La sequía…también quedó de lado

Por la cantidad de agua que se ha estado extrayendo desde la Laguna del Maule desde comienzos de mayo, la sequía -al parecer para algunos- se acabó mágicamente y en forma intempestiva, tan intempestiva como se ven hoy las aguas del cauce del río Maule; pero no es sorpresa esta actitud. Año tras año vemos cómo el uso indiscriminado de las aguas de todos los cauces de los ríos de nuestra región por parte de las grandes empresas y las eléctricas, en particular, ante la venia cómplice de las autoridades, perjudican letalmente a los regantes y los trabajadores que pierden sus fuentes de trabajo. Para qué decir de los propietarios que ven sus terrenos convertirse en tierras de rulo.

Cómo es posible que las autoridades involucradas sigan haciendo la vista gorda, seguramente es porque se sienten «in»: inoperantes, ineficientes, ineptas, incapaces, indiferentes, indolentes o interesadas. Asimismo, es imprescindible que se modifique el nefasto y añoso Código de Aguas, que la prioridad sea que todo terreno tenga acceso a su derecho fundamental de tener agua. Cómo se explica que se siga pagando por derechos de agua que no se reciben, eso tiene varios nombres, robo, frescura, sinvergüenzura. Ya intervinieron brutalmente la cuenca del Maule produciendo un daño ambiental irreparable, con la construcción de centrales eléctricas completamente innecesarias para un sistema eléctrico sobredimensionado, con el consuelo añejamente esgrimido de generar empleo por cuatro o cinco años.

Lamentablemente, con el transcurso de los años se ha venido consolidando la atomización de las organizaciones de usuarios permitiendo que las grandes empresas hagan uso de su red de influencias para que toda acción individual por parte de un usuario sea inconducente y sin resultado. Agrava aún más lo anterior, la ausencia de recursos para fiscalizar haciendo que la promulgación de leyes, decretos, reglamentos, u otros no solamente sean letra muerta, sino que además permite a las autoridades lavarse las manos, aduciendo que todo está decretado, en orden, y que hay que seguir el conducto regular -irregular en este caso- sin mencionar las ridículas multas que son, más que una bofetada para el ciudadano común, un incentivo perverso para caer en falta. Es más conveniente arriesgarme a pagar una multa irrelevante, ante la nula fiscalización, versus las ventajas que se logran.

Por un momento pensemos que todo lo anterior son suposiciones, y al hacerlo las creemos ciertas. Y la mejor manera de evitarlas siempre es mejor preguntar para pedir aclaraciones. Así nos comunicamos con habilidad y claridad. ¿Cuáles son las preguntas? Cada uno puede tener las suyas, yo tengo algunas: ¿las autoridades realmente conocen el tema?, ¿desean que los regantes tengan agua? ¿desean que los ganaderos tengan pasto y forraje para criar o desean sólo que se importe la carne, de dudosa calidad y sin control? ¿desean que los pequeños y medianos agricultores siembren y cosechen para su subsistencia o sólo desean grandes empresas con monocultivos? ¿desean que las tierras sean vendidas a las inmobiliarias? ¿quieren que siga?

Con frecuencia acostumbramos a eludir nuestra responsabilidad de tomar parte y ser activos en los temas que nos competen. Ya es hora que los usuarios finales se unan, y en conjunto exijan sus derechos. Lo que realmente hará que las cosas cambien es la acción, que fortalece la voluntad y conforma las bases para establecer un nuevo hábito de ser parte de la solución.

¿Somos o no somos la región agrícola?

Daniel Blázquez Pino
Mesa Comunal de Oposición
Vicepresidente PDC Talca

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