“Las actividades culturales son vitales para la salud social”

Ocupada en la articulación de Sidarte Maule, y desde ahí enfrentando el difícil panorama que ha traído el coronavirus a las artes, la artista pone de manifiesto el descontento del gremio con medidas como la suspensión del 6% de Cultura.

: Haydee García Buscaglione ha estado en la rearticulación de Sidarte Maule.

La difícil situación que ha traído el Coronavirus sin duda alcanza a todos, pero golpea más fuerte a un gremio que desde siempre ha padecido de precariedad laboral, como lo es el sector artístico. Eso es evidente desde el hecho de que teatros, salas de exposición, bares, y otros lugares donde desarrollaban sus funciones hoy están cerrados, y por consiguiente, las funciones suspendidas.

Desde el Sindicato de Actores de Chile (Sidarte) Maule, que a partir de esta contingencia se ha estado rearticulando, lo demuestran con datos concretos, a partir de un catastro que recientemente han aplicado en los trabajadores del teatro en la región.
El estudio arroja que un 12% está trabajando con un contrato (ya sea a plazo o indefinido), y recibe imposiciones y salud; un 38% declara trabajar a través de contrato de honorarios (boletas); y alrededor de un 50% de los encuestados declara el no tener una situación contractual formal, es decir, la relación laboral es sólo a través de acuerdo de palabra.

“NO CAMINAMOS SOLOS”
La crisis en que se ve sumido el gremio ha impulsado una articulación en red para hacer frente a lo inmediato: las consecuencias de una cesantía masiva; al mismo tiempo que dota de nueva fuerza a las demandas que desde hace mucho han puesto sobre la mesa, anteriormente debilitadas por el desencanto de no verse escuchados.

“Como pasa en muchísimas organizaciones, la cantidad de tiempo que se necesita realmente y la maraña del juego estratégico de alianzas políticas que hay que aprender a manejar se hicieron muy pesados”, recuerda Haydeé García Buscaglione, quien estuvo en la organización de Sidarte el año 2015.

En ese entonces, aunque realizaron acciones como una escuela sindical, la organización fue cayendo en la pasividad.

“Afortunadamente nunca perdimos los vínculos importantes, los afectos, hace años les (Sic) artistas de la región, o al menos de Talca que es donde yo vivo, nos estamos encontrando y acompañando en procesos, hay una gran diversidad. Ahora tocó nuevamente abordar lo político”, comenta respecto de esta nueva fase de la organización sindical que en Chile existe desde hace más de 50 años.

En rigor, el impulso venía de antes, a partir de experiencias que los motivaron. “Nos estamos organizando desde antes del estallido social, principalmente por nuestra seguridad laboral. No tenemos contratos ni seguros de accidentes en proyectos de diversas carteras ministeriales, teatros regionales y/o provinciales, ni como artista educador/a ni a plazo fijo por función, y hemos tenido colegas con accidentes laborales en los que la respuesta del empleador sólo era lamentos y la pregunta «¿conoces a alguien para que te reemplace?» sin indemnización, ni seguro de cesantía, ni aplazamiento ético del proceso”.

La formalización de la filial Maule, aseguran, (aunque la elección de directiva está aún pendiente) les ha traído “alegría de saber que ahora no caminamos solas ni solos, podemos unir nuestras urgentes demandas a las más de 50 organizaciones que están trabajando para elaborar planes de emergencia, y exigir sentarse a conversar con las autoridades”.
Por otro lado, y en una etapa más incipiente, en Curicó desde la Agrupación de Teatristas de Curicó (Atecu) están también armando una red para enfrentar la crisis.

PRECARIEDAD VERSUS APORTE A LA SALUD
“Con la crisis, quedó en evidencia la cantidad de personas con el común denominador de la precariedad laboral, quienes generamos recursos vendiendo «al día», quienes dependen de fondos concursables, docencia, creación, investigación, gestión o producción o en orgánicas con o sin fines de lucro”, dice Haydée.

Otros datos de la encuesta aplicada en el sector teatral del Maule establecen que la mayoría de los encuestados que declara pertenecer a una organización o compañía de teatro no están formalizados (67% no tienen personalidad jurídica), y dicen no contar con un lugar con las condiciones adecuadas para realizar ensayos ni actividades creativas (58%),
Esta dificultad se contrapone con la importancia que la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha asignado al arte y la cultura, estableciendo que benefician la salud, recomendando estas actividades para hacer frente a algunas enfermedades y problemas, y llamando a los gobiernos y otras autoridades a establecer protocolos de actuación que favorezcan la relación entre el sistema sanitario y el entorno artístico.

“Somos de un sector que expone, pinta, grita, se mueve, percute, vibra, garabatea, relata desde lo más íntimo a lo más superfluo del tejido social, sobre todo en provincia, donde no hay fama sino una comunidad gozando de la creatividad y talento de un otro con las historias y característica de lo que se vive”, describe Haydee García, agregando que en particular en el teatro, su oficio, “es una experiencia mutua de magia y con colegas en escena siempre hay un aprendizaje, una risa, una colaboración, hartas «gracias y perdones con abrazo»”.

