La verdadera y oculta Iglesia de Chanco

Boceto iglesia antigua de Chanco.

El 26 de octubre de 1675 en la zona costera del Maule Sur aparece el primer bautismo de unos niños, que eran los hijos de un cacique local en el asentamiento indígena Chan co: al lado de un “brazo de río”. Y en 1691 figuran cuatro partidas en el encabezamiento “en la Iglesia Parroquial de Chanco” y que no deja ninguna duda de la existencia de un templo o capilla en esa localidad o asentamiento indígena que ya tiene una data de antigüedad de 1585, según las primeras crónicas españolas.

SU EMPLAZAMIENTO ORIGINAL
Samuel Cofré, en sus inéditos escritos personales, estipula que: “Se construyó en el centro de la actual Plaza de Armas del villorrio de Chan co – y que pertenecía en gran parte al mismo templo y al cementerio que estaba a su alrededor- un templo sencillo que estaba ubicado de oriente a poniente, con la puerta mayor que habría hacia el oeste (…) La construcción era de adobes y la rodeaba por el lado norte y poniente un corredor que la defendía de las lluvias de invierno (…); al fondo habría una gran muralla que la separaba de los sitios vecinos, y frente a esa esquina había un antiguo boldo que sólo se cortó cuando la municipalidad compró el sitio y el templo semi-destruido para demoler todo y hacer la actual Plaza de Armas (…)”.

Antiguo mapa de Chanco.

SUS CARACTERÍSTICAS ARQUITECTONICAS
El templo de Chanco era más o menos de 8 metros de frente por unos 16 metros de largo; su techumbre era de tejas y construido en la parte más alta de ese sitio que era de unos dos metros de altura. Tenía un pequeño campanario de madera, y por dentro, un pequeño coro con armónium (habiendo dado parte del dinero para comprarlo la señora Dionisia Arellano).

Sin embargo, el terremoto del 8 de julio de 1730 –que fue en la zona central de Chile, entre La Serena y Valdivia- dejó la “iglesia muy maltratada”, según el obispo de la época. El cura de Cauquenes y de Chanco, don Joseph de Roxas, y Amara Iturgúyen y Lisperguer, la hicieron arreglar con su pecunio personal y, también por su cuenta, hicieron edificar el corredor del lado norte de la iglesia.

El templo no era “empisado” y nunca tuvo bancos para sentarse, debiendo llevar los fieles pisos o pequeñas alfombras para sentarse. Fuera de la puerta mayor, había una puerta a un lado y al otro de la iglesia, teniendo las puertas una ventana a cada lado.

Ruca mapuche.

SU MOBILIARIO Y ORNAMENTOS RELIGIOSOS
El 30 de diciembre de 1737 vino, por primera vez a Chanco un obispo, según Cofré, para levantar un inventario de la iglesia. Así podemos tener una idea de lo que habría al interior del primer templo de Chanco.

“Inventario de Bienes y alhajas y ornamentos que se hallan en la Iglesia de nuestra Señora del Rosario de Chanco hecho mandado de S.S.Itma, el obispo, mi señor hallándose en la visita de dicha doctrina y se hizo con la presencia del dr. Don Joseph de Roxas y Amara, cura vicario de ella en 31 de diciembre de 1737:
Primeramente, en el altar maior un Sagrario con su nave pintado por de fuera y por de dentro y dentro del colocado el SSmo sacramento con una píxide de plata con su tapa y cepilla encima, puesto sobre una ara con dos corporales y a un lado una bolsa de tela con una caxetita adentro de plata, envuelta en un purificador, que sirve para el viático de los enfermos.

Sobre dicho sagrario, un nicho en que está colocada una imagen de bulto de nuestra Señora del Rosario con su niño en las manos y la Señora con su corona de plata.

En la mesa del altar, un Santo Christo de media vara en su peana. Otro santo Christo pequeño, de marfil, con su cruz de madera. En la dicha mesa del altar una ara forrada en curdo, un cáliz de plata sin dorar con su patena, vinageras de plata sin platillo, un misal bueno con su atril de palo, dos crismeras de plata, una lámpara de alquimia en que se mantiene la luz del SSmo Sacramento, una casulla nueva de chamelote blanco, un frontal nuevo del mismo chamelote forrado en crudo, otra casulla vieja, pero servible, dos albas de Bretaña, con amito y síngulo, cuatro corporales y seis purificadores de Bretaña.

