La receta de Engel: cautela y optimismo

Eduardo Engel es economista e ingeniero civil matemático. No es médico, pero se ha posicionado, desde el centro de estudios Espacio Público como una voz autorizada del diseño y ejecución de políticas públicas. Tras haber encarado situaciones como la corrupción en América Latina y el tema de las pensiones en Chile, ha asumido un rol protagónico frente al Covid-19. No ha estado exento de polémicas por su visión, no siempre concordante con la del gobierno.

La semana pasada fue invitado, como miembro correspondiente de la Academia Chilena de Ciencias, para que fuera el orador principal en la inauguración del año académico del Instituto de Chile. Se le pidió, como expresó Adriana Valdés, presidenta de la corporación, “que nos ayude, al Instituto y a todos los chilenos, a pensar mejor en lo que viene”.

En una sólida y concisa presentación mezcló la cautela y el optimismo. Desarrolló la idea de que “mientras no exista vacuna, no habrá normalidad”. Por lo mismo, contó, se preocupó de indagar el tiempo que tomará tener la vacuna. Los resultados reflejan el optimismo de los consultados en la materia aunque casi nadie espera que sea muy pronto.

Ante la pregunta “¿qué probabilidad asigna usted a que se haya iniciado un programa de vacunación masiva contra el coronavirus en Chile antes del 30 de junio de 2021?”, un 73 por ciento de los especialistas del Comité Vacunas Covid-19 respondió positivamente. Los otros dos grupos de la encuesta: los expertos en salud (41 por ciento) y los académicos asociados al mundo de los datos (44 por ciento), subrayaron con un “empate estadístico”, la complejidad de cualquier cálculo.

Según Engel, el otro gran desafío es la trazabilidad.
El término, según el diccionario, se define como “la posibilidad de identificar el origen y las diferentes etapas de un proceso de producción y distribución de bienes de consumo”. En la práctica tiene un significado más amplio. Con la pandemia se ha popularizado su uso referido al seguimiento de los contagios. Así se espera controlar la situación, identificando a los contagiados y controlándolos mientras sean contagiosos. Plantea dos exigencias: el cuidado de los datos personales, y el funcionamiento del transporte público donde las posibilidades de contagio son enormes.

Es una tarea gigantesca que requiere ingentes recursos humanos y financieros. Pero es ineludible, subrayó Engel. Su punto es que es un desafío “de gestión mayor”. Para asumirlo, precisó, el Ministerio de Salud necesita ayuda aunque, sobre todo inicialmente, le ha costado dejarse ayudar.

Sobre la base de la experiencia internacional y la realidad de nuestro país, Engel estima que en el primer semestre del próximo año Chile debería haber controlado la pandemia. Nuestro país podrá entonces centrarse en la recuperación económica. Para ello, señaló, el primer esfuerzo consiste en evitar los eventuales rebrotes lo que no es imposible. Hay varios países, recordó, que no los han tenido, pese a que algunos casos negativos han sido ampliamente difundidos.

Para llegar a esta meta, Engel subrayó la necesidad de resolver positivamente tres aspectos:
1.- Buenas campañas comunicacionales.
2.- Buenos indicadores verificables y validados
3.- Un buen sistema de trazabilidad.
Es lo que explica, concluye, tanto la necesidad de la cautela como el optimismo.

Abraham Santibáñez

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