“Las tasaciones son muy distintas entre los predios agrícolas del secano y otros con riego”

El presidente de la recién creada federación analizó aspectos como el polémico y suspendido remate de derechos de agua, el proyecto de reforma al Código de Agua y la premura para la construcción de nuevos embalses

El presidente de la federación, Máximo Correa, ratificó que el objeto de la nueva institución es administrar de mejor forma su recurso hídrico.

Conformada por ocho organizaciones que van desde Curicó a Parral (juntas de vigilancia de los ríos Lontué, Maule, Longaví y sus afluentes, estero Pichuco, río Seco, Estero Carretón, ríos Claro y Mataquito) la nueva Federación de Juntas de Vigilancia se instituyó tras haberse adjudicado un proyecto gubernamental de fortalecimiento corporativo y gremial.

Su presidente, Máximo Correa, confirmó que el objetivo de esta nueva institución es administrar con mayor eficiencia el recurso hídrico, abarcando más de 350 mil hectáreas productivas y representando a más de 30 mil usuarios o regantes. Se trata de una labor clave para el Maule, pensando que la agricultura es la principal actividad productiva.

¿Cómo esta nueva institución espera ayudar a mitigar el impacto de la sequía?
“La federación tiene por objeto conocer las realidades de las diferentes juntas de vigilancia, incentivar la colaboración entre nosotros y cómo podemos sobreponernos al impacto de la sequía.

Es por ello que la colaboración entre todas las juntas de vigilancia es vital, para preocuparnos de que el agua no se pierda, que tenga un buen uso, mejorando la gestión técnica y profesional de nuestros regantes.

Debemos entender que estamos en una situación muy compleja. Tenemos que transmitir que la extensión de los cultivos debe ser menos y que sean cultivos que consuman menos agua. En un futuro vamos a seguir peleando por tener embalses en la región, para almacenar el agua del invierno”.

El uso del agua con fines hidroenergético creó una marcada división entre algunos representantes de juntas de regantes y el gremio de agricultores. ¿Cuál será la postura que asumirá la federación en este contexto?
“En este momento los dados están echados. En esta zona, la Junta de Vigilancia del Maule es la que tiene más conflicto con la generación, pero las normas están claras y es importante no pasar a llevar las normas vigentes en este momento”.

Los remates de derechos de agua anunciados a inicio de año por las autoridades fueron suspendidos. ¿Cuál es su criterio al respecto teniendo en cuenta que estos procedimientos se pueden reactivar en cualquier momento?
“Hay que aclarar que los remates son de agua no consultivas, es decir, que no son aguas que se usen para el riego o el consumo humano, por lo demás, los remates se han detenido. Por lo general, todos estos remates son de aguas que estaban destinadas a la generación hidroeléctrica”.

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La carretera hídrica es uno de los proyectos que no ha descartado el Gobierno para trasladar los excedentes de agua desde el sur del país hacia el norte. ¿Cuál es su consideración sobre este proyecto y si el mismo sería factible o no a juicio de los regantes?
“En ese sentido, hay muchas opiniones. En mi criterio a la construcción de una carretera del sur hacia el norte -que me imagino que sean aguas disponibles de invierno- no le veo mucho sentido, porque llevar agua en invierno y no poder contar con esos volúmenes en el verano no sería factible para el riego de los cultivos.

De igual forma, este proyecto aún se está estudiando y habrá que analizarlo con más calma, teniendo en cuenta que las propuestas son tanto mediante concesiones por tierra como su traslado por el mar. No estoy seguro si la agricultura chilena pueda pagar ese traslado de agua a tan largas distancias. Es por ello que tengo mis reservas”.

El Código de Aguas está siendo reformado en el Parlamento. ¿Considera usted que debe ser reformulada esta ley y qué modificaciones incluiría usted a la actual normativa?
“Considero que al actual Código de Aguas hay que hacerle algunos ajustes, pero los ajustes que se están proponiendo me parecen absolutamente ilógicos y críticos para la agricultura. Nosotros como federación estamos absolutamente de acuerdo que el agua es básica para el ser humano y nunca nos hemos opuesto.

Lo que se debe tener contemplado es un código que le otorgue una tranquilidad a la agricultura, para que pueda seguir trabajando con las aguas existentes hoy en día, pero si no hay certidumbre en este aspecto con respecto, el día de mañana va ha haber fisuras que no se podrán solucionar”.

¿Considera que acontecimientos como el denominado “estallido social” y la actual pandemia generada por el Covid-19 ha provocado que el Estado no centre su atención en un fenómeno tan grave y actual como la sequía?
“Definitivamente sí. Yo creo que el Estado tiene que invertir en la construcción de embalses con mayor premura para poder acumular el agua invernal y generar reservas para regar en el verano. Se trata de solicitudes por parte del mundo agrícola de muchos años atrás. Pese a esto, la agricultura chilena -en medio de esta emergencia sanitaria y teniendo en cuenta las limitaciones provocadas por la sequía- sigue activa y seguimos produciendo para el consumo de todo el país”.

La actualización del valor fiscal de las propiedades agrícolas en el país no tuvo en cuenta, según expertos, el impacto de la sequía en muchos de estos predios para la agricultura ¿Comparte esta opinión?
“Las tasaciones que tiene hoy día el campo son muy distintas entre los predios agrícolas ubicada en los secanos que aquellos que cuenten con riego. Las nuevas tasaciones que entraron en vigencia, es indudable que afectarán a muchos agricultores, sin importar el tamaño del campo, no serán pocos los que se verán afectados”.

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