Llegó la hora de los bancos

Hasta el momento, todo muy bien, pero ahora falta que estas medidas se transformen en proyectos de ley y que se aprueben en el Parlamento.

Tres hitos relevantes se han registrado durante estos días en el contexto de medidas adoptadas por el Gobierno para mantener activas a las pequeñas y medianas empresas, por cuanto se trata de un sector productivo que, especialmente en regiones, acumula cerca del 60% de la oferta laboral calificada y no calificada.

Primero fue el anuncio del plan estatal destinado a postergar el pago de impuestos, la capitalización del BancoEstado y la ley de protección del empleo, todo ello, con una inversión pública estimada de 11 mil millones de dólares. Allí se anunció, también, que los préstamos a las Pymes serían con aval del Estado.

Luego, fue el Banco Central quien dio la segunda señal, rebajando la tasa de interés de política monetaria a un 0,5%, beneficiando directamente a la banca privada, pero con el objetivo que esta liquidez -estimada en otros cuatro mil millones de dólares- sea traspasada a las empresas, aunque no se fijaron condiciones.

Todo esto significaba, en consecuencia, que las pequeñas y medianas empresas quedarían literalmente sometidas a las condiciones que fije cada institución financiera. Y, considerando que el riesgo es algo porque no se sabe cuándo se reactivará la economía, era claro que los bancos se iban a cubrir al máximo.

Esto quiere decir que, en la práctica, el banco le iba a pedir a la Pyme todo tipo de garantías para entregar un préstamo, sin importar el contexto que afecta a toda la economía. Por ello, era clave que el Gobierno realizara dos movimientos: primero fijar el fondo de respaldo estatal y estandarizar las condiciones de los préstamos.

En el camino, el Gobierno hizo su segundo anuncio complementario al plan original de reactivación. Allí se incluyó modalidades para asistir en términos económicos a los trabajadores independientes y, a la vez, configurar que el monto de respaldo estatal a los préstamos sería de 24 mil millones de dólares.

Por lo tanto, solo faltaba estandarizar las condiciones, lo cual quedó definido en las últimas horas por parte del Presidente. Lo más relevante es que, en términos prácticos, el interés que podrán cobrar los bancos a las Pymes será de 0% real, porque solo se cobrará el margen de inflación o IPC anual de la economía.

Se trata de un factor clave, porque viene a asegurar que las Pymes recibirán un trato justo al momento que acudan a los bancos para pedir estos préstamos y, también, que estos préstamos serán a interés mínimo incluso equivalentes a cero. Y, a la vez, que la garantía estatal será suficiente para respaldar estos créditos.

Hasta el momento, todo muy bien, pero ahora falta que estas medidas se transformen en proyectos de ley y que se aprueben en el Parlamento. Y, lo más importante, que allí sean tramitados con celeridad y bajo un ánimo colaborativo por parte de los parlamentarios, dejando de lado los intereses políticos coyunturales.

La opinión pública estará atenta a los debates en el Congreso y a cómo reacciona cada parlamentario, porque ahora tendrán sobre sus hombros la responsabilidad de colaborar para sacar adelante al país. Llegó el momento de actuar unidos, de mirar las cosas a largo plazo y, también, de aportar para que Chile se ponga de pie.

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