Librerías talquinas: Luces de cultura que están en serio riesgo de apagarse

Escasas son las librerías que en la capital regional brindan un catálogo que incluye las más recientes novedades editoriales, y ya les era difícil sobrevivir en tiempos normales en una región donde –dicen- hay poco hábito lector.

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26 de abril de 2020
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La Librería Qué Leo Talca es una más de la franquicia Qué Leo a nivel nacional. Su representante aquí es el académico de la Universidad de Talca, José Antonio Yuri.

En medio de la actual crisis sanitaria muchos comentan la “salvación” que ha significado el poder acceder a ciertos bienes culturales como las series de las plataformas de streaming, películas, conciertos de música que los artistas han desarrollado desde sus hogares, o material de archivo que los teatros han subido a sus redes. En medio de esta mayor disponibilidad de tiempo para dedicar al ocio y la entretención, un negocio que precisamente brinda una de estas posibilidades: las librerías, no están sacando cuentas alegres como sí lo hacen Netflix o Spotify.

En todo el mundo el negocio editorial está quejándose de que la situación que ha impuesto el Coronavirus los ha afectado seriamente. Hace unas semanas en el diario La Tercera, dueños de librerías nacionales comentaban que algunos de ellos, tras pasar por varios momentos difíciles en un negocio que nunca ha sido ni muy estable ni muy rentable, temían que este fuera el golpe definitivo.

En la región, las escasas librerías que disponen de un catálogo que incluye las más recientes novedades editoriales, tienen sus propias reflexiones que revelan que en una región donde siempre ha habido muy poca cultura lectora, la actual crisis lo ha profundizado en un nivel que también implica una seria amenaza.

QUÉ LEO TALCA: “DESDE EL SEGUNDO AÑO ESTAMOS EN RIESGO DE CERRAR”
José Antonio Yuri, representante de la librería Qué Leo de Talca:

¿A grandes rasgos cuál es la situación actual de la librería Que Leo en Talca?
“Al igual que numerosas empresas de distintos rubros del comercio, las librerías han sido fuertemente afectadas, en especial porque el margen real en la venta de un libro, es del orden del 28% (sin considerar que con frecuencia se solicita descuento), al cual hay que restarle todos los costos (arriendo, personal, consumos básicos…), lo que en nuestro caso son del orden de $ 2,5 millones. Calculen entonces lo que se debe vender para lograr mantenerse a flote. Se trata de un desafío muy grande y de una rentabilidad dudosa. Nosotros lo hacemos como una forma de vida, más que como un mero negocio.

Buscando explicaciones posibles… en esta situación ¿será un factor relevante la preeminencia de lo audiovisual? ¿O será que los lectores están optando por la lectura pero por vías gratuitas como la Biblioteca Pública Digital?
“Para esta pregunta es muy prematuro aventurarse con una respuesta, pues recién llevamos 5 semanas de aislamiento y permanencia en casa. Varias librerías cerraron temporalmente (en nuestro caso la mantenemos abierta entre 11:00 – 14:00 h), y recién están funcionando los servicios de reparto, así que esperaremos un mes para saberlo”.

¿Cómo se sostiene en tiempos normales una librería?
“La verdad es que cuando finalmente y luego de 15 años de incubar la idea, inauguramos Qué Leo Talca el 16 de mayo de 2015, nunca sospeché que el negocio sería tan estrecho, tanto por el elevado costo de mantener un servicio con altos estándares, como por el bajo margen real del libro. Mi cálculo inicial era que si 1 de cada 1.000 talquinos compraran 2 libros/mes, venderíamos 4.000 libros (considerando una población de 200.000), lo que es la mitad de nuestro requerimiento actual. Vista las cifras, hoy sería necesario que 1 lector de cada 100 talquinos comprara 1 libro cada 2 meses, lo que es una cifra ridículamente baja; pero aun así, no lo logramos. Estaos en una ciudad de muy baja lectura y también lo veo en el medio académico en el que me desenvuelvo cotidianamente”.

¿Qué tipo de apoyo necesitan hoy las librerías? ¿A nivel local se puede hacer algo?
“El apoyo al empleo que está ofreciendo el Gobierno es sin duda una ayuda relevante y la agradecemos. De hecho estamos postulando a una de ellas. Las otras ayudas serían que las instituciones dedicadas a la cultura en Talca y la Región del Maule, utilizaran nuestras instalaciones y canalizaran la compra de libros a través de las poquísimas librerías que hay en Talca. Y eso no lo hacen. Por otra parte, el monto de los proyectos que financia el Fondo del Libro son tan exiguos, que de verdad no ayudan a relevar la cultura al nivel que las sociedades occidentales requieren. Son más bien decorativos y terminan denostando algo tan valioso para el desarrollo del ser humano”.

¿Está en riesgo de cerrar hoy Que Leo Talca?
“Desde el segundo año de su apertura Qué Leo Talca ha estado en riesgo de cerrar sus puertas. Creo que somos una de las 45 filiales de la franquicia que menos vende en Chile y eso que hemos hecho una inversión que pocos libreros de la Región del Maule se atreverían a realizar. Sigo esperanzado que en algún momento logremos el punto de equilibrio; por de pronto, sigo echándome la mano al bolsillo para mantener este sueño de un paraíso lector en nuestra ciudad. Es mi propio paraíso terrenal”.

BYBLOS: “TRATAMOS DE SALIR ADELANTE PORQUE ESTE ES UN RUBRO QUE NOS ENORGULLECE”
Juan Ignacio Barrera, dueño de la librería Byblos.

