijas tienen 20 y 24 años, ambas preparadas académicamente lejos del mundo pastelero, cumpliendo sus propios sueños. Si en algún momento de la vida quieren preparar las recetas, que saquen mi cuaderno y las hagan para ellas mismas, pero no para depender de este oficio”, enfatiza Venegas.

Poder tener el logo de su emprendimiento a las afueras de su casa es la meta que desea cumplir a corto plazo, por lo pronto, se conforma con la sonrisa de cada cliente satisfecho. Ese gesto es la recompensa con la que podrá vivir satisfactoriamente. Asegura que, con dedicación y cariño, podrá cumplir con la más complicada de las peticiones de su clientela.

Pan de pascua

Su especialidad son las tortas y los cocteles dulces y salados. Sus variadas recetas han conquistado a sus fieles clientes. En esta época del año el postre que más vende es su famoso pan de pascua, el cual comienza a distribuir desde el mes de octubre cuando llegan los pedidos. Tiene 10 años con esta navideña tradición, lo que le ha permitido perfeccionar año a año su creación.

“Mi casero pan de pascua es solamente de nueces y almendras, porque es lo que a la gente más le gusta, mi pan de pascua ha tenido harto éxito desde que lo empecé a hacer gracias a Dios. Lo hago y lo voy vendiendo al tiro”, revela. Entre risas manifiesta ser “poco egoísta” con esta particular receta ya que la comparte con quien se la pida, asegurando que el truco no está en la receta sino en las manos de quien lo prepara”.

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“El sabor se consigue gracias a la dedicación”.

“Yo cuido a mis clientes para que puedan volver, siempre les entrego un producto de calidad y fresco”.

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