En la sacristía una caxa con su llave en que se guardan los ornamentos y alhajas, esto es, vestuario de la SSma Virgen que están inventariados en el libro de la cofradía. Un luerio de hacer hostias y cuatro candeleros de madera.

Tres campanas medianas en el campanario y una chiquita en el altar, no habiendo otros bienes, en la Iglesia y en las demás del curato, se cerró dicho inventario…”.

Cementerio mapuche.

EL ROL EVANGELIZADOR Y TUTELAR DE LA IGLESIA
Así mismo se estipulaba la “autoridad y el rol evangelizador” que tenía la instalación de la Iglesia Católica en Chanco; no solamente “adoctrinando” a los mapuches y promaucaes de la zona; sino que estableciendo las “bases morales, espirituales y terrenales” en la formación y sometimiento de la población indígena local a costa del silenciamiento y prohibición de las prácticas y costumbres de las manifestaciones de la religión originaria considerada “pagana e inmoral” para la sociedad española de la época.

Así es posible reconocer en el siguiente manuscrito transcrito por S. Cofré este rol tutelar de la funcionalidad de la instalación de la primera Iglesia en Chanco:
“En el pueblo de nuestra señora de Chanco, en treinta días del mes de diciembre de 1737 años: el Iltmo Señor Dr. Don Juan Bravo Rivero mi señor obispo de Santiago de Chile del consejo de su Magestad en prosecución de su visita general y en cumplimiento de la particular que está haciendo en la Doctrina, dixo para que tengan todos los fieles en la instrucción y política christiana y exemplar arreglamiento de costumbres, debía mandar y mandó que el Cura Vicario de esta Doctrina tenga muy particular cuidado en que todos los días de fiesta se junte la gente en esta Iglesia y en las demás de su distrito a cumplir con el precepto de la Misa, en cuya puntualidad procurará no haga falta, y que antes de empesarla les enseñen las oraciones y catecismo, teniendo para ello un Fiscal en cada Iglesia de los Indios reservados de los Pueblos de la Doctrina y asistiendo personalmente el dicho cura en las Iglesias donde se hallare a la enseñanza de las oraciones y catecismo ……y por ningún motivo permita los juegos de chueca, y que la matrícula o padrón que hiciese de toda la gente de siete años para arriba en esta cuaresma próxima venidera, se haga con toda claridad y distinción, expresando la calidad de ellos y entre la gente de servicio; si son esclavos o libres; y que de la dicha matrícula se le envíe un tanto a su SSa Iltma a la ciudad de Santiago. Y encargaba y encargó al dicho cura ponga todo cuidado en atraer y acariciar a los indios infieles para que cogiendo amor a los christianos se reduscan con facilidad a nuestra Santa Ley y Religión Catholica y que no permita que los jueces seculares hagan molestias a los dichos Yndios ni les cobren la tasa de tributo antes de tener veynte años de residencia entre nosotros; y a los que en esta conformidad lo pagaren, no se les cobre más que ocho pesos y cuatro reales incluyendo en esta cantidad de los dieciochos reales de Doctrina, que por la Synodal de este Obispado con acuerdo de la Real Audiencia pagan cada año a los curas: y contenidos también en la misma cantidad de los ocho pesos y cuatro reales los derechos del Protector, por estar así declarado y mandado por la Real Audiencia de este Reyno, en conformidad de las leyes Reales y cédula de su Magestad y que se haga inventarios de las alajas y ornamentos de esta y las demás iglesias de la Doctrina….(El Obispo)”.

Finalmente, llama la atención la enorme religiosidad de que tienen hoy los habitantes de la comuna de Chanco y de esta parte del territorio de Cauquenes; en donde –definitivamente- desaparecieron y/o hicieron desaparecer todos los vestigios (cementerios y/o espacios rituales) de las poblaciones originarias de la zona –Perquilauquenes, Purapeles, Chancos, Cauquenes y otros- no quedando manifestación alguna de su larga presencia territorial en la geografía del Maule Sur; salvo su densa y constante toponimia que nos recuerda –cada cierto tiempo- de la herencia y presencia ancestral de nuestros antepasados indígenas locales que vale la pena su reconocimiento oficial en nuestra historia regional.

La Ilustre Municipalidad de Chanco debería colocar un monumento y una señalética informativa acerca de este relato que da cuenta de la fundación de este antiguo asentamiento indígena: “Chan co: brazo de río” en habla nativa.

*Profesor de Historia y Geografía
Diplomado Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo
Magister Cs. Sociales Aplicadas

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