Llama olímpica llegó a Japón pese a incertidumbre de su realización

Luego de la declaración por parte del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach de seguir adelante con la cita de los anillos, desde distintas esferas han expresado su rechazo a aquella medida

El campeón de judo Tadahiro Nomura y la luchadora Saori Yoshida, ganadora de tres oros olímpicos, fueron los encargados de subir a recoger la llama.

En incertidumbre se encuentran los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se deberían realizar en Japón en los meses de julio y agosto. Si bien desde el Comité Olímpico Internacional (COI) tomaron la decisión de continuar los preparativos para las fechas programadas, desde distintos lugares la determinación no se ha visto con buenos ojos, debido a la pandemia del Coronavirus.

«Los Juegos deberían posponerse por la pandemia», indicó a EFE, Minami Yoshida, economista de 24 años de Saitama, que además señala con preocupación la necesidad de estimular la economía para cubrir las pérdidas que esto pudiera suponer en el país nipón.

ENCUESTAS

De hecho, siete de cada diez japoneses no ven posible que los Juegos Olímpicos se celebren entre el 24 de julio y el 9 de agosto, según una encuesta publicada por la agencia local Kyodo tan solo un día antes del comunicado en el que el COI apostó por mantener los preparativos para esas fechas.

«La selección de los atletas para representar a cada país no está finalizada todavía. Muchas se iban a llevar a acabar en torno a abril y mayo, pero ese proceso está ‘jodido’ por el Covid-19», expresó Toshio Matsushima, empresario de 65 años, oriundo de Hiroshima, en referencia a la larga lista de cancelaciones y retrasos de torneos clasificatorios preolímpicos por culpa del brote.

Matsushima, que en un principio apostaba por su celebración en las fechas programadas, recuerda que los Juegos de 1964, que también se efectuaron en Tokio con gran éxito cuando él tenía solo nueve años, tuvieron lugar en octubre.
«El 10 de octubre de 1964 hicimos la ceremonia de apertura con todos los atletas representantes de cada país. Quizás sería mejor aplazarlos hasta la misma fecha que los de 1964», reflexiona.

INCERTIDUMBRE

La incertidumbre respecto al posible retraso de los Juegos se ha visto agravada por una cláusula del contrato de compra-venta de las entradas para las competiciones que establece que en caso de cancelación por «fuerza mayor», entre las que se incluye una emergencia de salud pública, la organización no devolvería el dinero pagado.

Aunque el retraso parece más probable que la cancelación, los poseedores de los más de 3,2 millones de boletos ya vendidos para Tokio 2020, temen perder el dinero invertido.

«No creo que sea inteligente celebrar los Juegos como si nada en esta situación», opina Kiichi Yamamoto, fotógrafo nipón de 25 años, que enfatizó que se trata de «un problema internacional» que deberán solucionar desde el COI y no solo desde la organización japonesa.

Como muchos otros de sus compatriotas, Yamamoto cree que, finalmente, el COI cambiará de opinión y pospondrá los Juegos a un momento más propicio para su celebración.

COI

Pese a ello, el Comité Olímpico Internacional decidió, el pasado martes, seguir adelante con las fechas previstas e hizo suyas las palabras del primer ministro japonés, Shinzo Abe, sobre «celebrar los Juegos como prueba de que la humanidad puede vencer al nuevo Coronavirus».

De hecho, la llama olímpica aterrizó este viernes en Japón en la base militar aérea de Matsushima, en el noreste del país, donde fue recibida por varios centenares de personas en el exterior de las instalaciones, pese a las recomendaciones del Gobierno nipón de no formar multitudes para evitar nuevos contagios.

La antorcha llegó al país asiático pasadas las 9:30 hora local, tras una modesta ceremonia de traspaso a puerta cerrada en el Estadio Panatinaico de Atenas, en medio de la alerta nacional por la propagación de la Covid-19.

La aeronave, un Boeing 787-3 diseñado especialmente para la ocasión, despegó desde la capital griega en la víspera con más de una hora de antelación por los fuertes vientos.

El campeón de judo Tadahiro Nomura y la luchadora Saori Yoshida, ganadora de tres oros olímpicos (Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012), fueron los encargados de subir a recoger la llama, protegida en un candil contra las ráfagas que soplaron durante el acto.

«Estoy muy contenta de que la llama haya llegado segura», dijo Yoshida durante la ceremonia, en la que deseó que en este «momento difícil» que vive el mundo por la propagación del patógeno, la antorcha de Tokio 2020 «les dé energía y esperanza».

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here