RESPUESTAS INSTITUCIONALES
Pero el camino hasta ahora no les ha dado las señales esperadas de parte de las estructuras de Gobierno. Si bien el Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio anunció un fondo de ayuda al sector de 15 mil millones de pesos, aún no se ha definido el modo concreto y cuándo estará disponible.

En el plano local, provocó molestia la decisión del Gobierno Regional de suspender la postulación al 6% (FNDR) que se entrega a iniciativas culturales, deportivas, sociales y medioambientales; bajo el argumento de que esos recursos podrían ser redestinados a la emergencia sanitaria.

“Aunque no son fondos tan relevantes en el sentido de sostener el sustrato económico de artistas y creadores, me parece que simbólicamente el hecho de apartar estos fondos sin tener una medida clara de en qué se van a gastar, me parece que no es apropiado, no es serio”; comenta al respecto el dramaturgo y actor curicano Carlos Aragay Palma.
Por su parte Haydee García apunta a otra queja habitual en el mundo artístico, que es la desconexión de la clase política con la cultura, y la falta de visión sobre el papel que ésta puede tener en una situación como ésta.

Refiriéndose a las declaraciones de Juan Valdebenito, presidente de la comisión de Cultura del Consejo Regional a diario El Centro, comenta que “no hace una lectura de la crisis como un momento en que la creatividad se expande en búsqueda de soluciones, tanto para el presente como para lo que se vendrá”.

A lo que agrega que: “las actividades culturales, como también deportivas, de seguridad ciudadana, protección del medio ambiente y educación ambiental que financia este fondo, son vitales para la salud social, son el esqueleto de nuestra identidad local, lo que forja prácticas colectivas y redes de buen vivir”.

APOYOS DIRECTOS
Por otra parte la actriz valora las iniciativas de algunas instituciones culturales de producir contenidos en formato audiovisual a partir de la imposibilidad de realizar las acciones en sus salas.

“Hacer material audiovisual es una medida al alcance de las instituciones, que además pueden contratar servicios para llevar esto a cabo de la mejor manera para la comunidad. Hay que replicarlos con artistas de las 30 comunas”, dice.

Por otra parte, aventurando que los 15 mil millones anunciados por el Ministerio de las Culturas puedan eventualmente ser distribuidos en los espacios culturales formales, Carlos Aragay apunta también a la relevancia de que esta repartición sea transparente, descentralizada, incluya la opinión de los artistas, y que se pueda velar que se traduzca en carteleras que sean “un apoyo directo a trabajadores de la cultura y el arte esencialmente de los mismos territorios”.

Por otra parte aboga por transferencias también hacia los espacios culturales autogestionados, que en la actualidad ven amenazada sus subsistencia debido a que están con dificultades para pagar gastos básicos, incluido el arriendo de los inmuebles.

“Eso es posible, se ha hecho desde el Ministerio a través de ciertas organizaciones que tienen credibilidad, que se puede probar que tienen un trabajo y un prestigio, y han participado en mesas de trabajo con el Ministerio”, indica.

NO MÁS CONCURSABILIDAD
Aunque la suspensión del FNDR para proyectos de cultura y otros fue criticada, lo cierto en que en el medio artístico local nunca ha sido bien mirado el sistema de entrega de recursos vía concursos, y esta crisis, dicen, no hace más que ponerlo de manifiesto con mayor intensidad.

En ese contexto Haydee García se pregunta por el catálogo regional de espectáculos con el que se hizo el mes de la región, que en su opinión, debería ser la base de decisiones informadas en los encargados de programación de los espacios culturales locales.
“¿Qué han hecho con las carpetas de trabajos que les llevamos año tras año? ¿las y los directores o encargados de artes y culturas no conocen a más artistas o cultores? ¿no van a exposiciones, funciones, conciertos, lanzamientos de libro? Eso es preocupante. Que estén pensando en una línea programática en este momento, y que las personas encargadas de programar no conozcan el circuito”, expresa.

Y haciendo un resumen de las demandas que hoy los mueven enumera: “reconocimiento de nuestra labor constante, mayor autonomía de las organizaciones, espacios culturales, agrupaciones y comunidades sin fines de lucro a través de asignación directa con seguimiento de actividades, contratos con pago de cotizaciones sociales por parte de organismos financiados, participación vinculante en los Planes Municipales de Cultura, consulta obligatoria al sector antes de tomar una resolución que tiene que ver con fondos públicos, es decir, supuestamente, con el patrimonio de todas y de todos. Y en este momento particular, lo que necesita nuestro sector, como la gran mayoría de los sectores de este país, cuyo día a día depende de las leyes del mercado, lo que necesitamos son medidas de seguridad sanitarias reales, y una renta mínima que permita sobrevivir durante la cuarentena”.

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