¿A grandes rasgos cuál es la situación actual de la librería Byblos en Talca?
“Nuestra librería ha sufrido constantes cambios a lo largo de estos 16 años. El concepto de Byblos siempre fue el de acoger un público como si estuviera en el living de su casa, poder tocar los libros plenamente y cómodamente en un sillón con un rico café, pero esto con el tiempo no fue sostenible ya que la recuperación después del terremoto no fue fácil, pero no nos queríamos rendir. Luego tuvimos que prescindir de gente que nos acompañó por años ya que no daban las ganancias y finalmente tuvimos que optar solo por la venta del libro que es en el fondo el motor de nuestra continua lucha que no ha sido fácil. Luego vino octubre y finalmente ésto – no sé qué más nos espera – pero tratamos siempre de salir adelante porque este es un rubro que nos enorgullece, pero con la crisis sanitaria no sabemos dónde nos llevará finalmente.

Tenemos ventas online, despachos a domicilio, pero eso no llega ni al 10% de nuestras últimas ventas. Creo que nuestros seguidores de Instagram y Facebook no necesariamente son lectores constantes, pero su interacción nos ha dado ánimo para pensar que en un futuro lo serán. Todos estos obstáculos a lo largo de los años y en especial este último, ojalá sea un aliciente para replantearnos las prioridades de nuestra vida y dejar de ver el libro como lujo, porque no lo es, es una necesidad ya que es el ingrediente esencial para no convertirnos en una sociedad destructora donde seamos capaces de debatir con buenos argumentos, y eso lo da la cultura”.

Buscando explicaciones posibles… en esta situación ¿será un factor relevante la preeminencia de lo audiovisual? ¿O será que los lectores están optando por la lectura pero por vías gratuitas como la Biblioteca Pública Digital?
“Si hablamos de Talca sí, absolutamente. Las horas los llenan los matinales, Netflix, redes sociales, etc. Si vamos a otros países como Italia, España, Argentina, etcétera, esto no ocurre. Miles de libros electrónicos gratuitos y nada. Por eso decimos que no hay excusa para la no lectura, aquí te puedes dar cuenta que no es un problema de dinero, es de interés. Los otros países mencionados al aviso de cuarentena hacían colas para abastecerse, acá otros hacían cola para bebidas alcohólicas, si lo observas es un tema grave pero insistimos ojala el Gobierno con esta nueva mirada tome atención a estos temas”.

¿Cómo se sostiene en tiempos normales una librería?
“Ese es un tema muy difícil para nosotros, la mayoría de la gente piensa que ganamos mucho por cada libro, pero no es así, no es comparable a otros rubros como la comida o ropa donde a veces la ganancia es de más de un 80%. Es complejo explicar este tema y muchas veces agreden con sus comentarios: “cómo leer si son tan caros los libros”, y observas a la persona y tiene unos zapatos que superan los $120.000 y a ahí te das cuenta que la lectura no es su prioridad. Las editoriales han hecho muchos esfuerzos en el costo del libro, puedes encontrarlos a menos de $7000 pesos, pero exigen tapa dura, color, etc.; en el fondo pensamos: “¿quieren un objeto de adorno o leer?”.

¿Qué tipo de apoyo necesitan hoy las librerías?
“Todos necesitamos flexibilidad en los pagos, y todos hacemos lo que está en nuestras capacidades; pero también tenemos que considerar que esto es una cadena y que a nuestros proveedores también les afecta. Lo que necesitamos es tener disponibles los libros, de lo contrario ¿qué vendes?”

¿En una región como el Maule una librería tiene algún tipo de apoyo? ¿Alguien desde alguna institución se les ha acercado en este tiempo para preguntar cómo pueden ayudar?
“La verdad es que ninguna institución cultural se nos ha acercado o propuesto apoyo, más bien antes de las crisis nos pedían apoyo para fomentar la lectura. El Estado no fomenta la economía local comprando libros para las bibliotecas de la región, por el contrario, realiza compras directo a las editoriales o fomenta lectura por medio de ferias, pero en ella participan las mismas editoriales que son nuestros proveedores las cuales serían nuestra competencia. Cualquiera podría pensar que por tener Universidades y Colegios se generaría una mayor venta de libros, pero la realidad es que solo colegios como Manuel Larraín o Paula Montal y el Hogar de Cristo para sus jardines infantiles son los que prefieren utilizar sus recursos en librerías locales.

Bueno, de alguna u otra medida desde lo institucional o gubernamental se genera fomento a la lectura y nosotros como libreros somos parte de esto, pero finalmente son las personas las que optan por leer y tenemos la esperanza que seamos capaces de reconocer que los libros nos dan la posibilidad de reencontrarnos y tener las capacidades para tomar buenas decisiones desde la empatía y el conocimiento. Por eso leer es una necesidad y no un privilegio”.

1 Comentario

  1. Leí atentamente este artículo y no puedo evitar manifestar mi opinión.

    Soy Talquina, y una ávida lectora. Mensualmente compro 4 o 5 libros, pero es muy raro que lo haga en alguna de las librerías Talquinas, a excepción quizás de la librería Viena. La razón es muy sencilla: Los altos precios.
    Actualmente existen muchas librerías en línea que ofrecen libros muchísimo más baratos que las librerías locales, y por ende son mi primera opción para comprar.

    Con respecto a la librería Que Leo, no me sorprende para nada que sean la sucursal con menor venta en todo Chile, pues su publicidad es demasiado baja y se ubica en un lugar poco céntrico.
    Soy miembro activo de la comunidad Bookstagram, y jamás he visto a Que Leo Talca habiendo uso activo de una red que otorga tanta visibilidad como instagram; y mientras sigan así es muy difícil que sus ventas repunten.

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